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Fundamentalismo, Nuevo Evangelismo y Nuevo Calvinismo


Hay una palabra que va a ser nueva para muchos hermanos de habla hispana, pero que se utiliza mucho en el ámbito anglo. Esta palabra es “compromise” Para comenzar a escribir esta entrada, es preciso hacer una definición del significado de palabra inglesa “compromise” ya que ésta no puede ser traducida al español con una sola palabra equivalente, pues encierra ella misma un significado muy profundo, el cual es necesario que nosotros conozcamos para identificar al cristianismo en la historia que, en algún momento, fue (y es) acusado del pecado de “compromise”

“Compromise” es abandonar nuestras creencias y principios bíblicos por razones de conveniencia, basados en un interés propio o grupal. Es llegar a un acuerdo mediante la renuncia, o el abandono, o la dimisión, o la abdicación de algunos principios de la Palabra de Dios. El “compromise” es hacer una concesión, un consentimiento vergonzoso y deshonroso; es pecado. El rey Salomón se presenta como una figura que hace “compromise” en el pasaje de 1 Reyes 11:1-8, cuando él decide permitirle a sus mujeres la práctica de la idolatría, evitándose él mismo pelear por los principios establecidos por Jehová Dios. Un ejemplo en el ámbito secular lo podemos hallar en las actividades de los políticos quienes “negocian” ciertos principios fundamentales para alcanzar acuerdos que favorezcan a todas las partes involucradas. Eso es lo que significa “compromise”.

Y quisiera escribir un momento acerca de “los fundamentalistas” ya que desde hace tiempo atrás vengo leyendo algunas publicaciones que hacen acerca de los “fundamentalistas” las cuales, desde mi punto de vista personal, han sido abordadas de una manera parcial y no han hecho justicia a lo que este movimiento ha representado en la historia de la iglesia cristiana, principalmente desde los 1,900’s.

Yo nací en el año 1963, así que tengo 50 años de edad; pero el cristianismo es más antiguo que mi propia vida. Siempre me he considerado bendecido porque Cristo me ha permitido estar rodeado de hermanos y ministros que tienen más años que yo, y que de alguna manera les tocó ser testigos vivos de los ataques que sufrió la sana doctrina por parte de los liberales y los ecuménicos, pero que no solamente fueron testigos oculares en aquella guerra; sino que también se levantaron en pie a luchar por medio de sus predicaciones y sus publicaciones contra el liberalismo, la modernidad y la mundanalidad que condujo a muchos a la apostasía y el ecumenismo, entre otros males. Gracias a Dios por ellos. Estos hombres se mantuvieron íntegros, ellos no hicieron “compromise”

Pero esa comunión que se me ha permitido tener con estos hermanos ya ancianos, y que siempre se mantuvieron lejos del “compromise” bíblico, hizo posible que yo también pudiera ser un testigo, por el testimonio de ellos, de aquellos tiempos lamentables en se levantó lo que se conoció más tarde como el movimiento “nuevo-evangélico”. Esos relatos, junto con los tantos escritos de hermanos piadosos quienes vivieron la historia, nos permiten hacer  comparaciones entre el movimiento “Nuevo Evangélico” de hace décadas, con el movimiento “Nuevo Calvinista” de nuestros días. Estos movimientos tienen mucho en común.

Esta entrada es un llamado al discernimiento y la militancia bíblica y eclesiástica.

La historia cristiana reconoce que en la primera mitad del siglo XX el término “fundamentalista” era sinónimo de la palabra “evangélico”. Pero la división se presenta a mediados del mismo siglo entre los “evangélicos separatistas” y los “evangélicos no-separatistas”, los que cometieron pecado de “compromise”. Todos los que relatan este rompimiento, señalan que éste se debió en gran parte al evangelismo ecuménico de Billy Graham el cual arrastró a muchos hacia las uniones y prácticas eclesiásticas que estaban a todas luces en contra de lo que Dios ha estipulado por medio de Su Palabra. Esta ruptura trae consigo lo que fue conocido como el movimiento “Nuevo Evangélico”.

Se afirma que la palabra “Nuevo Evangélico” fue acuñada por Harold Ockenga en el año 1948 ¿Quién fue este personaje? Fue pastor de la Iglesia Park Street en Boston, fundador de la Asociación Nacional Evangélica, co-fundador y primer presidente del Seminario Fuller, primer presidente de la Hermandad Evangélica Mundial, director de la Asociación Evangelística Billy Graham, etc. No debe ser sorpresa para nosotros que los nuevos calvinistas estén elogiando a Billy Graham, ellos tienen mucho en común con los “Nuevos Evangélicos” como veremos pronto.

