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Decisionismo (Llamamiento al altar)


DECISIONISMO | LLAMAMIENTOS AL ALTAR

Ruego al Señor una medida de gracia para que a la luz de las Escrituras, me habilite para tratar este tema con gracia y de una manera clara y edificante. Apelo también en oración al único e infinito Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que este artículo pueda ser de utilidad para aquellos que tienen dudas acerca de la legitimidad de su conversión, luego de haber seguido los métodos del llamamiento al altar que son tan comunes hoy en día en las iglesias cristianas alrededor del mundo.

Ni este artículo, ni ningún otro  han sido escritos con el erudito, ni con el teólogo en mente – creo que hay muchas personas en ciertas esferas cristianas que impresionan a sus oyentes y lectores con palabras y términos doctrinales que son quizás, por hablar en un sentido figurado, más grandes que ellos mismos. De ahí que, enfatizo de nuevo, ni este, ni ningún otro de los artículos publicados por este escritor serán enfocados desde una perspectiva meramente técnica, pues eso es como tratar de consolar a un niño que le tiene miedo a la oscuridad, diciéndole: “hijo, no temas a la oscuridad, la oscuridad pura o total desde un punto de vista científico, no existe, porque la definición científica de luz incluye no solo la luz del espectro visible, sino todo el espectro electromagnético, y una cierta cantidad de radiación existe en cada lugar del universo, aunque sea imperceptible al ojo humano. Así pues, la oscuridad total es solo teóricamente posible en condiciones de cero absoluto, o en las proximidades de un agujero negro” (Ver Nota 1) …

Tristemente, esa es la predicación y la enseñanza de muchos pastores cristianos en la actualidad. Sus mensajes dejan perplejas a su audiencia pero no los alienta, ni las anima a la santificación progresiva para agradar al Dios vivo … bien podemos recordarnos de las Palabra de Dios a través del apóstol Pablo:

El conocimiento envanece, pero el amor edifica.1 Corintios 8:1

El tema del decisionismo o del llamamiento al altar es una cuestión seria y digna de ser considerada con la  atención debida. También requiere apelar a la autoridad de las Escrituras más que a los argumentos humanos como por ejemplo «los tiempos pasan y por ende, los métodos también…» – Debemos con diligencia, al abordar este tema,  aplicarnos a los preceptos bíblicos para determinar si la práctica «evangélica» del llamamiento al altar, puede ser o no sustentada con la Palabra de Dios… de así serlo, entonces requerirá de nuestra aceptación, pero de no serlo así, entonces de nuestra obediencia a través del abandono de tal práctica.

La naturaleza del tema que trataremos nos lleva a “partir” el artículo en dos partes. La primera se ocupará de principios básicos que están ausentes en estas prácticas y la segunda parte del artículo tratará más a fondo el trasfondo histórico de las mismas al igual que su validez doctrinal bajo la luz de las Escrituras.

A qué se le conoce con el nombre de Decisionismo?

Se conoce como decisionismo a la práctica mediante la cual una persona decide por «voluntad propia» aceptar el llamado hecho por un predicador para pasar al frente y para «recibir a Cristo» como su Señor y Salvador, confesándole a través de una oración para obtener la salvación de su alma. En muchos de estos casos, pasar al frente del altar envuelve una serie de instrucciones por parte de la persona que hace el llamado a «aceptar a Cristo». Ahora, no deseo sonar irónico pero quizás en los últimos años el decisionismo se ha disfrazado de innumerables mutaciones entre las cuales podemos resaltar: el acompañamiento al llamado al altar con música suave en el trasfondo, otros invitan a las personas que pasan al frente a ponerse de rodillas, mientras que otros piden que levanten sus manos para que reciban el Espíritu Santo, etc.

Pero en sí, ese es el decisionismo, es el llamado hecho por algunos predicadores a sus audiencias para que decidan «tener fe» y decidan «recibir a Cristo» en sus corazones como Señor y Salvador, y para que «habiéndole recibido en sus corazones» sean perdonados de sus pecados, sean hechos unas nuevas criaturas y gocen de la salvación eterna de sus almas. Ese básicamente es el decisionismo o llamamiento al altar llamamiento al altar!

