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Adoración Cristiana, Amor, Templanza y Separación

Después de haber traducido y publicado el artículo del Dr. Peter Masters (pastor del Tabernáculo Metropolitano de Londres, Inglaterra «Spurgeon´s») titulado “Nuevo Calvinismo: La unión del calvinismo con la mundanalidad” (http://www.ibgrpereira.com/la-union-del-calvinismo-con-el-mundo/#.U_f6ZPldV8E) me he sentido con el deber de aclarar algunos conceptos y términos, al mismo tiempo que deseo recordar respetuosamente a sinceros hermanos en Cristo, algunos pasajes bíblicos que, o bien no los han contemplado desde una perspectiva exegéticamente correcta, o bien los conocen, pero insisten en interpretarlos y aplicarlos a su propia manera.

Fueron muchas las personas que salieron prontos a la típica defensa a “capa y espada” de sus posiciones políticamente correctas, que valga la pena aclarar de paso, no son necesariamente correctas desde una perspectiva bíblica. Las defensas que esgrimen estos amigos y hermanos buscan en muchas oportunidades salvaguardar a sus predicadores favoritos (muchos de ellos Neo Calvinistas conocidos) y no los principios bíblicos que son por ellos violados…Una vez más, sus argumentos parecen ser más una apología en favor de estos predicadores que una firme defensa de las Escrituras mismas.

A manera de aclaración, deseo subrayar enérgicamente que todos los artículos de la IGBR (Iglesia Bautista Gracia Redentora) se escriben con un triple propósito :

  1. Informar
  2. Instruir
  3. Alentar al pueblo de Dios a honrarle en doctrina y en práctica.

Permítanme recalcar que mi intención no es hacer de este artículo un tratado dogmático ni un documento técnico complicado. Simplemente escribo estas líneas con el propósito de dejar en claro algunos aspectos y lo hago no sólo con el mejor ánimo posible sino con la esperanza de que por la gracia de Dios, examinemos nuestras posiciones al respecto de los temas tratadas aquí y podamos (conforme a Su voluntad) ser persuadidos por Su Palabra.

1Hay o no hay directrices explícitas en cuanto a la manera de adorar?

Mucha de la esencia de los problemas que se han suscitado entre Calvinistas tradicionales y Neo Calvinistas ha sido la manera de adorar en el culto público.

La inmensa mayoría de quienes presentan defensa en favor de mezclar lo santo del servicio al Señor y lo profano de la música mundana, se mueven a extremos insostenibles bíblicamente hablando. Por ejemplo, hay quienes creen que la adoración moderna es agradable a Dios en virtud de que Dios es el creador de la música y hay otros descarados que argumentan que Dios no es un Dios aburrido, por lo que le gusta que le canten todo tipo de música… Ambos argumentos, levantados sobre la arena de la presuposición humana y no sobre la roca de la Verdad Divina.

Hay otros genuinos hermanos en Cristo que se atreven a afirmar que no hay patrones bíblicos claros o modelos bíblicos explícitos que dictaminen una manera de adoración definida, pero la verdad radica en algo enorme y es esto: La Biblia si provee un conjunto claro de parámetros en lo que respecta a la adoración a Dios (muchas veces llamados principios regulativos) y además (aprovechamos para señalar) lo hace con un propósito triple:

Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan 4:22 al 24
  1. Para salvaguardarnos de la desobediencia por ignorancia… «Vosotros adoráis lo que no sabéis» (V 22)
  2. Para dejar en claro el único objeto de la adoración… “Dios es Espíritu” (V 24)
  3. Para dejar en claro la manera de la adoración… “en espíritu y verdad”. (V23)

Los aspectos exegéticos comúnmente denominados «Principio Regulativo de la adoración y el culto público» a pesar que muchos los nieguen o genuinamente no los vean, están allí; a lo largo y ancho de la Palabra. Sin embargo, como lo señalé con aterioridad, mi objetivo no es hablar exclusivamente de la adoración cristiana en particular, así que no emplearé tiempo en “reinventar la rueda” sino que amablemente los invito a leer un capítulo de uno de los libros más completos al respecto de este tema, titulado: Adoración en Crisis, escrito por el Dr. Peter Masters.

Si el lector desea descargar un capítulo de este libro, siéntase en libertad de hacerlo:http://www.ibgrpereira.com/wp-content/uploads/Literatura-reformada-en-espanol/Instrumentos_Musicales_en la_adoracion.pdf

2Pero… ¿la separación bíblica no refleja el amor de Dios, verdad?

¿Puede ser la adoración mundana, estrambótica y sensual, causal de separación? Desde luego! Sólo cuando nosotros le demos a la adoración al Señor una perspectiva bíblica y no cultural, y espiritual y no instrumental, podremos apreciar que no es una cuestión de gustos u opiniones sino de obediencia a Dios con el fin de agradarle.

Contrario a lo que piensan muchos, la separación bíblica no es un acto de desamor “fariseo”. Si se conduce en sincero amor y piedad, y buscando siempre la gloria del Señor, la separación bíblica es una manifestación del amor de un creyente para Dios.