Harold Ockenga define el “Nuevo Evangelismo” en el año de 1976 en el prefacio que escribió para el libro de Harold Lindsell “La Batalla por la Biblia”:

“El ‘Nuevo Evangelismo’ nació en el año de 1948 en conexión con una convocatoria la cual di en el Auditorio Cívico de Pasadena. Mientras que se reafirmaba el punto de vista teológico del fundamentalismo, esta dirección REPUDIA SU ECLESIOLOGIA Y SU TEORIA SOCIAL. El llamamiento para una REPUDIACION DEL SEPARATISMO Y LA CONVOCATORIA PARA UNA PARTICIPACION SOCIAL ha recibido una cordial respuesta de parte de muchos evangélicos. El nombre se popularizó y portavoces como los Drs. Harold Lindsell, Carl F.H. Henry, Edward Carnell, and Gleason Archer apoyaron este punto de vista. No teníamos la intención de poner en marcha un movimiento, pero encontramos que el énfasis atrajo un apoyo amplio y ejerció gran influencia. El “Nuevo Evangelismo” es DIFERENTE DEL FUNDAMENTALISMO EN SU REPUDIO POR EL SEPARATISMO Y EN SU DETERMINACION DE COMPROMETERSE EN EL DIALOGO TEOLOGICO DEL DIA. YO TUVE UN NUEVO ENFASIS SOBRE LA APLICACIÓN DEL EVANGELIO EN LAS AREAS DE LA VIDA SOCIOLOGICA, POLITICA Y ECONOMICA. Los “Nuevo Evangélicos” enfatizan la reformulación de la teología cristiana de acuerdo con la necesidad de los tiempos, el RE-COMPROMISO EN EL DEBATE TEOLOGICO, LA RECUPERACION DEL LIDERAZGO DENOMINACIONAL, UN RE-EXAMEN DE LOS PROBLEMAS TEOLOGICOS TALES COMO LA ANTIGÜEDAD DEL HOMBRE, LA UNIVERSALIDAD DEL DILUVIO, LOS METODOS DE DIOS PARA LA CREACION, Y OTROS”

El resumen de esta declaración, junto con otros de los postulados de este movimiento, se puede recapitular así:

  1. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por un repudio hacia la separación bíblica.
  2. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por reemplazar la separación con “el dialogo”
  3. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por un amor hacia el positivismo, por un repudio de los aspectos más negativos del cristianismo bíblico, por una filosofía de “no-juzgar”, y por una aversión por la controversia doctrinal.
  4. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por exaltar el amor y la unidad por encima de la doctrina.
  5. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por un acercamiento pragmático al ministerio.
  6. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por un deseo de respetabilidad intelectual y por el orgullo de la erudición.
  7. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por una actitud anti-fundamentalista.
  8. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por ser inconsistente y contradictorio.
  9. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por la división de las verdades bíblicas en categorías de “importante” y de “no-importante”
  10. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por exaltar la actividad socio política al mismo nivel de la Gran Comisión.
  11. El “Nuevo Evangelismo” se caracterizó por un estado de ánimo de suavidad, una disposición de ser cristianos menos estrictos, por un cansancio por la lucha, por una neutralidad hacia la guerra espiritual.

Estas fueron las características que resaltaron en este movimiento nacido en el año 1948; son muy similares a las del movimiento “Nuevo Calvinista” de esta década ¿verdad? Como dice la Escritura: “¿Qué sucedió antes? Lo mismo que sucederá después. ¿Qué se hizo antes? Lo mismo que se hará después. No hay nada nuevo bajo el sol” (Ecc 1:9 – PDT)

La estrategia es la misma, solo que los protagonistas principales son diferentes.

Un denominador común entre los “Nuevos Evangélicos” y los “Nuevos Calvinistas” es la persona de Billy Graham.

La historia cristiana ha registrado a Billy Graham como el hombre quien promovió lo que fue conocido como el “evangelismo ecuménico” o también como el “evangelismo cooperativo.” Se sabe por los registros históricos y los testimonios de los protagonistas de aquel entonces, que el Dr. Graham, bajo la excusa de llevar el evangelio a las masas, tomó la decisión de unirse con líderes religiosos incrédulos, así como trabajar hombro a hombro con el papado de Roma; en contra de aquellos evangélicos quienes lo apoyaron en sus inicios tales como Bob Jones, John R. Rice, William B. Riley y otros. Todo esto fue el comienzo de lo que sería el “compromise” bíblico más escandaloso desde los tiempos bíblicos.

