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Dios bendice a su iglesia por medio de las “benditas despedidas”

Las vacaciones a mi país, cuando solía vivir en el extranjero, eran un tiempo de descanso y mucho gozo. Las horas pasaban volando porque estabas rodeado de familia y amigos, usualmente los tiempos agradables estaban a la orden del día. Compartías con familiares lejanos a quienes no veías hace bastante tiempo, y el encontrarte y departir con amigos que dejaste en la secundaria producía alegría.

La otra cara de la moneda, sin embargo, es muy diferente. Las despedidas usualmente (por no decir siempre) involucraban caras tristes, nostalgia y lágrimas. Despedirte de alguien a quien aprecias y amas no siempre es fácil; decirle “hasta pronto” a alguien que dejabas al partir, sonaba casi como una promesa hipócrita porque sabías que no iba a ser pronto cuando estuvieras de regreso. Las despedidas, generalmente hablando son sinónimos de momentos tristes.

¿Qué me dices de las despedidas cuando un ser querido parte de este mundo? Ni hablar; por muy afianzados que estemos en la fe, “dar un último adiós” a alguien cuando muere, es bastante difícil; en especial cuando quien parte de este mundo, parte a la eternidad a pagar el precio de su pecado.

Pero hay otro tipo de despedidas que duelen muchísimo y al respecto de estas, quiero escribir un poco: Me refiero en particular a las despedidas de un sincero hermano en el Señor. Sin importar si el hermano parte hacia el extranjero o si el hermano es trasladado en su trabajo para otra ciudad, cuando un genuino creyente sale de una iglesia, la iglesia se lamenta profundamente porque extrañará la dulzura de la comunión. La tristeza se hace más profunda, si el hermano sale de la iglesia por las razones erradas, es decir, por una razón diferente a la herejía y a la falta de disciplina. Muchos pueden decir que “el hermano” no era tan hermano después de todo; yo personalmente creo que el hermano es tan falible como cualquiera de nosotros y que a pesar de su testimonio, desacertó al salir de la iglesia por una causa no bíblica. Sigue siendo hermano y no tendré problema en llamarlo hermano si es que, al momento de su partida y a pesar de cualquier impase que se haya podido presentar, estaba convencido de los frutos “dignos de arrepentimiento”. 

Mat 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Mat 7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis.Mateo 7:16 Mateo 7:20
 (Sobra decir que, aunque este versículo habla particularmente de los falsos maestros, es 100% aplicable a toda persona). Esas partidas causan dolor; pero de cualquier manera el dolor es sorbido por el gozo que tenemos quienes estamos en Cristo.

Pero las despedidas tienen dos caras, consideraré el caso (muy diferente al anterior, por cierto) en el que los profesantes parten de la iglesia. Estas personas son aquellos que van a la iglesia, dicen amar la verdad, confiesan con sus bocas a Jesús como Salvador, pero jamás doblegan sus vidas a Jesús como Señor… dicen hacerlo, pero sus acciones en contra del Señor y de la iglesia del Señor, pesan muchísimo más que sus livianas palabras camufladas de amor por él.

De regreso, cuando este tipo de personas sale de la iglesia, suceden dos cosas bien interesantes: por un lado, hay tristeza, y por el otro, hay gozo. ¿Cómo podemos reconciliar estos dos sentimientos a la vez? ¡Fácil! Tristeza, porque salió de la iglesia en evidente estado de inconversión; se le predicó el Evangelio, se expuso la Escritura sin tacha, pero al Señor jamás le plació regenerarlo, y esto se hizo evidente durante su breve paso por la iglesia; jamás produjo frutos dignos de arrepentimiento, jamás sirvió al Señor, y además de esto, de su boca salían dos fuentes: la de “alabanzas a Dios” y la de “división, descontento, maldición y calumnia”

¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Stg 3:12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulceStg 3:11-12
, ante la verdad de la Escritura, el profesante no puede argumentar nada: 
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.Luc 6:45

Lamento y gozo a la vez por la partida de un profesante

Entonces la iglesia se debe lamentar por el estado de este amigo, que en contraste con el hermano que salió en buenos términos, no puede ser llamado hermano. Pero la iglesia, como lo dije, debe abundar en gozo. La pregunta es, ¿por qué? Porque en su bendita y perfecta Providencia, el Señor permitió que esta persona manifestara abiertamente su pecado en repetidas ocasiones, con el propósito de que fuera evidente para la iglesia y con el propósito de proteger a la iglesia. Por esas razones, queridos hermanos, debemos estar infinitamente agradecidos con el Dios a quien adoramos cuando a Él le plazca proceder de esta manera soberana e incuestionable. ¿Quiénes somos nosotros para decir quédate en la iglesia por favor, cuando a Dios como dueño y Señor de la iglesia le ha placido sacarlo de la misma, insisto, para protegerla?

