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El cristiano y las redes sociales

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen… Efesios 5:3-4

Las dos redes sociales más conocidas hoy en día son Facebook y Twitter, plataformas que reúnen millones de usuarios. La primera, hasta el día de hoy, tiene aproximadamente 1.200 millones de usuarios, mientras que la segunda reúne 560 millones. Hay otras redes sociales “menores” como Instagram, que es únicamente para fotos y vídeos, y cuenta con 15 millones de usuarios; y Google+ que cuenta con 400 millones.

Ahora, ¿por qué nombramos estas cifras? ¿Con qué motivación lo hacemos? A continuación abarcaremos las ventajas y beneficios, pero miraremos también las desventajas y los perjuicios que pueden traer éstas cuando un cristiano no las maneja de manera honrosa. Reconoceremos por un lado los aspectos positivos, pero, a la vez, y mayormente, resaltaremos los peligros potenciales.

No pretendemos hacer un estudio exhaustivo de las redes sociales, sólo resaltar algunas de las problemáticas más comunes en su uso. Deseamos también llamar la atención de todo creyente que lea este breve artículo en lo que respecta al uso de su tiempo. Sobra decir que este tema no fue tratado por aquellos grandes predicadores de antaño ni por ninguno de los autores inspirados de las Escrituras; sin embargo es allí mismo en las Escrituras donde hallamos no sólo la preciosa Ley Moral, sino una nube de principios que son normativos para nuestras vidas, incluyendo el uso de nuestro tiempo, el cumplimiento de nuestros deberes como creyentes, etc.

BENEFICIOS DEL USO DE LAS REDES SOCIALES

1. Como medio secundario para testificar

Las redes sociales, de hecho, nunca reemplazarán ni el púlpito ni la predicación pública de la Palabra desde el mismo. Sin embargo, afirmamos cautelosamente que las redes sociales sí pueden ser instrumentos secundarios por medio de los cuales potencialmente, testificamos de nuestra fe a cientos, quizás a miles de personas. Las redes sociales le pueden servir al creyente serio como una herramienta para…

anunciar las virtudes de Aquél que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.1 Pedro 2:9
 … nunca dejando de lado nuestros deberes y obligaciones que como creyente tenemos en la iglesia local. Estas plataformas pueden ser usadas legítimamente para tener comunión y alentar a hermanos en la fe, y hasta para hablar con familiares o amigos que se encuentren lejos y compartir con ellos la verdad de Dios y de Su Palabra!

 

2. Para tener comunión con hermanos que viven en lugares remotos o en el exterior

Las redes sociales pueden ser vistas como puentes que facilitan el encuentro e intercambio de mensajes entre personas y porque no también, entre cristianos. El internet y de manera más específica plataformas como el Skype o Facebook, nos ayudan a “acercarnos” a hermanos que viven en lugares en el extranjero o remotos. En tiempos pasados la comunicación con personas que estaban lejos era bastante difícil. En la actualidad muchos cristianos sinceros hacen uso del internet y de las redes sociales de manera legítima. Estos creyentes tienen comunión que de otra manera sería imposible tener sopena de incurrir en altos costos de llamadas, etc.

Nuestro pastor conoce algunos creyentes que viven en las islas remotas del norte de la Gran Bretaña y también a otros que viven en el Sur Oeste Australiano. Ellos escuchan semanalmente a cierto predicador a través del internet. Nos preguntamos con asombro: genuinos Cristianos alimentándose espiritualmente a través del internet? Si es así, cuál es la justificación bíblica de esta práctica?

Bien, en estos lugares remotos no hay iglesias cristianas bíblicas con las cuales ellos puedan tener comunión, o simplemente no hay iglesia alguna que no sea católica. Estos casos particulares, deseamos hacer hincapié, se constituyen como la excepción legítima a la norma y no la norma. En primera instancia, esto nos muestra la instrumentalidad de la tecnología para beneficio del creyente y en un segundo plano, que sólo bajo ciertas condiciones excepcionalmente específicas, se puede seguir un predicador por el internet, en caso que no haya una iglesia local bíblica. Qué específicamente quiero decir? Que las “cyber-congregaciones” que florecen en la actualidad o los grupos de rebeldes del movimiento hereje de las “Iglesias en Casa” no tienen justificación bíblica para no asistir a una iglesia local.

