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John Piper y su teoría del «Hedonismo Cristiano»

 

«Hedonismo cristiano» es un término adoptado en la literatura del Dr. John Piper para describir su plan de santificación y avance en la vida espiritual. Ciertamente, se trata de una palabra muy extraña, porque el hedonismo es para los cristianos, una palabra de aspecto muy negativo. Hedonismo significa la búsqueda del placer como objetivo primordial, pero en el caso de este nuevo esquema de vida espiritual, se refiere a la búsqueda del placer en Dios.

El “Hedonismo Cristiano” afirma que la búsqueda de la felicidad en Dios es la fuente máxima de poder y energía para la vida del cristiano. El proponente, el Dr. John Piper, es un prominente predicador evangélico en los Estados Unidos, que comenzó a popularizar sus puntos de vista desde 1986 con la publicación de su libro, Deseando a Dios. En este, él sostiene que deleitarse en Dios es el tema central en la vida cristiana; la parte central, y de hecho, la más importante de la vida en la fe cristiana.

Dr. John Piper usa con regularidad la frase: «Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en él”. De hecho, la búsqueda de gozo en Dios se equipara al mismo nivel y de la misma forma que glorificar a Dios. ¿Por qué se ha escrito este artículo para evaluar esta enseñanza? La respuesta es que muchos pastores y personas están siendo influenciados por ella pero muy pocos se han detenido a escuchar y a entender las serias advertencias que deben ser formuladas.

No es de extrañar que los creyentes encuentren el “hedonismo cristiano” o el «deleitarse en Dios” interesante y atractivo. Deleitarse en el Señor es algo magnífico y ciertamente bíblico. Pero la fórmula que el Dr. Piper propone para alcanzar el deleite en Dios, sin duda alguna altera la perspectiva de la santificación tenida por los creyentes, porque en la santificación, desde la perspectiva reformada, el deber cristiano de servir a Dios se eleva sobre todos los demás. (Nota del traductor: Es como si efectivamente se afirmase que en la santificación, el deber de “deleitarse en Dios” es más significativo que el de servirle.)

“Deleitarse en Dios”, repetimos, se constituye como el eje principal sobre el cual gira cualquier otra experiencia y deber espiritual. Es convertido en la fórmula clave para todo el vigor y desarrollo espiritual del creyente. Cualquier otro deber cristiano parece depender de lo bien que obedezcamos el deber primordial de “deleitarnos en el Señor”. Toda la vida cristiana se simplifica en descansar sobre una única cosa, la cual distorsiona nuestra percepción de la verdadera vida cristiana y de cómo la debemos vivir.

Cualesquiera que sean los aspectos fuertes del ministerio del Dr. John Piper, y tiene muchos, su intento por simplificar en exceso la santificación bíblica está condenado al fracaso, porque el método bíblico para la santificación y el avance espiritual consiste en un número de “hebras” entrelazados y a todas estas se les debe dar debida atención individual. Tan pronto como se propone la «gran idea» de agrupar todos esas hebras en un solo manojo, usted está alterando el diseño y el método Divino. Aspectos vitales de la Verdad y de conducta práctica serán descartados, recibiendo poco o nada de atención. Este es ciertamente el caso con el método del Dr. Piper, como lo demostraremos.

Lo mismo ocurre con todos los intentos de construir fórmulas de santificación que se han elaborado a través de los años, basados en principios de un solo punto. Uno analiza las bifurcaciones del “movimiento de la santidad” y cada uno de estas ha inventado una fórmula que se compone de un solo principio fundamental, donde cierto deber espiritual en particular es elevado y hecho superior a todos los demás.

No podemos cambiar la manera estipulada por el Señor para que demos frutos de piedad sin haber barrido debajo de la alfombra los deberes para tal propósito. Los sistemas “de un solo principio” no tienen la intención de causar daño, pero inevitablemente lo hacen. Tomemos prestado un trozo de jerga científica moderna y afirmemos lo siguiente: la santificación bíblica es un sistema de complejidad irreducible; no es algo complicado, pues sólo tiene siete u ocho virtudes o componentes que deben tenerse en la vanguardia de todo ministerio.

Puede ser útil para el lector hacer referencia al fundador de este nuevo método de vida cristiana de “deleitarse en Dios”. El Dr. John Piper, ahora en sus cincuenta y tantos años, ha sido durante los últimos veinte años el pastor principal de una iglesia muy grande en Minneapolis, Estados Unidos. Antes de esto, era un académico, profesor de seminario. Sin duda alguna, él es un calvinista y gran parte de sus escritos son admirables (a pesar que la presentación que hace de los temas de la obra redentora de Cristo y de la justificación, han sido impugnados!)

