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La autoridad Pastoral y sus límites en la Escritura

Gastar y ser gastado en el Servicio a Cristo

La autoridad que el Señor ha delegado a los pastores, no es un poderío o dominio sobre cosas o personas comunes y corrientes, es una comisión de servicio, un gran encargo sobre almas y responsabilidad que quizás pocos la entienden en su plena extensión. Por ende, considero innecesario repetir por este medio los inmensos daños (“irreparables”, muchos de ellos) causados por las personas o los sistemas religiosos que tuercen el significado bíblico de “autoridad pastoral”, convirtiéndolo en la excusa para ejercer dominio y señorío, sobre quienes nadie puede tener dominio ni señorío, sino el Señor mismo.

Todo pastor cristiano -quien verdaderamente es pastor y verdaderamente cristiano, aclaración que no sobra en estos tiempos- debe tener muy en claro que la labor pastoral no es un trabajo del cual yo me beneficio sino un trabajo en el cual yo sirvo. No es una labor donde el pastor ha sido puesto para dominar, sino para servir. No es una tarea donde el pastor se gaste todo lo que le pertenece a otros , sino una en la cual ha sido llamado a gastar de lo suyo y a gastarse él mismo en servicio a los demás. En otras palabras, un verdadero pastor cristiano siempre está entregado para servir a la grey del Señor, no sólo con todas sus fuerzas, sino con todo lo que él es y con todo lo que el Señor le ha dado, aún con lo material.

Mat 20:25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mat 20:26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, Mat 20:27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; Mat 20:28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.Mateo 20:25-28

¿Cómo es posible, pues, que existan personas que se hacen llamar pastores, que se enseñoreen de las ovejas de Cristo? La explicación yace en la perversa interpretación de lo que significa “autoridad pastoral”. Personas y sistemas religiosos de toda índole, como ya lo notamos, han abogado insistentemente en hacer creer a los demás, que Dios se revela directamente a ellos o les muestra a ellos su voluntad de una manera especial y particular. Podríamos hablar mucho al respecto… lo que por ahora nos interesa resaltar es que esta supuesta revelación particular, tiene como objetivo privar y excluir al creyente del privilegio que Dios le ha concedido de conocer y entender la Verdad y Su voluntad, sin requerir de intermediario alguno. Uno puede afirmar sin temor a equivocarse, que existe un común denominador en la inmensa mayoría de los pastores que se extralimitan en sus funciones o que abusan de su autoridad pastoral; ¿Cuál es ese común denominador?  La mentira de hacer creer a los demás que “Dios les dijo o Dios les habló y les mostró”, encadenando a las ovejas del Señor a siempre depender de ellos como autoridades revelatorias o interpretativas .

Para citar sólo un ejemplo y para no ir muy lejos, sugiero un breve vistazo a la institución Católico-Romana. Tal sistema se fundamentó por siglos (sus catecismos aun lo enseñan en la actualidad) en el hecho de que, Dios sólo se revela a las personas y sólo puede ser conocido a través de las enseñanzas papales y de la instrucción dada a su “santa iglesia” a través de él y de sus ministros debidamente ordenados por ella. En pocas palabras, y consciente de que haré injusticia con el tema, el sistema de creencia católico-romana monopoliza la Palabra de Dios, priva de derechos a los creyentes sujetándolos a sus ideas y costumbres y suplanta la verdadera interpretación de la Escritura.

Pero no miremos la paja en el ojo ajeno, de seguro la viga en el ojo del protestante es aún mayor… Muchos de quienes dicen pertenecer a las filas protestantes y peor aún, reformadas, pueden ser tan o peor de perversos que los amigos católico-romanos en lo tocante a la “autoridad pastoral”. ¿A quiénes me refiero? A los pastores, sean quienes sean, sean estos reformados, carismáticos o pentecostales… Me refiero a quienes insisten y persisten para que sus congregaciones crean que Dios les ha conferido de manera directa e incuestionable, la autoridad para gobernar sobre ellos, a través de una revelación extra-escritural, es decir, a través de una revelación fuera de las Escrituras.

