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El anhelo de una iglesia local bíblica – Parte II

 

Como decía en el artículo anterior (el cual es la primera parte de este y el cual podrá leer dando clic en el siguiente vínculo: Parte I), fue relativamente poco el tiempo que el Señor me dio a esperar por una iglesia en la cual recibiría alimento sólido y ejemplo consistente. Pero este no fue el caso de otros hermanos.

 

Un testimonio congregacional

El 29 de septiembre de 2013 nos reunimos por primera vez. ¡Vaya día! Como dije a nuestro pastor al finalizar aquel primer servicio, repito: fue para mí como una bocanada de aire después de estar mucho tiempo bajo el mar. Pero no estaba solo. Había un pequeño remanente allí congregado con experiencias mucho más difíciles que las mías, y también con un tiempo de espera por una iglesia bíblica en nuestra ciudad superior al mío. Y comprendí “que las mismas experiencias de sufrimiento se van cumpliendo en [n]uestros hermanos en todo el mundo” 1. Mis padecimientos no eran solo míos, y mi espera no fue exclusiva en el tratar de Dios con Su Pueblo. Muchos otros hermanos, a quienes no conocía, habían estado orando fervorosamente por esta iglesia. Y en los más de cinco años que ella ha estado en nuestra ciudad, he conocido a más y más hermanos que han encontrado en ella la respuesta a sus oraciones también.

No sé ni recuerdo si en algún momento alguno de nosotros tuvo por tardanza la respuesta del Señor. Sé de hermanos que llevaban más de seis años orando por esta misma petición. Ninguno estaba conforme con una iglesia menos bíblica: el Señor tenía el poder para proveer una iglesia fiel en doctrina y práctica, que pudiera ser de bendición integral. Ninguno estaba conforme con ver predicadores en YouTube: queríamos la cercanía de un pastor, el compañerismo de una grey piadosa, el servicio codo a codo con un ejército fiel. Ninguno estaba conforme con leer sermones de Spurgeon: queríamos escucharlos predicados en nuestra ciudad. Ninguno estaba conforme con escuchar himnos que otros amados hermanos entonaban al Señor: deseábamos gastar nuestras gargantas cantando juntos con fervor a nuestro Señor congregados con los santos. Ninguno estaba conforme: fuimos a Dios, el juez justo, día y noche, e insistimos más de lo que aquella viuda insistió al juez injusto 2, y el Señor respondió. La respuesta llegó en Su tiempo; no tardó, fue exacta.

Sin duda, de ahí en adelante había muchas cosas que desaprender y muchas otras que abrazar, pero eso vendría orgánicamente. Teníamos lo que deseábamos. Nuestra, y enfatizo la apropiación, nuestra iglesia local, en nuestra ciudad, había sido plantada. Nuestras oraciones habían sido respondidas. Nuestro deseo había sido concedido por el Dios en quien nos deleitábamos, para entonces deleitarnos más en Él junto con otro puñado de los Suyos.

 

Exhortaciones a quienes anhelan una iglesia bíblica

Ahora, amigo, tú que me lees, quizás te encuentres en una situación que se asemeje a la mía. Posiblemente haces parte, todavía, de una iglesia que tiene más parecido con un show mundano y con un antro psicológico que con una iglesia de Cristo. A ti, mi querido amigo, te pregunto: ¿estás orando por una iglesia bíblica? No deberías dejar de hacerlo. El mismo Dios que nos respondió a nosotros, puede responderte a ti: y de la misma manera. Él conoce tu aflicción, sabe de tu amor por la Verdad y no será indiferente a los ruegos que estás levantando ante Su Trono de gracia. ¿No dice Él que allí alcanzaremos misericordia para el oportuno socorro? Pero recuerda: esa misericordia, aunque sí será alcanzada porque hay promesa de por medio, será alcanzada en el momento oportuno. Por eso, no debes desfallecer. El Señor no retarda Su promesa. No estás solo, te lo puedo asegurar. Muchos otros de Sus hijos están clamando la misma petición que tú. Y tu petición de una iglesia bíblica no se opone a la revelación especial de Dios en Su Palabra. Así que recuerda: “esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que Le hayamos hecho” 3. Mira lo que dice allí: tenemos las peticiones que le hayamos hecho. Ya las tenemos, si son conforme a Su voluntad; son seguras; pero el tiempo en que nos serán dadas es el oportuno. No el tuyo, no el mío: el de Dios; el oportuno. Así que ora y espera, y sal de cualquier lugar que esté contaminando tu alma.