El Dr. Piper es particularmente conocido por ser un apasionado orador. Los que lo conocen dicen que todo su corazón está en lo que enseña. Claramente el Dr. Piper no es un mero hablador. Él escribe y predica con un estilo distintivo y convincente, logrando un flujo que es muy fácil de seguir sin sacrificar la profundidad de razonamiento. También produce poderosas oraciones (aunque éstas a menudo se mezclan las unas con las otras y están sobrecargadas de superlativos). El escritor de este artículo debe resaltar que encuentra en el Dr. John Piper a alguien muy ansioso de producir formas sorprendentemente originales de analizar las cosas, razonamientos que rara vez son encontrados en la Biblia. Él es un maestro de lo que se conoce como “aproximación oblicua” pero en ocasiones su razonamiento artificial, deja a los lectores agradecidos con la Escritura, que por el contrario es siempre tan directa y libre de malabares filosóficos.

La premisa principal del Dr. Piper –que tenemos que deleitarnos en Dios- nos parece muy hermosa. Toca la consciencia, es bíblica y a menudo abandonada. Este esquema de vida cristiana naturalmente llamará nuestra atención y desafiará nuestras vidas. El gran problema surge al hacer de este “deleite en Dios” el punto principal de la vida y el centro de nuestra obediencia a Dios. ¿Es el deleite en Dios, el objetivo principal? ¿Es el deleite en Dios, la raíz de toda justicia? ¿Es el deleite en Dios la única y principal motivación de las buenas obras? En el esquema del Dr. John Piper, todas las demás virtudes cristianas, desde el amor hasta el carácter, depende del deleite en Dios. De acuerdo con este esquema, no podemos tener otra motivación o fuerzas para vivir una vida fiel al Señor, sino alcanzamos nuestro principal objetivo, a saber, deleitarnos en Dios. Este básicamente, es el método que es propuesto.

Existen ocasiones donde el Dr. Piper desea que en sus libros los lectores observen ideas de antaño, pero sus argumentos no son convincentes. Usualmente no va más allá de C.S. Lewis1, quien a través de uno de sus libros titulado (traducido literalmente) “El Peso de la Gloria” ejerció influencia sobre el Dr. Piper en sus años jóvenes. A lo largo de este libro, C.S Lewis critica a las personas que se refieren al deseo personal de alcanzar el gozo, como algo feo y equivocado. C.S. Lewis insiste que es deber de todo cristiano ser tan feliz como ellos puedan serlo. (Esto es característico del misticismo desviado de C.S. Lewis)

El Dr. Piper nos cuenta que en cierta ocasión cuando era joven, estaba observando libros en una librería cuando encontró “El Peso de la Gloria”. El leyó el pasaje acerca de la búsqueda del gozo y quedó sobrecogido con una nueva perspectiva de la vida cristiana. Desde ese momento, él comenzó a desarrollar la persistente y apasionada perspectiva del placer en Dios como el principio supremo de la vida.

El Dr. Piper frecuentemente cita a Jonathan Edwards, quien ciertamente escribió acerca de deleitarse en Dios y del gozo cristiano. Haciendo referencia a Jonathan Edwards, el Dr. Piper correctamente dice, “Mira, esta perspectiva es tan vieja como las montañas. Esta es la manera como nuestros ancestros pensaron”. Ciertamente Jonathan Edwards provee pasajes que nos hablan acerca del deleite en Dios, de la misma manera como lo hicieron los Puritanos Ingleses, pero en ningún momento Edwards enmarca el deleite en Dios dentro de un sistema donde se convierta en el punto central de la vida cristiana. El gozo en Dios va de la mano con otros deberes iguales.

A pesar que el Dr. John Piper busca enraizar su sistema en el pasado, él parece al mismo tiempo muy consciente de que es una idea nueva. Muy a menudo, él virtualmente lo admite a través del uso de un lenguaje innovador, diciendo cosas como “Esto es explosivo”, “Esto es sorprendente”, “Esto es radical”, “Esto es maravilloso”. El Dr. Piper realmente sabe que está promoviendo algo novedoso, El mismo usa el término “mi visión”, y eso es lo que precisamente es: “su propia visión”, no importa lo bien-intencionado que desee ser. El también lo llama “mi teología”.

La casa editorial del Dr. Piper hace referencia a su libro como “una obra destructora de paradigmas” e invita al lector a unirse al Dr. Piper “para ser impactado una y otra vez con verdades que el lector leyó en la Biblia pero que nunca se atrevió a creer”. La realidad es que nadie vio estas verdades en la Biblia hasta que el Dr. Piper las mostró en la década de los 80.