Citemos algunos ejemplos de lo que se requiere para ser cristianos (según el decisionismo)

El internet está lleno de artículos donde tanto individuos como iglesias explican, cómo puede una persona llegar a hacerse un cristiano (nótese el énfasis en la palabra hacerse) – Por ejemplo, de cómo, arrodillándose, y repitiendo una oración las personas llegan a ser cristianas. Según los adherentes a estas “tácticas o técnicas evangelísticas”, Dios acepta a todo aquel que haga «la oración de fe» – Me pregunto, ¿qué dice la Escritura? … ¿A todo aquel que haga la oración de fe, o a quien se arrepienta y crea en el Evangelio?, sin entrar en detalles por el momento, prosigo a contemplar algunos ejemplos de decisionismo:

Estos ejemplos tomados del internet bien reflejan los principios del decisionismo. El decisionismo es conocido como el sistema de invitaciones para que las personas «acepten y confiesen a Cristo» para alcanzar salvación – Es válido recalcar que aunque en los siguientes ejemplos no hay un llamamiento al altar para «confesar a Cristo», si está explícitamente claro el principio del decisionismo que es este: ¡Tu puedes ser salvo, haciendo esto o aquello! … Y debo interrumpir al lector de nuevo – Me pregunto, ¿qué dice la Escritura? … ¿Uno es salvo por hacer «esto o aquello» (pasar al frente, llorar, repetir una oración, etc…) o es salvo porque Cristo hizo «algo», a saber, vivió una vida perfecta para imputarnos su justicia y que murió por los pecados de los suyos, pagando así el precio del pecado y aplacando la ira de Dios… 

De manera trágica, el decisionismo y todas las prácticas que de este se derivan, ignoran la soberanía de Dios y exaltan la libre voluntad del hombre – De esto hablaremos en la segunda parte de este artículo, sin embargo por ahora señalamos lo siguiente: son muchas iglesias que dicen ser cristianas evangélicas en la actualidad, que apelan a esta manipulación emotiva y sentimental de las personas para aumentar sus números – para muchos de los lobos disfrazados de ovejas que lideran muchas de las iglesias que han adoptado este principio, ¡más números significa más dinero!

Veamos, pues

Ejemplos de los principios del decisionismo

  1. ¿Qué es lo que tengo que hacer para convertirme en cristiano? La respuesta es muy sencilla. Dios no tiene la intención de obstaculizarnos el camino hacia el cristianismo. (Puede haber obstáculos en el camino después de tu conversión, pero hablaré de ellas en otro momento.) Si quieres hacerte cristiano tienes que abrir tu corazón y creer que Jesucristo murió por nuestros pecados, que cedió su cuerpo y vida en la tierra para que nuestros pecados pudieran ser perdonados y resucitó al tercer día y volvió al cielo. Cita tomada de un sitio web católico romano.
  2. Ahora todo depende de qué decisión tomarás: Por favor haz la siguiente oración para recibir a Cristo en tu corazón, y que tu nombre sea inscrito en el Libro de la Vida, y puedas así tener Vida Eterna por medio de Cristo Jesús: Dios mío, reconozco que soy un pecador y me arrepiento de todos mis pecados. Creo en mi corazón que Jesucristo es el Señor y que es tu Hijo amado. Reconozco que Cristo murió por mis pecados, y que Tú le resucitaste de entre los muertos. Yo abro las puertas de mi corazón y te recibo como mi Señor y mi Salvador, amén. Si has hecho esta oración y lo haz creído en tu corazón; tu nombre ya ha sido inscrito en El Libro de la Vida, y hay gran gozo en el cielo. Cita tomada de un sitio web cristiano evangélico
  3. ¿COMO ACEPTAR A JESÚS? Si sientes en tu corazón aceptar al Señor Jesús como tu Salvador personal repite esta oración en voz alta… Señor Jesús, yo confieso que soy un pecador. Te necesito Oh Jesús, entra en mi corazón. Salva mi alma, perdóname por mis pecados, por favor perdóname, Señor. Límpiame con Tu sangre ahora, Señor. Oh Jesús Yo me rindo ante Ti Señor Jesús. Te entrego mi corazón. Y te pido que vivas Tu vida en mí. Dame el poder para vivir una vida cristiana. Yo creo Señor que Tú eres el Hijo del único Dios y creo que vinisteis a este mundo para morir por mí. Yo creo que Tú derramaste Tu sangre por mi salvación. Yo creo que Tú resucitaste de la muerte y subiste al cielo y ahora estás sentado a la derecha del Padre y creo que Tú volverás otra vez. Ahora, Señor Jesús, yo proclamo que Tú para siempre serás mi salvador y proclamo ante el cielo y la tierra que yo seré tuyo para siempre y he nacido otra vez…AMEN!  Cita tomada de un sitio web cristiano evangélico

Que tienen en común las prácticas derivadas del decisionismo?

