Entradas con la etiqueta 'La vida del creyente'

El anhelo de una iglesia local bíblica – Parte II

 

Como decía en el artículo anterior (el cual es la primera parte de este y el cual podrá leer dando clic en el siguiente vínculo: Parte I), fue relativamente poco el tiempo que el Señor me dio a esperar por una iglesia en la cual recibiría alimento sólido y ejemplo consistente. Pero este no fue el caso de otros hermanos.

 

Un testimonio congregacional

El 29 de septiembre de 2013 nos reunimos por primera vez. ¡Vaya día! ...

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El anhelo de una iglesia local bíblica – Parte I

 

El tiempo de Dios es perfecto

Aproximadamente 700 años después de que Dios dijera a través del profeta Isaías: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará Su Nombre Emanuel” 1, tal promesa se cumpliría en el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo. Y si vamos más atrás en la historia, ¿acaso no pasaron más de 4000 años para el cumplimiento de la primera promesa evangélica que fue ...

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El pecado: Ocultando lo inocultable – Salmo 32-5

¿Se ha preguntado usted la razón por la que mucho se ha escrito al respecto del tema “los pecados ocultos”?

A ciencia cierta, no le podría dar razones precisas del porque. Sólo puedo ofrecerle una explicación tentativa y es esta: ese tema nos toca de una u otra manera porque en algún momento de nuestras vidas (antes de la conversión, por supuesto) hemos pecado y como es natural en la mayoría de la raza humana caída, hemos querido ...

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¡No sean como niños, crezcan como adultos! – Efesios 4:14

 

Pablo está interesado en la estatura espiritual de los miembros de la iglesia de Éfeso. Si bien los creyentes debemos continuar siendo niños en varios aspectos, es cierto que debemos procurar el crecimiento en otros. En lo que respecta a la dependencia total de Dios -típica de un niño-, al inmenso amor del niño para con su Padre Celestial y a la obediencia que el hijo de Dios le rinde a su Dios. También nuestras ...

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Hablando del prójimo – Tito 3-2

Tit 3:2  Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

Esta es una orden apostólica. Importante y vinculante para todos los cristianos de todas las edades, en todos los países y a lo largo de todos los tiempos. La Escritura no admite excepciones: ¡Es para todos los miembros de la familia de Dios, y ¡Cuánto nos debemos esmerar en cumplirla!

Tenga presente la “elasticidad” de la palabra difamar en ...

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