Recuerdo al lector, que antes de separarnos de un hermano en flagrante y persistente desobediencia, debemos mostrar la piedad y el amor de Cristo a través de todo el proceso bíblico. El proceso, a saber, se compone de:

  1. Orar y tratar de persuadir al hermano en privado de su desobediencia,
  2. Si no hay frutos de arrepentimiento, se debe orar y proceder a amonestarle por su desobediencia con gracia,con amor pero con firmeza
  3. Si persiste en su desobediencia, entonces le resistimos separándonos de él. ¿Con qué actitud? Con el mismo amor con el que previamente le hemos tratado de persuadir y con el mismo amor con el que previamente le hemos amonestado en la Palabra.

La separación bíblica es descrita por muchos indoctos como una invención humana “que nada tiene que ver con Cristo” – Pero la realidad es totalmente contraria. Es un mandato bíblico en el que honramos a Diosel cual debemos obedecer con gran amor, gracia y prontitud.

El problema radica en que muchos cristianos ignoran que la Biblia nos habla de manifestar nuestro amor por Dios separándonos del hermano que persiste en desobediencia a Su Palabra. Del escaso grupo de personas que saben que la separación es una doctrina bíblica, son menos los que la ven como un mandato de obligatorio cumplimiento y como si fuera poco, son muchísimo más pocos quienes tienen la gracia para obedecerla. 

Sólo cuando nosotros le demos a la adoración al Señor una perspectiva bíblica y no cultural, y espiritual y no instrumental, podremos apreciar que no es una cuestión de gustos u opiniones sino de obediencia a Dios con el fin de agradarle.

Por otra parte, la mayoría de quienes creen que la separación bíblica sólo debe aplicarse para casos de herejía evidentes como el de Benny Hinn y Joel Osteen (etc.) están totalmente equivocados. Muchos de quienes creen que nunca debería aplicarse para separarnos de un hermano al que apreciamos mucho o de quien aparentemente ha logrado mucho para el Señor, se niegan a obedecer el precepto de la separación bíblica, interponiendo el amor cristiano como su defensa!

Ellos persisten en usar «el amor cristiano” como una base para la unión y esperan genuinamente que esa muestra de “amor” para con quien persiste en desacatar la Palabra de Dios, sea lo que pueda cambiar aquellos corazones. Si bien es cierto que el Señor concede instrumentalidad a nuestro testimonio, también es igualmente cierto que quien cambia un corazón es Dios y sólo Él y nosotros nunca debemos perder esto de vista.

Enfatizo enérgicamente tres aspectos tocantes a la separación:

  1. La separación no es dejar de amar al genuino hermano, es básicamente no tener asociación en el servicio público de adoración ni tampoco en alguna otra actividad similar como el evangelismo (o cualquier otro esfuerzo por promover el Evangelio) con quien llamándose hermano persiste en desobedecer la Palabra.
  2. La separación bíblica no tiene como objetivo demostrar que somos mejores que otros, ni más obedientes, ni más conocedores de la Palabra. Mucho menos creernos justos cuando somos pecadores redimidos con fallas, si es ese el objetivo se caería en un acto repugnable, y pecaminosamente fariséico.
  3. Por el contrario, la separación bíblica tiene como objetivo final glorificar a Dios a través de nuestra obediencia a Su Palabra, con el fin de que quien persiste en desobedecer grave o continuamente, por la gracia de Dios y viendo nuestro testimonio en la “soledad de esa separación” (si es que es un genuino creyente) pueda apelar al perdón de Dios y recibir de Dios iluminación para entender y aceptar su error y la gracia Divina para arrepentirse y humillarse y derramar su corazón delante de Él y ser restituido de nuevo la iglesia.

Separarse, a la luz del contexto de 

Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence2 Tesalonicenses 3:14
 significa hacernos a un lado para permitir que Dios trate con la vida del hermano y le conceda humildad para aceptar su error y gracia para obedecer lo «que por Dios era mandado a través de las directrices Paulinas»!

3 Permite Dios que le adoremos “À la carte”?

El artículo titulado “Nuevo Calvinismo: La unión del calvinismo con la mundanalidad” del Dr. Peter Masters fue escrito en al año 2009, no con el objetivo de ejercer el “ministerio de la descalificación” como lo llaman algunos bien-intencionados hermanos, sino con el propósito de advertir el peligro de mezclar las enseñanzas bíblicas reformadas con prácticas mundanas, como el uso de Rap y Hip-Hop en actos de adoración a Dios.

Pero la introducción de “fuegos extraños” en la adoración reverente a un Dios que es eterna e infinitamente Santo no es de hecho algo novedoso, lo que es relativamente nuevo es la manera como el pueblo de Dios ha dado la bienvenida a estas nuevas prácticas y definitivamente más sorprendente aún, es la manera como las ha promovido y adoptado dentro de las iglesiashillsong-united

Existen muchos hermanos en la fe que desconocen la historia de la iglesia, y mientras que el conocimiento de este tema no es muy esencial en la vida del creyente, ciertamente es de utilidad al momento de contemplar la manera en la cual, con el correr de los años, nuestros hermanos en la fe adoraron a Dios en desde los tiempos de nuestro Señor Jesucristo.