El cortejo fúnebre de una congregación comienza cuando esta tiene o ve a su pastor como aquel medio infalible que no puede ser cuestionado ni con la Escritura misma y avanza a medida que la congregación ignora qué es lo que dice la Escritura al respecto del origen, el propósito y los límites de la autoridad pastoral.

Ningún pastor tiene el derecho de hacer que las Escrituras digan algo que ellas no dicen

entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada2 Pedro 1:20

Es decir, nadie… Ni las ovejas, ni los pastores, ni nadie… tiene el poder de interpretar o explicar a su propio modo, lo que dice un pasaje de la Escritura. En otras palabras, nadie puede darle un sentido o una explicación a la Escritura, diferente al que el autor tuvo al ser inspirado por el Espíritu Santo. Para proveer sólo un ejemplo, un pastor cristiano -que de verdad lo sea- jamás podrá usar las palabras de David en 1 Samuel 24:6 cuando dice a sus hombres “Jehová me guarde de extender mi mano contra mi señor, el ungido de Jehová” para hacerse a él mismo señor sobre otros, o para decirle a otros que es el ungido de Dios, o mucho menos para concederse a él mismo inmunidad de las consecuencias de sus arbitrariedades.

Dios provee la autoridad al pastor… sí… pero debemos entender 3 cosas: Primero, que tal autoridad está ligada y siempre estará ligada a la Escritura. Segundo, que la grey del Señor se debe sujetar al pastor, sí y sólo sí éste está sujeto a Cristo conforme lo ordena la Escritura y Tercero, que el pastor tiene cuentas por rendir, tanto por el uso como por el abuso de la autoridad pastoral conferida a él, en la Palabra de Dios. Es pues de gran relevancia, que examinemos este tema y contemplemos estos 3 aspectos.

1La autoridad pastoral está delimitada por la Escritura

El Señor protege, ama y defiende a Su iglesia. Quizás una de las maneras en las que más claramente se aprecia este cuidado Divino, es en la claridad de la Escritura. ¿Por qué? Porque en ella Dios estipula las normas de fe (doctrina) y piedad (conducta) para sus hijos, como individuos y también como partes de su iglesia.

Dentro de esas normas dadas al hombre y a la Iglesia en la Escritura, encontramos las normas que describen y delimitan el oficio pastoral: no sólo en lo que respecta a las virtudes requeridas para el oficio pastoral, sino en lo relacionado a la descripción del oficio pastoral mismo. El oficio pastoral no es definido por el hombre ni por la cultura que lo rodea, sino por Cristo en Su Palabra. Lo que enfatizar una y otra vez es obvio: la autoridad pastoral está delimitada por lo que ya ha sido revelado, por lo que ha sido escrito en las Sagradas Escrituras y cada creyente tiene el deber y el derecho de apelar a la Escritura para cerciorarse que ni el pastor ni sus enseñanzas contravengan aquella regla y norma de fe y conducta… Como bien dice la Confesión Bautista de Fe

“El juez supremo, por el que deben decidirse todas las controversias religiosas, y por el que deben examinarse todos los decretos de concilios, las opiniones de autores antiguos, las doctrinas de hombres y espíritus particulares, y cuya sentencia debemos acatar, no puede ser otro sino las Sagradas Escrituras entregadas por el Espíritu. A dichas Escrituras así entregadas, se reduce nuestra fe en definitiva”Confesión Bautista de Fe de 1689,

Las ovejas del Señor tienen el derecho, presentado el caso y conforme sea necesario, de cuestionar la conducta pastoral (su vida de piedad) y las enseñanzas que por él son dadas (doctrina/fe). Una aclaración, sin embargo, es apropiada en este punto: No podemos cotejar este par de aspectos de manera subjetiva, sino por el contrario objetiva y esto sólo se puede lograr por medio del lente de la Escritura. Es decir, no podemos confrontar al pastor porque algo no nos gusta de él, sino porque ha habido una violación de un precepto Escritural. De la misma manera, la autoridad pastoral debe ser siempre cotejada con y confirmada por la Escritura.