En lo que respecta a las redes sociales, admitimos que las desventajas pueden ser muchas más que las ventajas, y son algunas de estas en las que deseamos concentrarnos a continuación:

DESVENTAJAS DEL ABUSO DE LAS REDES SOCIALES

 

1. Desperdicio del tiempo

Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos…Efesios 5:15-17

La primera de las desventajas que nombraremos es el peligro de derrochar el tiempo. En definición, nuestro tiempo es nuestra vida. Si dejamos que las redes sociales absorban nuestro tiempo, al fin y al cabo, estarán absorbiendo nuestras vidas. Sabemos que nuestras vidas deben glorificar a Dios y que las debemos vivir sabiamente para Su gloria…

Siempre un Cristiano genuino está consciente que el precio que el Señor Jesucristo pagó por su vida fue infinitamente costoso. Qué queremos decir? Que honramos o deshonramos a Dios en la medida que usemos bien o mal el tiempo, y esto incluye la pregunta  central: Cuánto paso en las redes sociales? Paso lo justo y trato sinceramente de emplear todo mi tiempo honrando al Señor en mi casa, en la iglesia o en el trabajo?

El apóstol Pablo decía:

“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna”1 Corintios 6:12

En un estudio de hace algunos años se comprobó que 

la adicción a las redes sociales activa las mismas áreas del cerebro que la cocaína, el alcohol o el éxtasis, lo que provoca que haya personas, especialmente los jóvenes, que el uso de estas herramientas les provoque una dependencia similar al que sufre alcoholismo.Clínica de desintoxicación del Hospital Nisa Aguas Vivas, Augusto Zafra.

La adicción a cualquier cosa, sustancia o actividad es gran pecado – La adicción a una red social no es la excepción. Jamás el creyente puede decir “estaba testificando de Cristo a mis 2 mil amigos en el Facebook” y por eso no atendí al servicio o de manera similar, “estaba debatiendo con herejes en el Twitter por 3 días” y por eso no rendí en mi trabajo o escuela” – Jamás!. La diferencia entre el uso y el abuso de las redes sociales está maracada por una línea que pocos tienen el discernimiento para diferenciar.

Para evitar caer en tal dificultad, es menester de todo aquel que profese la fe en Cristo recordar que es responsable por el uso o desperdicio de su tiempo… El Cristiano debe ser por naturaleza un buen mayordomo del tiempo. Somos administradores del tiempo que el Señor nos permite vivir en este mundo caído para dar testimonio de Él. No caigamos en el error de creer que podemos honrar a Dios en las redes sociales, aún si somos negligentes en el servicio en la iglesia, si desatendemos nuestros deberes como esposos o padres, si somos desobedientes como hijos o irresponsables en el trabajo o estudio.

Una vez más, si hay alguien que debe valorar el tiempo -quizás mejor que cualquier otra persona- es el Cristiano… El Cristiano valora el tiempo porque aprecia su importancia: Es confrontado por la Palabra de Dios acerca de sus deberes y es recordado de manera continua del carácter limitado de su vida terrenal. El genuino Cristiano entiende que sus días son pocos y que en su corto transitar por este mundo no tiene como objetivo pasar interminables horas en el Facebook o Twitter, sino obedecer a Dios, mortificar la carne y honrar a Cristo en una vida santificada por Su gracia y para Su gloria.

Digamos para finalizar, que son muchas las ocasiones en la que creyentes desobedecen la clara voz de Dios en Su Palabra

aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Efesios 5:16
 al pasar horas enteras al frente de un computador, tablet o teléfono, usando las redes sociales. Esto es una tragedia lamentable que se repite muy a menudo…

 

2. Falta de tiempo para leer la Palabra y orar

Orad sin cesar.1 Tesalonicenses 5:17

Un segundo peligro es este: el Cristiano que usa las redes sociales desmedidamente, a menudo permite que los medios de gracia, tales como la oración y la lectura y meditación de las Escrituras, sean opacados. El peor de los casos lo apreciamos cuando alguien que se llama creyente, no ora ni lee la Palabra de Dios, o no lo hace como lo debe hacer, por estar en el Facebook, en foros o chat cristianos, etc… No busquemos reemplazo ni a la oración, ni a la lectura de la Palabra ni a nunguna de nuestras responsabilidades como creyentes en un aparente uso legítimo de las redes sociales, porque no lo encontraremos.