Para decirlo de una manera muy simple (con el riesgo quizás de simplificarlo en gran manera, a razón que no cuento con el margen para ampliar este tema en este artículo) por más de 1900 años la inmensa mayoría de la Iglesia de Cristo tuvo como su estándar Bíblico, la adoración en espíritu y verdad y como su manera de manifestarlo, la obediencia al modelo apostólico de “Salmos e Himnos” y “cánticos espirituales”.

Estos “Salmos e Himnos” y “cánticos espirituales” caracterizaron, aunque en algunas partes con variaciones menores, la adoración reverente de un pueblo que entendía que Dios es Santo y que en la Biblia no hay espacio para interpretaciones de tipo personal 

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.2 Pedro 1:20

Prosigamos… Junto al resurgimiento del movimiento pentecostal entre los años 1900-1930 y con el impulso de La Capilla del Calvario (en inglés “Calvary Chappel”) entre los años 1960-1970, que acogió en su seno a gran cantidad de Hippies que habían “hecho la oración de fe y aceptado a Jesús en sus corazones” (donde muchos no habían dejado siquiera las drogas ni tampoco su música mundana) el historial de abuso carismático se solidificó. La Capilla del Calvario decidió hacerles más fácil a los Hippies la transición del mundo a la iglesia y fue cuando entonces muchas nuevas maneras y estilos “de alabanza y adoración” no sólo se popularizaron sino que lamentablemente se convirtieron en el estándar desde aquella época.

Las diferentes formas y ritmos de alabar a Dios no pueden ser vistas como diferentes maneras para demostrar nuestro amor por Él, sino como el producto de una deficiencia (en el mejor de los casos) o de indiferencia (en el peor) a la hora de ver y entender el modelo bíblico Neo Testamentario para la iglesia Cristo, de la adoración en espíritu y en verdad.

Continuamos en los 70´s con la tragedia del Nuevo Evangelicalismo de Billy Graham, de Schäfer, de John Stott, del teólogo Harold Ockenga, entre otros. Ese movimiento fue supremamente condescendiente y admirador de las maneras de adoración modernas. De hecho, vieron en la “música cristiana” un medio para atraer a la juventud alejada de la iglesia, a los pies de Cristo – según ellos. De nuevo el modelo impío «el fin justifica los medios»

Hasta ese momento, el problema era de doble calibre para la genuina iglesia de Cristo. Como primera medida, muchos de sus bien conocidos teólogos habían comprado muchos de los argumentos de la alta crítica del texto bíblico y cedido abiertamente ante las teologías liberales de la regeneración decisoria y otras prácticas herejes (http://www.ibgrpereira.com/decisionismo-llamamientos-al-altar/#.U_eGDvldV8E). Como segunda medida, cual cereza en el ponqué, estos teólogos y personajes del Nuevo Evangelicalismo, adornaban tales herejías con ritmos y variedades de adoración importadas del mundo, haciendo el «evangelio de Cristo» mas apetecible por las personas.

Este popurrí de tonos, melodías, instrumentos, etc. me lleva incuestionablemente a hacerme y hacerles a ustedes la siguiente pregunta:

No es trágico aceptar que el patrón bíblico se ha convertido en la excepción y que las adaptaciones de la música del mundo ahora se han convertido en la norma en nuestras iglesias? Las nuevas e innovadoras maneras de adorar en la actualidad son una completa tragedia a los parámetros bíblicos, a menos claro está, que creamos una de dos cosas:

  1. Que la iglesia universal de Cristo por más de 1900 años no ha adorado a Dios como debe ser…o
  2. Que Dios, de una manera extra-oficial, cambió la manera de adorar.

Qué camino tan grande han tenido que recorrer muchos para desviarse de entonar Salmos y de cantar reverentemente himnos para pasar a saltar enérgicamente al ritmo del “Hip-Hop cristiano y del Rap” o a balancearse de lado a lado suavemente al ritmo de baladas?

A los amigos y hermanos en Cristo que se recrean a sí mismos pensando que a Dios le agradan todas las melodías y todos los géneros musicales (aún si dichos ritmos y melodías son usados en el mundo para inducir al sexo, a las drogas o a la violencia), humildemente les recuerdo que no es cuestión de gustos como lo afirman algunos, incluso conocidos hombres reformados de este siglo. Es cuestión de obediencia a la Palabra y al modelo que la Palabra claramente traza para el pueblo de Dios.

Las diferentes formas y ritmos de alabar a Dios no pueden ser vistas como diferentes maneras para demostrar nuestro amor por Él, sino como el producto de una deficiencia (en el mejor de los casos) o de indiferencia (en el peor) a la hora de ver y entender el modelo bíblico Neo Testamentario para la iglesia Cristo, de la adoración en espíritu y en verdad.