En ocasiones me refiero a la Escritura como el estrado de “La Suprema Corte de la Verdad”, y lo que quiero decir al personificarla de esa manera, es lo siguiente: No hay autoridad más alta para el hombre, ni autoridad suprema para la iglesia del Señor, sino la Escritura misma. Por tanto, nada de lo que el pastor diga queda exento de ser examinado a la luz de la Escritura. Nada de lo que el haga, está exento de consecuencias punitivas, en caso de que viole la Escritura. En pocas palabras, el pastor no tiene fuero de inmunidad para hacer lo que se le venga en gana, sino que por el contrario tiene la obligación de mantener sus palabras, acciones y enseñanzas dentro del marco provisto por la Escritura, y jamás debe temer a que estas (palabras, acciones y enseñanzas) sean escudriñadas, ni por las ovejas en el redil del Señor, ni por las personas fuera del redil del Señor.

Si se sospecha que el proceder de un pastor no es conforme a la Escritura, la congregación no sólo tiene el derecho, sino la obligación de apelar a esa “Suprema Corte de la Verdad” (la Escritura) en busca de respuestas, pero ultimadamente, de guía Divina para proceder conforme a ella. La congregación debe apelar a la Escritura, insisto, con la plena confianza de que la Escritura no le confiere al pastor, bajo ninguna circunstancia, el poder de romper las normas de la Escritura misma. A la par de la autoridad que Dios confiere al pastor por medio de la Escritura para que este ejerza sus funciones de enseñar, instruir, animar y apacentar a su pueblo, está la autoridad de esa misma Escritura sobre la propia vida del pastor.

siendo ejemplos de la grey.1 Pedro 5:3

La “autoridad moral” para pastorear

De hecho, el verdadero pastor se sujeta primero a la Escritura antes de llamar a otros en el amor del Señor a que se sujeten a ella. El pastor tiene que ser ejemplo ante la grey del Señor y su labor no es demandar obediencia a él, sino al Señor de la grey, si es que en verdad Cristo es el Señor de la vida del pastor.

Uno de las maneras más claras de reconocer a un falso pastor de iglesia, es cuando él demanda obediencia o ejerce chantajes para que la iglesia se vea forzada a obedecerlo a él, por el simple hecho de que es pastor. Déjeme recordarle que, en contraste con esas prácticas viciadas de autoritarismo, el verdadero pastor debe instar constantemente a que el rebaño obedezca al dueño y Señor del rebaño. El dueño y Señor del rebaño (Dios), a su vez aclara (en su Palabra) cuál es la manera correcta de obedecerle; así que no se crea nadie la historieta preferida que a los falsos pastores les gusta contar una y otra vez a sus congregaciones, a saber, que “tenemos que obedecer al pastor en lo que él diga, porque si no estamos desobedeciendo al ungido de Dios y consecuentemente, estaremos desobedeciendo a Dios mismo” … ¡No! Los pastores no somos ni dioses, ni tampoco estamos ungidos como una “capa mística” que nos protege de cualquier cuestionamiento ni que tampoco nos concede inmunidad. Si por el contrario algo somos, somos esto: “cartas abiertas para ser examinadas en todo momento”.

La iglesia debe obedecer a Cristo y debe hacerlo conforme a su Palabra. Eso de “sométase al pastor porque si no lo hace es maldito o es rebelde” es lo más anti-bíblico y manipulador del cristianismo moderno. Pero lamentablemente es la norma manipuladora de masas en muchas “iglesias”.

2 Entonces somos libres, ahora no nos sujetaremos a nadie… ¡No! Dice la Escritura.

Una de las frases más comunes de los del movimiento misional de las “iglesias en casa” y de muchos otros rebeldes sin causa que se llaman cristianos, es el típico “me someto sólo a Cristo” o “Sólo me sujeto a su Palabra” … Estas frases de cajón, usadas previamente por los herejes, son la excusa clásica de quien no se puede someter a nada ni a nadie.

Pensemos en esto, ¿Si Dios nos llama a someternos a las autoridades civiles, sería que Él nos dejaría en la libertad de no someternos a las autoridades por Él mismo establecidas, en su misma iglesia? Es evidente que no.

