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Consejería bíblica, consejeros y consejos

 

Consejos, consejería y consejeros…

El aconsejar a otras personas es lamentablemente visto por muchos como una manera de liderazgo y superioridad. Así pues, muchos de quienes quieren ser pastores pero no pueden, anhelan fervientemente ejercer «el ministerio de la consejería». Mientras que es indiscutible que todo creyente serio, maduro y de buen testimonio debe estar en capacidad para proveer un consejo que honre al Señor, la labor de aconsejar oficialmente a un creyente en la iglesia local, reside en quienes nos presiden allí.

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan;1Ts 5:12

Hay dos cosas que fácilmente deducimos a través de una exégesis correcta a este versículo: 1) Los ministerios de consejería por el internet no son bíblicos (ni nos presiden en el Señor, ni trabajan entre nosotros) y 2) Quienes nos deben amonestar y aconsejar son precisamente los mismos que nos presiden en el Señor en la iglesia local.

El peligro de los «ministerios de consejería por internet»

Muchos «ministerios de consejería» se han levantado por internet y son muchos los «creyentes» que los buscan, por qué? Entre tantas cosas que podemos escribir al respecto, encontramos una que nos llama la atención no sólo porque su tendencia va en aumento sino por las terribles consecuencias que trae consigo.

La inmensa mayoría de las personas que buscan sesiones de consejería «allí afuera en el internet» buscan en realidad encontrar alguien que no los conozca con el objetivo de hacerles sus cómplices en lo que desan hacer.

Es más atractivo contar una verdad a medias a alguien que no nos conoce para escuchar algo que queremos oir, que mirar a los ojos y contarle la verdad a un hermano de testimonio en Cristo que nos conoce, para escuchar algo que no queremos oir.

La responsabilidad compartida ante Dios, en la iglesia local.

Desde mi perspectiva como pastor, no abogo ni creo en lo absoluto que tenga conocer todo lo que hacen las ovejas de Cristo desde que se levantan hasta que se acuestan. Sin embargo, sí defiendo arduamente la siguiente postura, a la que personalmente llamo responsabilidad compartida ante Dios.

La responsabilidad pastoral en la consejería se basa en escuchar con atención, en cotejar con la Palabra y en emitir un consejo con la información que ha escuchado de quien busca consejo. Este consejo debe estar cimentado y conformarse a la palabra de Dios y debe enfocarse y buscar la gloria a Cristo. De la misma manera que en una corte de justicia inglesa, el jurado debe juzgar el caso con justo juicio basado en las pruebas que le presentan, quien busca consejería debe acudir al pastor de la iglesia local presentando la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad.

Es responsabilidad de quien busca consejo hablar con la verdad y es responsabilidad de quien aconseja conocer y usar bien la Palabra de verdad y desear honrar y agradar a Dios antes que a quien busca ser aconsejado.

Debemos conocer la verdad y hablar la verdad

Cualquier alteración de la verdad por parte de quien busca consejería, es muy posible que acarree consecuencias lamentables a raíz de recibir un consejo que se basó en sus propias mentiras. De manera similar, quien desconozca la Verdad de la Palabra de Dios y proceda a aconsejar, efectivamente esto es lo que hace: Ignora la voluntad de Dios en Su Palabra en favor de su propia opinión y provee sus propios puntos de vista a una situación que require un consejo Divino.

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