A las salidas de estos amigos profesantes, que, entre otras cosas, la mayoría de veces causan estragos en las congregaciones no sólo durante su estancia sino a su salida, los puritanos ingleses les dieron el nombre de “benditas despedidas”; ¡Y vaya si son benditas! Las salidas de ese tipo específico de profesantes, aclaro, del tipo de profesantes que describimos anteriormente (cuya boca pone en evidencia el contenido de su corazón) son de gran bendición para la iglesia, y la iglesia debe agradecer al Señor por este acto providencial.

Tales profesantes no sirven en nada, en la iglesia, sino que sus comentarios desanimaban a otros para que tampoco lo hicieran; tales profesantes no se someten a la autoridad que el Señor ha puesto en la iglesia, sino que disocian de ella de manera pública, tratando de contagiar a otros con su rebeldía; tales profesantes no están contentos con nada de lo que se hace en la iglesia, etc. … y tales profesantes no hacen nada de esto, no porque no quieran hacerlo, SINO ¡porque no lo pueden hacer! … La razón es clara: Una persona no regenerada no puede hacer algo que sea contrario a su naturaleza no regenerada, a saber, obedecer, servir, evangelizar y sobre todo, arrepentirse.

Entonces, estimados lectores ¿es o no es una bendición? ¡Desde luego que lo es! No nos vengamos, sugiero de manera respetuosa, con sentimentalismos, clamando “¡Ah! lo debimos haber ganado para Cristo” o “!Ah! perdimos un alma que debimos haber ganado”- Cuando la iglesia se adhiere al modelo bíblico y trata de ganarlo para el Señor por medio de la predicación del Evangelio y ora por su conversión, pero su testimonio continúa siendo para la iglesia evidentemente el de una persona inconversa, no regenerada, la iglesia debe estar agradecida con el Señor porque así le plació proceder al Señor en lo que respecta al trato con este hombre… El corazón del tal ha sido endurecido por Dios y sólo Él, si así lo quiere, lo puede cambiar en un corazón de carne.

Cuando una persona inconversa deja una congregación bíblica, la deja en términos sustancialmente diferentes a los de un hermano en el Señor. Por ambos nos lamentamos, pero el lamento es diferente, insisto: Por el inconverso, nos lamentamos por su estado de condenación; por el creyente, nos lamentamos por otras razones, por cierto, una de ellas muy humana y es esta: “lo extrañaremos” pero gracias a DIos, lo superaremos.

Para finalizar, no sólo es cierto que Dios como dueño y Señor de la iglesia añade miembros a la iglesia, conforme a su voluntad  

a los que habían de ser salvos. Hechos 2:47
sino que también es cierto  que el Señor de la iglesia permite la salida de profesantes, también conforme a su voluntad
Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. 1Jn_2:19
– Este versículo nos enseña algo hermoso, a manera de aplicación: 
Dios permite que el pecado de los profesantes se haga manifiesto a la iglesia, con el propósito de cuidar a su iglesia de estos profesantes.Cita anónima sin referencia

¿A dar gracias o a llorar por la partida de un profesante?

La iglesia se debe gozar por cada vez que el Señor permite que un “inconverso rebelde no arrepentido y divisivo” salga de en medio de la iglesia… Y se debe gozar porque lo que Dios está haciendo es protegiéndola, y a eso, queridos hermanos, es a lo que nos referimos cuando decimos “El Señor bendice a su iglesia con las “benditas despedidas”. Debemos orar sinceramente por estas personas, sin importar cuánto mal hayan hecho, pero debemos agradecer a Dios cuando a Él le plazca retirarlos de su iglesia.

Con estas “benditas despedidas” la iglesia estará más segura, la iglesia estará más en paz… Gloria a Dios por estas “benditas despedidas”, son sólo uno de tantos instrumentos providenciales por medio de los cuales el Señor de la iglesia, protege a cada iglesia local.

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