Como bien lo dijimos, los ejemplos anteriores bien caracterizan lo que sucede en muchas de las iglesias cristianas en la actualidad, claro está, con la diferencia que en aquellas en las cuales se practica el llamamiento al altar (o decisionismo) se adiciona a menudo varios ingredientes para hacer más dramático el supuesto toque del Espíritu Santo en los corazones de las personas; melodías suaves de fondo mientras el predicador comienza a repetir palabras como “El Señor está aquí” y “Dios te ama, pasa al frente … Él está aquí …” son entre otras, muchas de las técnicas sugestivas que tienen como objetivo manipular a una audiencia que desconoce las Escrituras y la manera de cómo el Señor salva las almas de los pecadores – Y es precisamente a estas queridas y estimadas amigas y amigos a los que me dirijo en especial a través de este artículo.

Veamos 2 de las características más comunes de las prácticas decisionistas:

  1. El proceso para ser cristiano siempre es descrito como algo fácil, sólo requiere que la persona que es invitada a recibir a Cristo, decida o desee hacerlo.
  2. Al decidir ser cristiano(a) la persona debe cumplir con 2 requisitos: “creer en Cristo” y “hacer una oración confesándole públicamente con su boca”

Ahora, contemplemos por un instante, no las cosas que tienen en común estos sistemas de invitaciones, sino de 3 aspectos fundamentales de los que la mayoría de estos sistemas de invitación a «aceptar a Cristo» carece:

  1. En el decisionismo, o en los llamados al altar, no hay mención de la obra redentora en la Cruz del Calvario
  2. En el decisionismo, o en los llamados al altar, no hay tampoco mención de la justicia perfecta del Señor Jesús
  3. En el decisionismo, o en los llamados al altar, no hay mención de una verdadera fe ni de un genuino arrepentimiento[2]

Si entonces la práctica de pasar al frente, y arrodillarse y repetir una oración y creer en Cristo y aceptarle en el corazón tiene como objetivo la salvación de las almas, qué pues diremos del decisionismo  cuando nos damos cuenta que estos 3 puntos no están presentes en su «modus operandi»? Detengámonos pues a examinar que significa, en términos doctrinales, la carencia de los 3 puntos enumerados anteriormente:

1En el decisionismo, o en los llamados al altar, no hay mención de la obra redentora en la Cruz del Calvario

Los pastores y líderes evangélicos que practican el llamamiento al altar, son por lo general personas que no predican el evangelio desde una perspectiva bíblica; me pregunto, cómo es posible que el perdón de pecados sea ofrecido mediante estratagemas humanas al invitar a otros a pasar al frente, a arrodillarse, a repetir una oración, etc. … y no exaltando la obra suprema de Cristo en la Cruz del Calvario?

Apreciemos en qué posición tan precaria están ambos, tanto el que invita a otros desde el púlpito para ser salvos a través de métodos ya descritos, como aquel que ingenuamente espera recibir perdón de pecados, simplemente por atender a tal invitación. Bien, el que extiende la invitación está violando su deber de evangelista de «…predicar a Cristo y a Cristo crucificado…» 1 Corintios 1:23 y más bien se pone en una posición muy comprometedora al prometer perdón de pecados y salvación a través de una mera técnica que deja de lado la obra redentora del Señor Jesucristo en la Cruz.