Me gustaría compartir con ustedes la exégesis tradicional (no la pentecostal carismática) y de cómo vemos claramente que es una necedad tratar de acomodar los Salmos para que justifiquen el desorden, la algarabía y los ruidos estrepitosos que reinan en algunas iglesias, cortesía de la música del mundo. Pero como lo dije anteriormente, no re-inventaré la rueda, me limitaré a sugerirles uno de los libros más completos al respecto: Adoración en Crisis (En inglés, Worshipping in the Melting Pot)

Entiendo que el tema toca susceptibilidades y entiendo cuán vehemente y persistente es la defensa de quienes argumentan que es válido adorar a Dios de la manera que les plazca y que nadie tiene el derecho de decirles cómo adorar a Dios. Ellos dan por sentado que Dios se agrada con los conciertos de Pop y Rock en las iglesias… con la histeria que causan, con las lágrimas de personas cuyos sentimientos son movidos por una “balada cristiana” o por el gozo de alguien al escuchar un ritmo cristiano que le atrae en particular.

Pero debemos despertar! Dios no acepta lo que Él no manda! Es un principio Escritural indiscutible que muchos persisten en ignorar.

Amados, históricamente hablando, o al menos por casi 1900 años, la iglesia de Cristo ha adorado a Dios en espíritu y en verdad, siendo consecuentes con el principio regulativo de la adoración en el servicio público. Desde el Siglo XVII, en los puritanos y a pesar de las diferencias entre ellos como Presbiterianos o Bautistas, siempre hubo común unión y entendimiento sobre la manera bíblica de adorar a Dios. Por qué hoy no disfrutamos de ese mismo sentir entre el cuerpo de Cristo? No digamos “Los tiempos cambian” porque también lo hubieron podido haber dicho ellos, pero nunca lo dijeron! Ellos creyeron la Palabra y por la gracia de Dios la obedecieron… así que sugiero que  admitamos humildemente esto: muchos que profesan la fe Cristiana en la actualiadad se han desviado del patrón bíblico para hacer lo que desean, apoyados, insisto en una pobre exégesis!

Lo que conocemos hoy en día como “alabanza y adoración” es algo nuevo que puede ser fácilmente rastreado a través de las pruebas que la historia nos proporciona. Lo que conocemos hoy como la “alabanza y adoración cristiana” es el producto de contextualizar el deber de adorar a Dios y acomodarlo a los tiempos en los que vivimos.

Cierro este punto con una breve reflexión…

Tanto que pastores y hermanos reformados critican los excesos carismáticos, y tan poco que se atreven a tomar una posición doctrinal firme frente a sus hermanos reformados que usan la misma música mundana y carismática. Muchos son los que ven las barbaridades de Benny Hinn pero pocos quienes amonestan en amor a sus amigos o pastores reformados Neo Calvinistas, por usar los mismos ritmos que usa Benny Hinn en sus espectáculos! En el carismático hereje, la música es parte de un espectáculo grotesco pero en el reformado, es parte del culto de adoración a Dios, correcto? No, Equivocado! Verlo así es tragarse el camello y colar el mosquito! … Tengamos cuidado, porque tanto lo uno como lo otro es desobediencia.

4Amor y carácter… ¿Incompatibles en el cristianismo moderno?

Amor… Amor… Qué hermoso, de veras, es el amor!

Muchos definen el Amor como la manifestación suprema de la bondad de Dios. Otros la definen como el atributo o la perfección Divina de más excelencia, Dios es amor y Dios es la fuente del verdadero amor. Habiendo afirmado que Dios es amor y que a la vez es la fuente del genuino amor, y que como atributo comunicable, su amor es reflejado en nosotros, no podemos hablar del amor en términos personales o filosóficos, sino que debemos apelar a la Biblia para encontrar la definición de amor en el contexto correcto.

Es muy importante que lo hagamos, porque de otra manera muchos, aún queridos y respetados pastores reformados, continuarán teniendo la idea equivocada de amor arguyendo que a raíz del amor de Dios en el creyente, un creyente no puede tomar una posición firme frente al error persistente y ante una posición desobediente de otro hermano. No – muchos de ellos afirman – el amor es aceptarlo porque es Hijo de Dios, a lo sumo reprenderlo con amor pero nunca resistirle o separarnos, eso no sería amor, dicen muchos. Pero, esta definición de amor estaría desafiando e instando al creyente a que desobedezca las directrices del apóstol Pablo cuando somos advertidos claramente en 2 Tesalonicenses 3:14

Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.2 Tesalonicenses 3:14

El amor por Dios no es un concepto místicamente intangible ni misteriosamente contemplativo, es por el contrario algo activo. De hecho, la definición de los 2 diferentes tipos de amor en la Biblia (phileo y ágape) se asemejan más a verbos que denotan una acción que a una virtud representada por un sentimiento. La bendita Palabra de Dios nos dice en Juan 14:15 

Si me amáis, guardad mis mandamientos y Juan 14:21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me amaJuan 14:15
. Podríamos tomar todas las alusiones que los comentarios bíblicos hacen de estos versículos para probar que el amor es más obediencia a la Palabra de Dios que un sentimiento noble, pero ese no es el punto… el punto es el siguiente: Que aquello que el creyente llama amor para con Dios es en muchos casos tan diferente de la realidad, que Cristo define el amor por Dios en términos claros que no admiten objeción alguna por parte de nosotros, siempre tan tentados a acomodar todo a nuestro antojo.