Quizás tú, querido hermano, ya tomaste la sabia decisión, en oración y por análisis de la Escritura, de salir de un lugar donde Cristo no es proclamado, donde Cristo no es obedecido, donde Cristo no es verdaderamente honrado. Pero te encuentras desprovisto de una iglesia donde Cristo sea el centro. Seguramente has buscado con diligencia este lugar en tu ciudad y alrededores, pero no lo has encontrado, como fue mi caso. A ti te digo: ¡ánimo, hermano! Recuerda que Dios “todo lo hizo hermoso en Su tiempo4. Tú más que nadie sabes que hay pocos obreros en la basta mies, mas el Señor nos ha dado una orden que te pido sigas cumpliendo con fe: “rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies” 5. ¿Acaso piensas que el Señor dio esa orden para no darnos lo que nos manda a pedir? De ninguna manera. Él honra a quienes le honran, y encuentra en la oración de los rectos Su gozo 6. Así que sigue “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica” 7. No te conformes con una iglesia menos sana que aquella iglesia bíblica en doctrina y práctica que anhela tu corazón, pero ten cuidado de no llegar a despreciarla cuando el Señor te la conceda.

Quizás tú, querido hermano, llevas muchísimos años suplicando por esto. Si así has estado haciendo, es porque estás convencido que es un tipo de oración que el Señor escucha y responde, y ciertamente lo es. El Señor, quien no se adormece ni duerme por guardar a Israel 8, tiene cuidado de todo Su Pueblo esparcido por el mundo. Tu bienestar espiritual está dentro de Su plan redentivo que se sigue manifestando en la historia. No pienses que el Señor se ha olvidado de ti. Mira el resto de Sus acciones de amor, las cuales te rodean. Mira con detenimiento y no desfallezcas. Vuelve a alzar tus ojos a los montes y recuerda que del Señor proviene tu socorro. Como nuestro pastor oraba desde el año 2007, quizás hay un hombre fiel, piadoso y sincero en quien Dios ha puesto tu ciudad en su corazón, y también anhela servirte. El Señor sabrá cuándo responder de la manera más sabia ambas oraciones. Recuerda que muchas de las promesas del Señor, fueron cumplidas muchísimos años después de que fueron pronunciadas. No hubo retardo en Dios, sino que todo Su programa estaba desfilando a la perfección por los hilos de la historia. Y es normal que muchas veces no lo comprendamos, pues recuerda: Sus pensamientos no son tus pensamientos, ni tus caminos Sus caminos; como son más altos los cielos que la tierra, así Sus caminos son más altos que tus caminos, y Sus pensamientos más que tus pensamientos 9. Pero, aunque no puedo asegurarte un tiempo, sí puedo asegurarte algo: la respuesta, buena, perfecta y agradable, llegará, y cuando llegué entenderás, y cuando entiendas recordarás que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien 10. Por favor, hermano, no vayas a tranzar con el error por el afán de una respuesta. Ten discernimiento. No te respondas; espera y busca la respuesta de tu Dios. No compares una iglesia con otra, sino con la Palabra de Dios. No te pido que busques o esperes una perfecta, pero sí te insto a que tu corazón sea guiado a una iglesia verdaderamente bíblica. Así que no tengas afán. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” 11.

Quizás tú, hermano, ya te cansaste de esperar. Cediste al error, te conformaste con algo menos bíblico, desististe de la idea de continuar orando por tu deseo. ¿Olvidaste la parábola de la viuda y el juez injusto?: “¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia”. Tú lo sabes. Tu conciencia lo sabe. Así que ve, arrepiéntete y vuelve tu fe al Señor Jesús; abandona el error y continúa esperando con fe. Recuerda el mensaje a la iglesia en Pérgamo 12. Busca consejería de iglesias fieles en otros lugares. Y de manera temporal, mientras la respuesta se materializa, sigue orando mientras escuchas predicaciones seleccionadas con discernimiento (ponemos a su disposición las prédicas de nuestra iglesia local y de nuestras Escuelas de Teología 13). Vamos, hermano, si el Señor nunca le ha fallado a Su Pueblo, ¿por qué has desmayado? Medita, y recuerda las palabras del Señor: “No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de Mi justicia” 14. Ve y con constancia y ánimo renovado vuelve a presentar tu petición insistente al Señor; pelea con Él hasta que te bendiga 15.