Frecuentemente se ve tanto a jóvenes Cristianos como a adultos, creer que con leer unas frases en Facebook y marcar como Favorito algunas otras en Twitter, ya han “cumplido” su tiempo devocional. Pero eso no es cierto. Nada nunca debe anteponerse a los medios que pueden concedernos gracia para avanzar en santificación hacia las moradas celestiales. Si has perdido tu pasión por orar y por leer la Palabra, y por el contrario encuentras deleite en las redes sociales, estás en graves apuros y es necesario que recuerdes que yaces a merced del enemigo de las almas, sin gracia para resistir sus ataques y lo peor, quizás sin el deseo de hacerlo.

El tiempo online debe ser utilizado con medida y si es usado correctamente quizás pueda ser de edificación, no lo negamos. Pero es de suma importancia para la vida del creyente ordenar bien sus prioridades y de hecho, las redes sociales no son una de ellas!, debemos prioritizar nuestras actividades en agrado a Aquél en quien vivimos y en sometimiento a Su Palabra. Enfatizamos: La oración y la lectura de la Palabra son de carácter irremplazable!

 

3. Las redes sociales como catapultas de valores mundanos y ofensivos a Dios

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen… Efesios 5:3-4

Un tercer peligro se aprecia en el uso de las redes sociales para escribir cosas inoficiosas o en el peor de los casos, para compartir cosas deshonrosas y necias. La sociedad caída lo hace de continuo, pero nosotros, los creyentes, estamos llamados a ser luz y sal de la tierra, y eso incluye nuestra participación en las redes sociales. Si no es para edificación, lo más seguro es que sea para lo contrario, y si es así, lo mejor es no hacer uso de ellas.

Si gastaremos nuestro tiempo escribiendo únicamente cosas inoficiosas a diestra y a siniestra en vez de invertirlo publicando cosas que sean de edificación, estamos haciendo un mal uso de estas redes y en nada nos diferenciamos del mundo. Recuerdo una frase de un pastor y hermano:

“Honestamente no encuentro otra razón por la cual un creyente participe en las redes sociales que no sea impulsar el Reino de Dios”

Ahora, debemos aclarar que con esto no queremos decir que no se pueda hablar absolutamente de nada que no sean las Escrituras a través de estos medios, sino que ésta debe ser la mayor prioridad en caso de que decidamos utilizarlas, y que el resto de cosas que se vayan a publicar pasen primero por este filtro antes de pulsar Enter:

“…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”Filipenses 4:8

 

4. Abandono de las relaciones interpersonales

10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre…Hebreos 10:25

Un cuarto peligro del que muchos creyentes lamentablemente caen presas, es el de menoscavar la relevancia bíblica de las relaciones interpersonales, como la de la congregarnos y el evangelismo. El creyente que cae en este error tiende a acercarse a quien está lejos, al mismo tiempo que ignora a quienes se encuentran cerca. Lastimosamente para muchos, resulta más fácil escribir un mensaje bonito debajo de una fotografía en vez de tender una mano a alguien que se encuentra en necesidad cerca de nosotros, o estar allí presente cuando un amigo o un hermano lo necesita.

Lo cierto del caso es que muchos, no algunos, sino muchos llamados creyentes, se escudan en el Facebook y en el internet en general (medios totalmente impersonales) para “cumplir” con su propia interpretación de la Gran Comisión. Esto es un gran error. Como lo dijimos, el Internet no es un púlpito ni el medio dado en la Biblia para predicar a Cristo. No negamos el uso soberano que Dios pueda en ocasiones darle a un mensaje de Internet, pero el método bíblico para la proclamación de Cristo es a través de la “locura de la predicación”. Así que nadie tiene justificación para excusarse de la Gran Comisión en un “pseudo-evangelismo” a través del Facebook o Twitter.

Si sientes temor o te da pena ser rechazado cuando tocas una puerta y presentas el Evangelio de la gracia redentora de Cristo, es muy probable que te sientas tentado a reemplazar esta manera bíblica por una red social… en tal caso, ruego que te hagas esta pregunta: Qué le agrada al Señor? Que digas: “Señor, tengo un millon de Facebook likes en una las publicaciones que hablan de ti, o; Señor, fui rechazado una vez mientras hablaba de ti?

 

5. Popularidad y auto-promoción

Un quinto peligro que tocaremos muy por encima en este artículo es el de la auto-promoción. Y hay que tener sumo cuidado con esto también. Por la forma de estas redes es fácil caer en este pecado que no es otra cosa que buscar ser el enfoque de las luces y la atención las personas con las cuales interactuamos. El buscar ser reconocido por lo que se hace o por lo que no se hace. El buscar el agrado de los hombres, sus aplausos o sus aprobaciones. El buscar un “me gusta” o un “Favorito”. ¿Está usted esforzándose por ser reconocido y admirado? ¿Cuál es su motivación al publicar sus fotos? ¿Qué necesidad hay de decirle a medio mundo cómo se siente hoy?