Los “nuevos Calvinistas” han dedicado palabras de elogio para quien fuera conocido como el “Josafat del siglo XX”. Un primer artículo del blog del “The Gospel Coalition” llama a Billy Graham “el evangelista prominente del siglo XX” y en una segunda publicación, titularon la entrada como “¿Quién será el próximo Billy Graham?” Esto no es una coincidencia. La Biblia dice: “Pero respondiendo El, les dijo: Al caer la tarde decís: “Hará buen tiempo, porque el cielo está rojizo. Y por la mañana: “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador.” ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos?” (Mat 16:2-3)

Iglesia, ¿puedes tú discernir las señales de los tiempos?

Es evidente la intención que persiguen los líderes “nuevo calvinistas” y es la de promover que los evangélicos (“que creen en las doctrinas de la gracia”) no se separen de hombres como Billy Graham, que no le cuestionen sus métodos, que no le critiquen sus enseñanzas herejes de que aun sin Cristo un pecador puede salvarse, que no sean debatidos teológicamente los postulados de este paradigma ecuménico, sino más bien dialogar con él; al fin y al cabo, para los “nuevos calvinistas” la doctrina de la separación bíblica, es una “doctrina terciaria”

¿Cómo se define a un fundamentalista?

La respuesta a esta pregunta es muy importante, considerando los esfuerzos de los modernistas, liberales y “compromisers” por caricaturizar a estos militantes de la fe que se hacen llamar en nuestros días como “fundamentalistas”. El Congreso Mundial de Fundamentalistas, reunido en el año 1976 en la ciudad de Usher Hall, Edimburgo, Escocia; definió a un fundamentalista como sigue: “El fundamentalismo es la ortodoxia militante encendida en llamas y que guarda el celo por ganar almas” En aquel encuentro de 1976 se listaron siete cosas que definen a un fundamentalista:

  1. Mantiene una lealtad inamovible a la inerrante, infalible y verbalmente inspirada Biblia.
  2. Cree que lo que la Biblia dice, así es.
  3. Juzga todas las cosas por la Biblia y se juzga sólo por la Biblia.
  4. Afirma las verdades fundamentales de la Fe Cristiana Histórica: la doctrina de la Trinidad, la encarnación, el nacimiento virginal, la expiación sustitutiva, la resurrección corporal y la gloriosa ascensión, y la segunda venida del Señor Jesucristo; el nuevo nacimiento por medio de la regeneración del Espíritu Santo, la resurrección de los santos para vida eterna, la resurrección de los impíos para el juicio final y muerte eterna, la hermandad de los santos, quienes son el Cuerpo de Cristo.
  5. Fidelidad práctica a aquella Fe, y se esfuerza por predicar a toda criatura.
  6. Expone y se separa de toda negación eclesiástica de esa fe, expone el “compromise” con el error y la apostasía de la verdad.
  7. Contiende fervientemente por la fe una vez dada.

T.T. Shields (1873-1955) fue un fundamentalista, bautista y calvinista canadiense quien una vez dijo:

“¿Cuál será, pues, nuestra respuesta a la guerra que nos declara la modernidad? Solamente puede haber una respuesta. La Unión Bíblica Bautista esta designada a movilizar las fuerzas bautistas conservativas del continente, con el propósito expreso de declarar y hacer la guerra sin ninguna tregua contra el modernismo en todos sus frentes”

Personalmente, no creo en ninguno de los postulados de los “Nuevo Evangélicos” de mediados del siglo pasado y que han sido recogidos por los “Nuevos Calvinistas”. Me gustaría ser llamado evangélico, como cuando esta palabra era sinónimo de fundamentalista. Pero para poder distinguirme como alguien que se mantiene firme en todos los principios de las Sagradas Escrituras, sin renunciar a ninguno de ellos por una unidad interdenominacional o ecuménica, me llamaré como aquellos hombres: “un fundamentalista”

Escuché el testimonio de los pastores que son ya muy ancianos y que nunca cedieron al “compromise” de sus convicciones bíblicas; ahora es nuestro turno, que Dios nos ayude.

Acordaos de vuestros pastores que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imitad su fe (Heb 13:7)

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