Un asunto preocupante es el uso que el Dr. John Piper le da a la Escritura porque los puntos en sus libros parecen ser respaldados con una serie de citas relevantes. Él lleva al lector paso a paso en el proceso de validación bíblica. Esto, obviamente, trae confianza y enfatiza el punto a sus lectores pero las escrituras citadas en realidad nunca apoyar la tesis que Dr. Piper presenta. En ningún momento yo afirmo que el Dr. Piper lo hace de manera mal-intencionada y maliciosa, pero él claramente se deja llevar tanto por su «visión», que él ve corroboración bíblica en textos que no la proporcionan. He aquí algunos ejemplos de esto:

Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas, 48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirteDeuteronomio 28:47-48

Este pasaje bíblico es citado por el Dr. John Piper para apoyar la idea de que la búsqueda del placer en Dios es la acción motivadora para todas las demás virtudes cristianas. Sin embargo, claramente el texto no da pie para tal cosa. Es obvio que la causa de la acusación radica en que los israelitas habían olvidado de sus privilegios y bendiciones, y que se negaron obedecer a Dios voluntariamente.

La interpretación de este versículo no puede ir más allá hasta el punto de decir que la acusación se basa en la falla de los Israelitas en desear el deleite y el placer en Dios como su objetivo primario. La tesis del Dr. John Piper es inyectada en el texto bíblico, en lugar de ser apoyada por el mismo.

Podemos darle un vistazo también al Salmo 16 como un ejemplo típico del uso que el Dr. Piper hace de las citas bíblicas.

Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.Salmo 16:11

Una mirada al contexto evidencia que David está hablando acerca de la eternidad, acerca del Cielo. Aunque existe el gozo aún mientras permanecemos en este mundo, esta se mezcla con las dificultades y tristezas. El Salmo no aporta en nada la idea de que el deleite en Dios es la clave para la vida espiritual cristiana. Para el lector desprevenido dichos textos pueden parecer de apoyo, la realidad es diferente: No lo son.

Quizás la cita más importante es tomada del 

Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazónSalmo 37:4

Este versículo es visto por el Dr. Piper como un fuerte fundamento para el deleite en Dios como deber fundamental, como el punto clave para vivir la vida cristiana. Una vez más, si examinamos el bloque de ocho versículos con el que el Salmo comienza, vemos un panorama muy diferente y mucho más amplio…

  1. El deber número uno aparece en el primer versículo – “No te impacientes a causa de los malignos”.
  2. Así lo hace el deber número dos – “No tengas envidia de los que hacen iniquidad”.
  3. Luego viene el deber número tres (en el versículo 3) – “Confía en Jehová, y haz el bien”.
  4. De la misma manera viene el deber número cuatro en el versículo 4 – “Deléitate asimismo en Jehová”, que en realidad significa consuélate a sí mismo.
  5. El deber número cinco (versículo 5) es “Encomienda a Jehová tu camino».
  6. El número seis es «Guarda silencio ante Jehová”.
  7. El número siete es «espera pacientemente»
  8. Y el número ocho es «Deja la ira»

Hay por lo menos ocho exhortaciones distintas en este bloque de 8 versículos, y deleitarse en Dios no es ni la primera ni la más importante. Claramente lo que el salmista tiene en mente es un conjunto de deberes diferenciables y relativamente iguales. Él no señala uno en particular diciendo: «Si usted acierta en cumplir este deber, los otros vendrán después». David fue inspirado a proporcionar un método de santificación en el que se debe prestar suma atención a una serie de cosas al mismo tiempo.

Y esto es exactamente lo que el evangelicalismo tradicional presenta. David describe la enseñanza que fue adoptada por los Reformadores, los Puritanos Ingleses y los grandes teólogos de la Europa Continental. Por lo tanto, el Salmo que el Dr. John Piper usa como base y fundamento para justificar su tesis central de “deleitarse en Dios”, en realidad enseña lo contrario, a saber, la defensa de un enfoque multiforme para la santificación.

Por tanto es necesario advertir – tenga usted mucho cuidado con las Escrituras citadas por el Dr. Piper. Estas obviamente fueron citadas con toda sinceridad, con pasión y con convicción, pero jamás apoyan bíblicamente su tan singular esquema.

Primera parte…


1 –  Si excluimos a Blaise Pascal, el filósofo y místico Francés del Siglo XVII

Nota 1: Primera parte de la traducción del artículo escrito por el Dr. Peter Masters, pastor del Tabernáculo Metropolitano, titulado “Hedonismo Cristiano… es esto correcto?»
Nota 2: Este artículo no ha sido traducido por el equipo oficial de interpretaciones y traducciones del Tabernáculo Metropolitano, por tanto, cualquier falla en la traducción es responsabilidad de este servidor.
Nota 3: La segunda parte será publicada antes de mediados del próximo mes de Diciembre del 2014.

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