Quizás tú, hermano, tienes una iglesia a la cual ir, pero aún está lejana. Que la distancia, temporalmente, no te desaliente. Tienes muchísimo más de lo que los demás hermanos mencionados poseen. No le restes valor a eso. Si no puedes ser fiel en lo poco, siendo perseverante en una iglesia local que a pesar de la lejanía de tu ciudad te ha sido dada, ¿cómo puedes asegurar que serás fiel en lo mucho, cuando tu respuesta sea otorgada? Si eres injusto y desagradecido con el Señor en lo poco, lo serás en lo mucho 16. No ceses de orar por tu ciudad, pero agradece por la que es bendecida, y porque tú puedes comer de ese fruto. Tu fe está siendo refinada, tu servicio está siendo forjado, tu carácter está siendo fortalecido para que ayudes a la obra que tanto esperas, mientras sirves en la que Dios te ha puesto. Sé agradecido, hermano. El enfermo no debería quejarse de un hospital que queda a una hora, porque al menos lo hay y puede ir a él. No ceses de esforzarte por una iglesia en tu propia ciudad, no solo por ti sino por la gran necesidad de ella, pero tampoco ceses de agradecer en tus oraciones y con tu conducta la bendición que tienes por ahora.

 

Un consejo final a quienes han sido bendecidos

Por último, hermanos, ustedes que ya poseen una iglesia local bíblica, mediten. ¿Están agradecidos? ¿Notan que el Señor les ha concedido a ustedes primero algo que aún no les ha dado a otros hermanos? ¿Lo están valorando? ¿Se están congregando? ¿Están sirviendo sacrificada y abnegadamente? ¿Están esforzándose por aprender y sujetarse más a la Palabra del Señor? ¿Están buscando el consejo necesario en su pastor? ¿Están guardando el santo Día de reposo junto con la congregación? ¿Están dando por sentado las bendiciones del Señor y han dejado de orar por ellas? ¿Aman a su iglesia, a su pastor, a sus hermanos y al barrio en el que han sido puestos? ¿Y lo demuestran? Hermanos, ustedes tienen una bendición de la que muchos carecen. No olviden que el Señor puede quitar el candelero de su lugar si perseveráremos en la carencia de nuestro primer amor 17.

Y la misma advertencia, de forma eventual, es dirigida a todos. ¿Están orando por una iglesia que no valorarán? Quizás por ello el Señor aún no la traído. Guarden sus corazones. Cuiden sus intenciones. Preparen sus armaduras. Llenen sus lámparas. Y no dejen de doblar sus rodillas con verdadera fe y humildad.

Hermanos, yo fui uno que deseó y oró por un lugar en donde el Evangelio fuese proclamado junto con un llamado persuasivo al arrepentimiento y a la fe, lo cual es vital para una relación correcta con Dios; y tal lugar, al tiempo de Dios, me fue concedido, y mucho más de lo que pedí. Yo no esperé una estructura arquitectónica impresionante, sino una estructura doctrinal bíblica, en donde fuese sostenida una confesión de fe histórica, acompañada de una práctica reverente, una disciplina decente y un pastor fiel; y ahora, en el tiempo de Dios, disfruto de tales bendiciones. Solo deseaba alentarlos, con mi propio testimonio, a continuar confiando en el Señor Dios Soberano y Todopoderoso. Sé que la espera muchas veces no es fácil, pero “si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad” 18.

Comprometiéndome a orar por ustedes, y suplicando al Señor que este artículo pueda dar fruto útil entre Su pueblo, me despido, no sin antes recordarles estas palabras del Señor: “¿Creéis que puedo hacer esto?.. Conforme a vuestra fe os sea hecho” 19.

 


 

  1. 1 Pedro 5:9 LBLA
  2. Lucas 18:1-8
  3. 1 Juan 5:14-15
  4. Eclesiástes 3:11
  5. Lucas 10:2
  6. 1 Samuel 2:30; Proverbios 15:8
  7. Efesios 6:18
  8. Salmo 121
  9. Isaías 55:8-9
  10. Romanos 12:2; Romanos 8:28
  11. Filipenses 4:6
  12. Apocalipsis 2:12-17
  13. En los siguientes vínculos encontrará nuestras predicaciones, así como en la página web en la que actualmente se encuentra: 1. YouTube ; 2. SermonAudio ; 3. Facebook ; 4. Página Web
  14. Isaías 41:10
  15. Génesis 32:22-32
  16. Lucas 16:10
  17. Apocalipsis 2:5
  18. Romanos 8:25-26
  19. Mateo 9:28-29
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