Dejando entonces de lado la obra redentora del Señor Jesucristo en la Cruz, cualquier actividad que pretenda ser evangélica pierde su legitimidad y hallamos que no es otra cosa sino un mensaje adulterado y sin poder! Si la persona que se acerca a Dios a pedir perdón no sabe lo que Cristo hizo por el en el Calvario, entonces cómo apreciará su infinito valor y qué es lo que lo va a librar de la muerte eterna y de la condenación en la ira venidera? Este es el punto: Sin conocimiento de lo que sucedió en la Cruz del Calvario, y de cómo Dios descendió de las cortes celestiales y tomó forma de hombre para sufrir en la cruz el castigo eterno como consecuencia de los pecados y las iniquidades de todos aquellos que se arrepienten de sus pecados y se vuelven de sus maldades y creen en El y en su obra, entonces no puede haber salvación alguna, nunca la puede haber!

Así pues concluimos que aquel que apela a los llamamientos del altar para supuestamente «ganar almas para Cristo» está engañando a otros al decir algo que la Biblia no les da la autoridad de decir y a invitar a otros a un supuesto camino de salvación que no es el camino que la Biblia ha descrito como

porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.Mateo 7:14

Esperamos que aquellos que practican y promueven estas invitaciones al altar puedan ser retados a través de la lectura de este artículo y puedan considerar adherirse a las prácticas bíblicas de la predicación persuasiva del Evangelio.

Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; 24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios…1 Corintios 1: 22

Habiendo ya establecido que el predicador no tiene la autoridad de garantizar la salvación, y mucho menos por medio de artimañas que obviamente no pueden ser rastreadas en ninguno de los libros de la Biblia, podemos pues concluir que sin la predicación de Cristo, y de Cristo crucificado (es decir, sin la proclamación pública del Evangelio anunciando cómo el Señor en puro amor se hizo hombre y sufrió y murió en la Cruz del Calvario para perdonar los pecados de todos aquellos que se arrepienten genuinamente y creen en El) no es posible ni el perdón de pecados, ni mucho menos la vida eterna en Cristo Jesús. Sin embargo el peligro radica en lo siguiente: cuando la persona que es invitada al pasar al frente y termina de repetir la oración que le es sugerida, a la persona se le dice que ya es cristiano, que ya pertenece al reino de los cielos y que su alma ha sido redimida por Cristo.

Quiero sólo en un breve par de líneas, expresar mi gran preocupación por las consecuencias de las falsas expectativas que el decisionismo y sus adherentes generan y promueven. La inmensa mayoría de las personas que atienden los llamados al altar nunca presentan un cambio de vida que evidencie la obra regeneradora del Espíritu Santo, por lo que continúan muertos en sus pecados. No sólo el llamarles hermanos es un grave y serio error, sino que el decisionismo crea en la persona las expectativas de una conversión que en el mejor de los casos nunca ha tenido lugar y que en el peor, “anestesia” la necesidad de buscar a Cristo en total arrepentimiento y fe, y de hallarle y andar con El.

No pretendemos en ningún momento poner límites a la soberanía de Dios y de cómo la salvación siendo Suya, Él la puede dar a quien quiera, de la manera que quiera, en la parte que quiera y en el tiempo en el que Él quiera. Sin embargo es igualmente claro que el Señor en la revelación de su voluntad a través de las páginas de la Biblia, deja un patrón claro y establecido de cómo obtener la salvación, y este plan de salvación en ninguna parte deja de lado la obra redentora de la Cruz del calvario…

Como conclusión entonces afirmemos que al no haber una publicación/explicación explícita de la obra redentora de nuestro señor Jesucristo la Cruz del Calvario, es casi imposible (por no decir totalmente imposible) que por parte del oyente haya una apreciación del valor de la misma. A su vez, si no hay una apreciación de la obra redentora, ignorando lo que Cristo logró allí a través de Su sufrimiento y muerte en favor del pecador, es casi imposible (por no decir totalmente imposible) afirmar que una persona pueda entender de qué es en realidad de lo que Dios lo está salvando. La recepción de las gracias salvíficas (fe salvadora y arrepentimiento) va ligada íntimamente a la Palabra de Dios. Tal Fe salvadora nos mueve no solamente a desear sinceramente el perdón de pecados, sino que también nos lleva hacia Quien en la Cruz del Calvario perdonó tales pecados. Es la Fe salvadora la que nos lleva a confiar en Cristo y en la suficiencia y perfección de Su obra redentora… 

Un Evangelio que no mencione la obra redentora de nuestro señor Jesucristo es simplemente un mensaje humano que no tiene poder persuasivo alguno y que no es instrumento de Dios para la salvación de las almas. Un evangelio superfluo sin la exaltación de Cristo y sin la proclamación del perdón de pecados a través de Su perfecto Sacrificio expiatorio, es un arma poderosa que el enemigo de las almas ha introducido en las iglesias para continuar engañando a miles y miles personas con la falsa esperanza de alcanzar el cielo.