No debemos buscar brillar y ser el centro de atención en nuestras redes sociales. Así que, el exponernos y promovernos a nosotros mismos y hacer alarde de nuestras habilidades o conocimientos es una tentación muy grande de las redes sociales y una muestra inmensa de deseo de exaltación y gloria propia y falta de humildad. Examinemos, entonces, nuestros corazones y veamos nuestras redes sociales (y nuestro diario vivir) a ver si estamos cayendo en este pecado y busquemos, al igual que Pablo, decir esto con nuestro corazón:

“Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”Gálatas 6:14

 

6. Tomar en vano el nombre de Cristo

Todo hombre prudente procede con sabiduría.Proverbios 13:16

Si no tenemos gracia para decir la verdad a quien no vemos, seguramente no la tenemos para hablar del amor y de la justicia de Dios a quien vemos. Seamos cautos y prudentes antes de publicar cualquier cosa. No nos olvidemos que muy a menudo en las redes sociales se blasfema y se toma en vano el nombre de nuestro bendito Dios de una manera profana. Así que mientras que quizás las redes sociales nos permitan alentar a otros y aún retarlos con amor, no caigamos en el error de convertir estas plataformas en centros de debate con quienes pisotean con su desobediencia la Palabra de Dios.

 

OBSERVACIONES PRÁCTICAS:

1) Pregúntate: ¿En verdad estoy glorificando a Dios en el uso que hago de las redes sociales? ¿Qué mensaje estoy comunicando? ¿Estoy siendo piedra de tropiezo o estoy edificando? ¿Cómo estoy reflejando a Cristo? ¿Qué efecto estoy causando en aquellos que me leen?

2) Haga uso de las redes sociales de una manera prudente y limitada, Hágalo sabia y sanamente siempre recordando que el fin suyo como creyente es darle la gloria de Dios en lo que piensa, hace, dice y escribe.

3) Mis devocinales… mi tiempo de lectura de la Palabra de Dios y de oración son profundos, sinceros y a diario?

4) Si decide usar las redes sociales, hágalo de tal manera que en un futuro usted pueda mirar hacia atrás y leer nuevamente lo que ha escrito y compartido, y halle ese contenido edificante y no vergonzoso.

5) Recuerde que lo que usted escribe a diario en sus redes sociales es a menudo interpretado como lo más importante que usted tiene para decir en ese día. Es Cristo, lo más importante que tiene que decir?

6) Sea honesto con usted mismo. Si el uso de las redes sociales ha tomado un lugar desproporcionado en su vida, pida ayuda, ore a Dios, y si llega a ser necesario deje de conectarse a ellas por un tiempo, o tal vez para siempre.

7) Recuerde que usted es una carta leída, y piense, ¿qué leen mis contactos a través de mí en las redes sociales?

8) La norma autoritativa de vida y conducta para un creyente es la Palabra de Dios y su deber, agradarlea Él en obediencia… esto incluye el manejo que hacemos de las redes sociales.

9) Nunca jamás caiga en el error de creer que “el fin justifica los medios” es decir, que el uso del Facebook porque tiene más audiencia tiene prioridad sobre el evangelismo personal, que naturalmente tiene menor audiencia y es más agreste. Recuerde, al Señor le agrada más la obediencia a Su Palabra que la innovación tecnológica para alcanzar a muchos… téngalo siempre presente!

10) [observación añadida por el editor de IBGR el 10 de Agosto del 2018. El editor de IBGR no es el autor de este artículo] Si sabemos que es totalmente inapropiado y pecaminoso hacer alarde de una pertenencia material, de una habilidad o destreza, o de una bendición, que por gracia, el Señor nos concede, ¡cuánto más el hacer alarde de estas cosas de una manera pública como lo son las redes sociales! Las redes sociales -escúcheme bien, por favor- pueden fácilmente convertirse en una piedra de tropiezo para muchas iglesias y hogares cristianos. Entiendo que muchas veces nos regocijamos tanto en las bondades de nuestro Dios, que quisiéramos gritarlas a los mil vientos; sin embargo, es más sabio ejercer prudencia y dominio propio y agradecer a Dios en lo privado para no caer en tal pecado, ni tampoco para ser tropiezo para nadie. ¡Ten cuidado, querido hermano!

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