Calvino, en su magistral perspectiva, comenta: “El verdadero amor por Cristo, está regulado por la observación de su doctrina como única regla. Pero somos igualmente recordados cuán pecaminosos son nuestros afectos, ya que incluso el amor que tenemos a Cristo no está exento de culpa, si no lo dirigimos hacia la obediencia…”

El amor de Dios implica obediencia. El amor de Dios no es un mero sentimiento bonachón! Primero entendamos, les ruego, este concepto del amor por Dios, para entonces poder entender lo que implica amar al hermano.

5 La carencia de templanza para corregir, reprender y resistir

El amor no es importante en nuestras vidas cristianas… es fundamental! Pero vale la pena aclarar que el amor y la templanza no son “conceptos” mutuamente exclusivos… – En Gálatas 5:23 templanza es definida como el poder dado al hombre por la gracia de Dios de resistir sus malas inclinaciones y su tendencia pecaminosa. Ven el punto? El principio exegético básico de la palabra templanza es la firmeza para resistir!

Y precisamente ese es el principio que prueba que jamás el genuino amor Cristiano, y la templanza para resistir nuestras concupiscencias y la de los demás que nos rodean, son mutuamente exclusivas! Jamás!

Si amamos a Cristo, batallamos el pecado que se levanta dentro de nosotros y rogamos por gracia para resistir el pecado que se presenta ante nosotros. Un ejemplo de templanza?

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.Santiago 4:7

Bien, he aquí este versículo prueba que el principio exegético de templanza es el de resistir el pecado en todas sus formas… Cómo pues, le pregunto a usted, podemos decir que amamos a Cristo pero no resistimos el pecado en nosotros o no resistimos el pecado de quien llamándose creyente, se empeña una y otra vez en desobedecer la Palabra de Verdad?

El amor y la templanza coexisten en un creyente y es fácil entender por qué no se pueden separar! Por la gracia de Dios, ambos deben ser ejercitados junta y balanceadamente!

Creemos firmemente que el amor sin templanza es alcahuetería. Si decimos amar al hermano pero no tenemos la templanza para corregirle, reprenderle con genuino amor en Cristo y en su debido caso, resistirle firmemente si persiste en desobedecer la revelación de la voluntad de Dios en Su Palabra, nuestro amor no es cristiano en lo más mínimo. Y no es cristiano porque cómo podemos decir que amamos al hermano mientras desobedecemos a Dios?

La noción de amor cristiano y de tolerar al mismo tiempo la persistente desobediencia de otros hermanos a la Palabra de Dios, es un absurdo! Son conceptos mutuamente exclusivos si es que aceptamos la orden de Pablo en 2 Tesalonicenses 3:14 

Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.Tesalonicenses 3:14

Ahora, vamos al otro extremo… Templanza sin amor es algo no cristiano. En ese punto, estoy en total acuerdo con un querido hermano en la fe que escribió que tener templanza sin amor “nada tiene que ver con Cristo”. De acuerdo! Qué testimonio daríamos si reprendemos a un hermano que persiste en la desobediencia, airadamente, con mala gana, palabras hirientes, o quizás con discriminación o superioridad? No son estas características del mundo?

No hacen así quienes no han sido amados por Dios? Entonces, para llegar por la gracia de Dios al balance bíblico donde el amor y la templanza coexisten de manera armoniosa y que honre a Dios y aliente al hermano, debemos proceder a ser muy cuidadosos en el momento de corregir, instruir, amonestar o separarnos del hermano que persiste en desobedecer. Si por un lado las acciones de las criaturas de Dios no son agradables a Él por estar llenas de motivos pecaminosos y egoístas, todas nuestras acciones deben ser sazonadas con genuino amor y gracia, con el firme propósito de:

  1. Honrar a Dios en obediencia y
  2. De mostrar el amor de Dios que mora en nosotros.

6 “El pueblo unido jamás será vencido” o Unidad a la luz de la Palabra?

Hemos hablado hasta ahora de la adoración mundana como causal bíblico de la separación y reconocemos de la dificultad emocional que implica para muchos obedecerla. Hemos recalcado que la obediencia a este mandato bíblico demuestra el amor desde una perspectiva dual, hacia Dios y hacia el hermano de quien nos separamos. Dijimos desde luego que la manera de adorar a Dios no es una cuestión ni cultural ni de opiniones sino bíblica. También dejamos en claro que el amor de Cristo no es meramente hablar unas palabras sino que es un concepto dinámico que, a la luz de la Palabra, denota hacer lo que a Él le agrada… lo que Él nos ha mandado. No ahorramos tampoco esfuerzo en probar que la templanza es una manera de manifestar nuestro sometimiento y amor por Dios.

Bien, ahora, aunque de manera breve, hablemos un poco acerca de aquella excusa “trasnochada” que lamentablemente se repite desde el inicio de los tiempos herejes Arrianos hasta el día de hoy: Que no debemos separamos del hermano que está en el error porque nos convertimos en divisores de la iglesia de Cristo.