Recordemos: un evangelio donde no se incluya, exponga y exalte lo que hizo nuestro Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario por los pecadores que se arrepienten y los atributos perfectos de su obra expiatoria, no es evangelio! No son buenas nuevas! En el tal no hay esperanza no consuelo!

2 En el decisionismo, o en los llamados al altar, no hay tampoco mención de la justicia perfecta del Señor Jesucristo

Si concluimos en el punto anterior que sin la predicación del evangelio que exalte la obra redentora de nuestro Señor y Salvador Jesucristo la Cruz del Calvario no puede haber base alguna para que los pecadores reciban el perdón de pecados, bajo este punto nos hacemos la pregunta: ¿Puede haber entrada al Cielo, al trono de gracia de nuestro Dios sin una perfecta justicia que nos permita hacerlo?

La santidad de Cristo no solo es nuestro ejemplo o el supremo estándar sobre el que debemos fijar nuestros ojos, sino que es esencial para nuestra salvación. Si nuestro bendito salvador hubiese cometido un solo pecado, tan siquiera de pensamiento, de palabra o hecho, no hubiese llevado el nombre de: “…cordero sin mancha y sin contaminación…” 1 Pedro 1:19 Si nuestro Rey y Señor no hubiese vivido en total santidad, perfecta obediencia y sublime pureza, su sacrificio no hubiese subido con olor fragrante delante de Dios Padre – Oh amigos! Cuán esencial es la perfección de nuestro Señor en nuestra salvación!

El Señor Jesucristo, aunque inocente de la menor infracción de la ley de Dios, sufrió como el sustituto de Su pueblo. El dolor sufrido y la angustia en la Cruz del Calvario no fue sobre El forzado, como si fuese en contra de su voluntad – Pues sabemos que fue nuestro bendito Señor quien voluntariamente se entregó a si mismo. Debe siempre tenerse en mente que Cristo, como representante de los elegidos de Dios, no posee los derechos y prerrogativas que pertenecen a una mera criatura – Siendo Dios, El ha sido, es y será dueño de su propia vida

“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar 18 Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”Juan 10:17-18

Cristo asumió nuestra naturaleza de manera voluntaria y permaneció obediente a todas las leyes y estatutos de Dios, con el fin de entregar su vida como pago en rescate por aquellos quienes recibiendo la Fe salvadora se vuelven a Cristo en Fe y total arrepentimiento. Si Cristo siendo inocente, voluntariamente recibió la paga del pecado, soportando y llevando sobre sí el castigo eterno de todos los santos de Dios, a través de todas las generaciones pasadas, presentes y futuras, en un espacio de 6 horas allí en la Cruz del Calvario, entonces concluimos que el odio y rechazo de Dios contra el pecado no sólo fue manifestado, sino también la perfección de su justicia y los requisitos de la misma justicia plenamente satisfechos.

Y esa estimados amigos es la razón por la que un mensaje al arrepentimiento que no publique, explique, subraye e invite a su audiencia a apreciar lo excelso de la justicia de Dios y de cómo fue perfectamente satisfecha en Cristo por todos aquellos que en El creen y se arrepienten de sus pecados, no se le puede dar el nombre de evangelio o de predicación evangelística.

Si no apreciamos qué es la justicia divina, ni el precio que cada uno de nosotros tendría que haber pagado como consecuencia de su propio pecado, ni de cómo nuestro Salvador vivió una vida perfecta, ni de cómo en total obediencia, sumisión y perfección se hizo acreedor al derecho de imputar la justicia adquirida en la Cruz del Calvario a aquellos que en El creen y se arrepienten de sus pecados… sino hay nada de esto en un llamado al arrepentimiento desde el púlpito a través de una predicación persuasiva del evangelio, entonces en qué se puede basar una hipotética salvación? Si no es por la justicia de Jesucristo y de cómo es imputada a todos los redimidos por la gracia a través de la fe, entonces porque podemos ser salvos? Al dejar al lado la perfecta justicia del Señor Jesucristo, no nos queda otra alternativa desde una perspectiva doctrinal sino responder: A través de las obras!