Amigos, ningún mortal puede separar la genuina iglesia de Cristo! Decir que si se puede, sería afirmar la herejía de que Su Cuerpo es un conjunto descoyuntado de miembros aquí y allá. Y mientras que reconocemos nuestras diferencias doctrinales con otros hermanos, jamás a pesar de estas diferencias, afirmamos que ellos pertenecen a un cuerpo y nosotros a otro. Todos los creyentes son parte de un mismo cuerpo, y este bendito cuerpo (de creyentes regenerados que forman la iglesia) es indivisible.

Unity9 (1)Ahora, como están unidos los miembros de ese cuerpo? Los miembros del cuerpo de Cristo son añadidos después de haber sido regenerados y convencidos de pecado por el Espíritu Santo, y perdonados y justificados a través de la fe en el Hijo por Dios Padre. Sólo allí, entonces, son adoptados… es decir, añadidos al cuerpo de Cristo. Todos los que Dios “ha dado a Cristo en sus manos (Juan 17)” tienen unas mismas características derivadas de la obra Divina de gracia en sus corazones.

A pesar de sus diferencias, en todos hay un común denominador claro y evidente: las marcas de gracia en sus vidas, el deseo de manifestar el amor por el Señor a través de su obediencia, el rechazo (la templanza) contra el pecado, el amor sin fingimientos por los miembros de la iglesia, el deseo de orar e interceder, de leer Su Palabra, de servir, etc…

Luego, la unidad bíblica no puede ser unidad en cantidad ni en lugar sino en postura, carácter cristiano y fe.

aLa unidad bíblica es “en postura” porque de la misma manera que nuestro cuerpo siempre ocupa a la vez una y sólo una postura o lugar en el espacio, el cuerpo místico de Cristo (La iglesia es el cuerpo místico de Cristo en la tierra) siempre tiene una y sólo una postura en lo que respecta al mundo y a sus prácticas deshonrosas, herejes, desobedientes, desordenadas, incitadoras de la carne y sensuales (entre otras)! Por lo tanto, el cristalino rio de la unidad bíblica nace de la fuente cuyas aguas reflejan una posición clara y contundente en contra de la suciedad y oscuridad de las prácticas mundanas entre hermanos y entre iglesias.

Entonces, no es posible que exista una unidad fraternal bíblica entre hermanos que (supuestamente después de haber sido sacados del mundo) ahora aman vivir en el mundo, haciendo las cosas del mundo y siendo partícipes de las prácticas mundanas que ofenden a Dios: Práctica y exegéticamente hablando, no es posible una unidad fraternal con quienes desprecian la vida en santificación.

Ahora pastores, tampoco debe haber cooperación o unidad ministerial con quienes promueven dentro del cuerpo de Cristo, las cosas que bien, provienen o se asemejan a las cosas del mundo. Tengamos, pastores de Cristo, sumo cuidado de no ser hallados culpables de prostituir las iglesias locales de las que somos responsables ante Cristo, no sólo por la implementación de gruesos actos de rebeldía al desobedecer los patrones bíblicos y principios regulativos, sino de asociarnos con quienes los promueven y los practican.

bLa unidad bíblica no es una unidad en número sino en carácter cristiano. Ilustremos ese punto de la siguiente manera. De manera general, nuestro cuerpo hace lo que el alma ordene de tal manera que si estamos muertos en nuestros delitos y pecados, sólo podemos hacer las cosas de la carne. Pero si por la gracia de Dios el Espíritu de Dios mora en nosotros, no vivimos en la carne sino que vivimos por Él y para Él. Ahora, si nosotros somos la iglesia de Cristo, es decir, su cuerpo, entonces naturalmente hacemos lo que Cristo como cabeza nos mande… y no lo contrario, correcto? Me explico de manera gráfica: Si tenemos mal carácter por ejemplo, reaccionamos ante una situación de manera que nuestras facciones y actitudes corporales nos delatan. El carácter de una persona ultimadamente se refleja en su cuerpo.

Bien, bíblicamente hablando la unidad fraterna entre hermanos y la unidad ministerial entre iglesias, sólo es posible si ambas partes (aunque puedan diferir en varias aspectos de orden doctrinal. Ejemplo: Bautistas y Presbiterianos reformados) tienen el mismo carácter de Cristo (aunque imperfecto en nosotros, claro está)

Este carácter que nos une resiste a Satanás y a sus propuestas de adorarle de una manera no estipulada 

Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9  y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.Mateo 4:8

Este carácter que nos une nos previene de doctrinas dañinas para el cuerpo 

Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.Marcos 8:15

Este carácter que nos une aborrece y diferencia entre lo profano y mundano y las cosas santas del Señor! Con qué propósito? Para anunciar (reflejar) las virtudes de “de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” Alexander MacLaren titula este pasaje “Siendo espejos de Dios” Y amigos, no creo que pueda haber unidad entre quienes por la gracia de Dios tienen el carácter para resistir, rechazar y condenar el pecado y quienes lo están importando a las iglesias!

cHemos usado en el punto anterior la analogía del cuerpo y sus miembros para ilustrar que en el cuerpo de Cristo, los miembros reflejan el carácter de la cabeza (que es Cristo). Bien, ahora continuemos con la misma línea de pensamiento y probemos que la unidad bíblica no es una unidad en número sino en fe.

Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe…Efesios 4:3

Sin lugar a dudas este pasaje nos habla de la paciencia, el amor y la tolerancia que debemos tener todos los creyentes ante las fallas de nuestros hermanos, con la misma consideración que debemos esperar que los demás tengan para con nuestras falencias – Exegéticamente hablando, este pasaje es un llamado a la unidad (a pesar que somos hombres de temperamentos diferentes). Este pasaje es un llamado a la unidad… pero no nos equivoquemos, no es un llamado a la unidad “sin fronteras ni barreras” sino a la unidad que sólo el Espíritu Santo sabe y puede dar.

Si la adoración es en espíritu y en verdad, y si el amor por Dios lo reflejamos a través de nuestra obediencia a sus mandamientos, cómo podemos argumentar que podemos estar en la “unidad del Espíritu” si hay hermanos y pastores que persisten en desacatar las palabras inspiradas por el Espíritu? Cómo defenderán bíblicamente la pasión de muchos de unirse con quienes practican cosas que contristan el Espíritu? Se fijan? Cómo podemos sostener que bíblicamente es posible asociarme con alguien que promueve, impulsa y defiende prácticas que agravian el Espíritu Santo que mora en el creyente… que mora en el Cuerpo de Cristo? Cómo podemos defender la unidad a toda costa, si una de las partes anda en el espíritu y la otra en la carne?

Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí…Gálatas 5:17

En tiempos actuales, muchos creyentes esgrimen argumentos personales más que bíblicos para justificar sus uniones a toda costa. Lo cierto del caso es que muchos dicen: No debo juntarme con “quienes nieguen la Trinidad, o la salvación por gracia, o la justificación por fe sólo en Cristo”, etc. Pero la realidad en la actualidad es que la mayoría de creyentes cree en eso (bueno, al menos lo afirman) y en virtud de esa aparente unidad en la fe, los hermanos dicen: Separatista, Fariseo! Cómo usted puede enseñar que me debo separar de quien básicamente cree lo mismo? No tan rápido “Meteoro”, sería mi respuesta!

Quisiera hablar más al respecto y de manera más merecida acerca de este tema, pero de nuevo, el artículo se centra en la desobediencia al principio regulativo de la adoración pública como causal bíblica de la separación.

Decía, no tan rápido, porque en días como los nuestros donde las doctrinas de la gracia se han esparcido a lo largo y ancho del globo terráqueo, el que digamos creer en lo mismo no es prueba exclusiva ni garante para que pueda haber unidad fraternal a nivel de hermanos o ministerial, a nivel de pastores e iglesias. Es fácil decir: “Ah pues yo también creo como usted, en la Confesión bautista de 1689” pero lo que no es fácil, es concordar en testimonio… testimonio que es la consecuencia de la obra de Dios en el corazón.

Cuando hablamos de que la unidad entre creyentes no sólo se basa en “la postura frente al mundo” y en el “carácter mostrado” sino también en la “fe”, no debemos por un instante caer en la trampa de creer que si alguien dice profesar la misma fe nuestra, entonces podemos no sólo llamarle hermano sino que también tenemos licencia para unirnos con él. El creyente debe ser más cauteloso y atento a quien llama hermano y con quien se une en “yugo igual” a trabajar para la gloria de Cristo!

A qué entonces hago referencia cuando digo que el hecho de profesar la misma fe cristiana, no es prueba exclusiva ni garante para que pueda haber unidad fraternal o ministerial? Hago referencia a que esa fe que dice tener, debe ser sustentada por las obras que haga por medio de la gracia Divina que le es otorgada.

Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. 19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.Santiago 2:18

Creo que más claro no podemos verlo! Decimos que tenemos fe? Entonces Dios permitirá que nuestras obras puedan ser observadas… Ahora, no pequemos observando el obrar ajeno con ojos diferentes con los que vemos nuestro propio obrar. No tengamos malos ojos para con el pecado ajeno de tal manera que perdamos de vista el nuestro. Siempre demos gracias a Dios por permitirnos observar nuestros propios pecados primero antes de que podamos observar con ojos de paciencia, amor y ternura, el testimonio de los demás, sea este bueno o sea este malo.

Debemos reflejar en especial la virtud de la paciencia con un hermano o ministerio que permanezca en desobediencia, pero debemos reflejar de igual manera la templanza para resistirlo, si persiste permanecer en ella.

Ahora, la pregunta es: Si somos llamados a guardar la unidad en el Espíritu, ¿Qué es lo que hacemos cuando persistentemente observamos de manera persistente el testimonio de desobediencia de los demás? Debemos tener paciencia razonable para esperar la obra de Dios en él? Sin lugar a dudas. Debemos amarlo aún si permanece en desobediencia? Sin lugar a dudas. Debemos tener comunión con él? Sin lugar a dudas que No!

Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.Santiago 2:19

Amigos y hermanos, el versículo anterior es una prueba irrefutable del hecho de que simplemente profesar la misma fe no debe ser tomado como garante bíblico para la unidad de la que nos habla el Señor en la Biblia… Es de hecho, la fe y testimonio! … Doctrinas y piedad! … Conocimiento y obediencia!

Conclusión

Sin lugar a dudas, éstos son temas delicados pero necesarios de ser tratados. No es el hecho de que no tengamos nada mejor que hacer sino escribir acerca del “ministerio de descalificación” es todo lo contrario! La doctrina de la separación del hermano que persiste en la desobediencia es bíblicamente tan importante como la doctrina de la unión con el hermano que por la gracia de Dios persevera en la obediencia.

Es de fundamental importancia que los cristianos retomemos el tema de la adoración cristiana y lo pongamos en el “top 5” de nuestra agenda. El problema tiene su epicentro en no creer que Dios traza de manera clara en Su Palabra un patrón o modelo bíblico para la adoración que debemos rendirle, ahí yace el problema. Prominentes pastores reformados en la actualidad aún toman una estancia mediocre y dicen que es cuestión de gustos siempre y cuando no degenere en mundanalidad!

Pero cómo no llamaremos mundanalidad a las prácticas de adoración modernas, sensuales y estrambóticas que hacen parte del servicio a Dios? Peor aún, cómo podremos justificar la unión con quienes persisten en ofender a Dios de esa manera? Cuando aceptamos que las cosas mundanas no son ofensivas a Dios hallamos los argumentos para justificar una unidad que es insostenible bíblicamente!

Una vez más, puede ser la adoración mundana, estrambótica y sensual que se ve en la mayoría de las iglesias causal de separación? Por supuesto! Sólo cuando nosotros le demos a la adoración al Señor una perspectiva bíblica y no cultural, y espiritual y no instrumental, podremos apreciar que no es una cuestión de gustos u opiniones, es netamente una cuestión de obediencia a Dios con el fin de agradarle.

Oh! Amados de Cristo… quiera el Señor también permitir que no confundamos ni caigamos en la trampa de tener un “amor” que se conforma a la definición bíblica de amor. Para amar a otros, debemos primero amar a Dios. Y para amar a Dios, debemos primero ser amados por Él. De tal manera que es menester amar a Dios sobre todas las personas y las cosas y consecuentemente manifestar tal amor en la obediencia a sus mandamientos, antes de decir que amamos al hermano. No existe un creyente sensato que argumente amar a Dios pero que lo desobedezca cuando sea llamado a tomar una posición bíblica y firme frente al mundo que lo rodea.

Tener carácter no es ser faltos de amor. De hecho, el carácter cristiano debe rebozar en amor Cristiano. El problema, una vez más radica en el hecho de que somos fácilmente movidos a amar sacrificando el carácter. No! El amor como el carácter son compatibles y no son mutuamente exclusivos como muchos lo quieren enseñar. El amor para con Dios requiere un carácter dócil frente a su Palabra pero firme contra el pecado. El amor para con los demás requiere un carácter paciente frente a sus falencias pero firme contra su persistente desobediencia.

Muchos persisten una y otra vez en desobedecer el principio regulativo de la adoración e insisten “estar bajo la gracia” para adorarle como ellos creen que deben. Despertemos al hecho, amados hermanos, que “sus propias maneras” se constituyen en fuego extraño. Ciertamente no queremos estar cerca de ellos cuando la ira de Dios venga sobre los «hijos de desobediencia»

Ese santo llamado es un llamado de amor de Dios para el creyente… Ese llamado de separarnos de quienes permanecen en desobediencia tiene como fin (entre otros propósitos) el de probar nuestra lealtad a Dios, nuestro sometimiento a la Escritura, pero también busca guardarnos de las consecuencias de la desobediencia.

*U, obedeciendo ese llamado Divino a separarnos, no seríamos preservados en Su misericordia y  clemencia al no estar cerca de quien persiste en presentar fuego extraño?

Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. 2 Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.Levíticos 10:1
*U, obedeciendo ese llamado Divino a separarnos, no seríamos preservados en Su misericordia y clemencia al no estar cerca de quien persiste en ser rebelde?

Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecados. Núm 16:31  Y aconteció que cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos. Núm 16:32  Abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes.Núm 16:26
*U, obedeciendo ese llamado Divino a separarnos, no seríamos preservados en Su misericordia y clemencia al no estar cerca de quien persiste en desobedecer?

Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros. 24  Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor. 25  Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlosJosué 7:13

Deseas tomar parte en la suerte de Nadab y Abiú…? O en el destino de perdición eterna de Coré…? O deseas unirte con desobedientes como Acán?

Desobediencia es desobediencia en cualquier tonalidad y matiz! Quiera el Señor preservarnos del pecado y proveernos continuamente de Su gracia para perseverar… pero junto con eso, quiera nuestro Bendito y Santo Dios darnos el valor para separarnos… Para separarnos, no de quienes no piensan exactamente lo mismo que nosotros, sino de quienes llamándose cristianos persisten en la promoción de la mundanalidad dentro del cuerpo de Cristo.

Amén.

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