Pero qué dice el evangelio?

 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.Efesios 2:8

Y esto es lo que casi la totalidad de los llamados del altar son, pactos de obras: ¡Haz esto y recibe aquello! o ¡Ven, pasa al frente, cree en Cristo, confiesa con tu boca que Cristo es Salvador y ya eres salvo! Es como si se estuviese ejecutando una especie de conjuro en el cual una persona va a ser salva por seguir unas indicaciones.

Los llamamientos al altar no exaltan la Justicia de Cristo. Cómo es de esperarse que la persona confíe en Cristo cuando lo que se le dice implícitamente es que confíe en que haciendo algo (pasando al frente) o diciendo algo (repitiendo una oración) sean salvos. Qué tipo de justicia se presenta a Dios en el llamamiento al altar? La propia de la persona que pasa al frente o la de Cristo? Observamos que no puede ser la de Cristo, porque no se ha mencionado tan siquiera! y si la de la persona, qué esperanza hay? No nos dice Su palabra que:

…he aquí, tú te enojaste porque pecamos; en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser salvos? 6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento…”Isaías 64:5-6

Concluyamos pues mis amigos que sin la Justicia de nuestro bendito Salvador imputada (consignada en nuestras cuentas, por así decirlo) no hay esperanza alguna de ser aceptos delante de la presencia del Dios vivo.

3En el decisionismo, o en los llamados al altar, no hay mención de una verdadera fe ni de un genuino arrepentimiento

Habiendo dejado en claro que cualquier supuesta profesión de fe que sea el resultado de un “evangelio” que no exalte la vida, la obra, la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo y que no llame a su audiencia a arrepentirse sinceramente de sus pecados y a abrazar a Cristo y las promesas de perdón de pecados y de vida eterna en Él, es falsa y sin fundamentos. Habiendo pues explicado por qué sin la redención en la Cruz del Calvario y sin la justicia de Cristo no puede haber salvación, hemos por ende también demostrado la carencia de fundamentos del decisionismo, sin embargo, en este último punto nos limitaremos a trazar un par de líneas (por así decirlo) que nos ayuden a comprender las inmensas discrepancias entre:

  1. Recibir la fe salvadora como don de Dios y confesar a Cristo, y;
  2. Volverse arrepentido a Cristo como resultado de la obra del Espíritu Santo en el corazón de la persona y caminar al altar obedeciendo a un hombre.

«Confesando a Cristo» se puede obtener la salvación?

Uno de los versículos más mal interpretados de las Escrituras es

si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.Romanos 10:9

Pero ¿A que se refiere el apóstol Pablo en este versículo? ¿Se refiere Pablo a que se puede ser salvo meramente por confesar el nombre de Cristo? ¡Oh! Estimados amigos, me privo de responder a esta pregunta, dándole paso a Matthew Henry quien corrobora (por así decirlo) todo lo hasta aquí expuesto:

«…Si un hombre confiesa su fe en Jesús como Señor y Salvador de los pecadores perdidos, y realmente cree en su corazón que Dios le levantó de los muertos, lo que demuestra es que por medio del don de la fe salvadora, ha aceptado la expiación (del cual carece el decisionismo, como vimos en el punto 1), para ser salvado por la justicia de Cristo (del cual también carece el decisionismo, como vimos en el punto 2, explicado anteriormente), que se le imputa por la fe..» (Ver Nota 2)

Concluimos pues que una mera confesión del Señorío de Jesucristo, bien sea al repetir este versículo o a través de la aseveración de verdades doctrinales, no concede salvación a una persona; de hecho, si se requiere una prueba contundente para sellar este punto veamos:

Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.Santiago 2:19 

Los demonios creían en el nombre de Cristo y no eran salvos – de la misma manera no lo son la inmensa mayoría de los que simplemente confiesan el nombre de Cristo en una mera oración. Una persona puede aseverar que Cristo es Dios, que murió en la Cruz del Calvario y que resucitó, y aún no ser salva porque desde luego carece de la fe salvadora. La fe salvadora es un don de Dios que por medio del cual una persona cree en Cristo y confía en El y en su obra redentora.

Aún dentro de las iglesias, la confesión pública de verdades como: “Cristo es el Hijo de Dios”, “Cristo es Salvador”, “Cristo resucitó de entre los muertos” etc. por parte de personas que son llamadas al altar a “aceptar a Cristo en sus corazones”, no indica necesariamente una obra regeneradora del Espíritu Santo en el corazón de tales personas; me explico: Aún un mentiroso puede afirmar cosas verdaderas, y si no se arrepiente ni confía en Cristo ni en su obra redentora, continúa siendo un mentiroso y por ende, alejado de Cristo y muerto aún en sus delitos y pecados.

Entonces, la aseveración de ciertas verdades con respecto a Cristo, no debe constituirse ni usarse para automáticamente calificar a una persona como redimida por Cristo – O sino, preguntémosle a las Escrituras acerca de las confesiones públicas de los demonios acerca de la deidad de Cristo:

También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.Lucas 4:41

Cuál llamado tiene poder para la salvación… el llamado irresistible del Espíritu Santo en el corazón de una persona o el llamado falible de un predicador a pasar al frente a aceptar a Cristo?

Es el llamado del Espíritu de Dios en el corazón del hombre, quien reanima el alma, quien le despierta del letargo de muerte, quien lo convence de pecado y quien lo lleva a confiar en la obra redentora de Cristo para el perdón de los mismos. Este es el llamado irresistible que es capaz de penetrar el más duro de los corazones y transformarlo en un corazón de carne. Como consecuencia de este llamado irresistible de Dios, la persona viene a una realización de quien es Cristo, qué hizo por el en la Cruz y de cómo, por la gracia de Dios, a través de la fe, se le imputa la justicia de Cristo, para entonces ser adoptado dentro de la familia de los redimidos por el Cordero justo y sin mancha. ¡Estamos hablando de una obra hecha en su totalidad por Dios! Por lo que podemos afirmar que en una verdadera conversión hay un cambio radical de vida!

En contraste, el llamado al altar hecho por un hombre, por muy elocuente que este sea, si no está acompañado por la aplicación de la obra redentora de Cristo a los corazones de sus oyentes por medio del Espíritu Santo, es simplemente un llamado vano y mundano. No se confunda este llamado, con el llamado al arrepentimiento en una predicación evangelística que presenta claramente a la persona de Cristo y a su obra redentora, ¡No! – Aquí nos referimos a los llamados vacíos, frívolos y triviales de aquellos que tienen por costumbre al cerrar sus predicaciones, prometiendo salvación a aquellos que pasen al frente y “acepten a Cristo” y lo confiesen … ¿Cómo el hombre puede aceptar a Dios, cuando es Dios quien acepta al hombre sólo por gracia, a través de Cristo? Veamos el siguiente versículo que deja en claro que eso de “aceptar a Cristo” es una antítesis de las Escrituras…

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el AmadoEfesios 1:3

Conclusión

Los argumentos anteriores, espero puedan ser de utilidad para muchos. La carencia de fundamentos bíblicos  de estas prácticas nos lleva fácilmente a apreciar, por así decirlo sin mayor esfuerzo, 3 razones de peso indiscutibles para argumentar que desde una perspectiva bíblica, el decisionismo no honra la predicación del Evangelio de la gracia redentora de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

A pesar de esto, vemos la necesidad de continuar con nuestros argumentos en un segundo artículo que pronto será publicado, mediante el Señor: es mi deseo que el tema sea tratado muy a fondo para que los fundamentos humanos de este estratagema sean puestos al descubierto para la gloria de Dios y para el beneficio de las personas que leen este artículo.

Estimados amigos, notemos cuidadosamente que la regeneración en el corazón del hombre cuando la gracia redentora es aplicada por el Espíritu Santo, es algo que el hombre no pueda alcanzar por voluntad propia. Peor, por obedecer la voz de alguien quien argumentando hablar en el nombre de Dios, le pide que pase al frente y que crea en Jesús y que lo confiese en su corazón repitiendo una oración …

Estimados amigos, estas son obras de hombres, no de Dios! Recordemos las palabras del profeta Jonás

La salvación es de JehováJonás 2:9

César A. García (2012, Lonres)

[1] Wikipedia – http://es.wikipedia.org/wiki/Oscuridad
[2] Matthew Henry’s Concise Commentary

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