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; 1Ts 5:13  y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.1 Tesalonicenses 5:12-13

Presiden, es la palabra clave… proístemi, en el Griego… Thayer define esta palabra como “quienes están puestos para que supervisen o protejan” Strong a su vez dice “quienes están delante en rango”, Vine de manera certera la define como “quienes gobiernan, quienes dirigen en el contexto de la iglesia” – De hecho, la definición dada por cada una de estas personas es, no sólo la apropiada y la natural, sino la única posible dado el contexto. Esto queda confirmado en el uso de la palabra gobiernan, en el siguiente versículo.

Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.1 Timoteo 5:17

Examinemos este último versículo,

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas…Hebreos 13:17

No hay pues excusa alguna para que no nos sujetemos a quienes nos presiden o “gobiernan nuestra iglesia o dirigen nuestra iglesia” (conforme al significado de la palabra). Debemos amar, sí, a nuestros pastores… Claro que debemos tenerlos en eminencia (no de manera desmesurada ni servil) … Debemos sujetarnos a ellos, ¡Claro está! Pero esta sujeción presupone una sujeción condicionada a la sujeción del pastor mismo a la Escritura. ¡No puede haber sujeción a un pastor que rompa las Escrituras! Esto sería una práctica que Dios aborrecería por completo, porque indica más amor por el hombre que por Dios y Su Palabra.  ¡Nuestras lealtades son exclusivas e incondicionales para con Cristo y son en virtud de que Él es perfecto!, nuestras lealtades para con los pastores, repito, son condicionales y dependen enteramente de su adherencia a las órdenes explícitamente dadas por Dios mismo, en la Escritura.

3 Advertencias y rendición de cuentas delante de Dios

Las ovejas de Cristo son de Cristo y no del pastor, son propiedad del Pastor de pastores… Las ovejas cuyas moradas están listas en el cielo perfecto no pueden ser propiedad de pastores en esta tierra imperfecta… Cristo fue quien compró su redil entero a precio de sangre, pagando así el precio que la justicia de Dios demandaba por todas y cada una de las vidas de sus ovejas amadas.

Los pastores somos eso, pastores y no dioses… Somos imperfectos pecadores como lo son las ovejas de Cristo; por lo tanto, debemos esperar que las ovejas de Cristo sean leales a nosotros, siempre y cuando nosotros seamos leales a Cristo, es decir, la lealtad de las ovejas para con sus pastores está condicionada a que nosotros permanezcamos fieles a Cristo, a la Escritura y fieles a los deberes y responsabilidades delegadas por Él a través de la Escritura misma… En el momento en que se abandonen los principios Escriturales, una oveja de Cristo no tiene por qué demostrar su obediencia al Señor, a través de la sujeción a “un pastor” que no quiere a sí mismo estar sujeto a Cristo… De hecho es inmoral pedirle a alguien que se sujete a nosotros sin nosotros estar sujetos a Cristo, es más, el pastor no tiene jamás necesidad de pedir sujeción… Dios la pone en el corazón de sus ovejas y nos concede gracia delante de ellas.

Cada uno de nosotros dará cuenta por la manera que sirvamos a la grey del Señor… Cada uno de nosotros dará cuenta por la manera en la que usó o abusó de la autoridad pastoral dada por el Señor en la Escritura. Que no se nos olvide, que pastor no es quien cada domingo está detrás de un púlpito para que la congregación le escuche, sino aquel quien está de rodillas delante de Dios, rogando ser escuchado por Él. Pastor no es quien demanda que le obedezcan, es quien presenta los argumentos bíblicos para que las ovejas obedezcan a Cristo. Pastor no es el que ordena a las ovejas que cuiden su sueño, sino el que renuncia a su sueño por el beneficio de ellas. Un verdadero pastor cristiano no demanda obediencia de las ovejas para él, les exhorta con rogativas y les anima para que ellas obedezcan al Señor, quien es su verdadero dueño. Un pastor tiene como meta, que las ovejas del Señor crezcan en gracia, convivan en paz las unas con las otras y vivan reposadas y seguras mientras están bajo su cuidado.

Las ovejas son -en cierta manera- responsabilidad de los pastores… repito: Responsabilidad de los pastores, no propiedad de los pastores.

¿Quién es usted para enseñorearse de las ovejas del Señor como si fueran suyas… Acaso no teme al dueño y Señor de las ovejas? Todo pastor debe temblar ante la clara voz del Señor que llama suyas, a cada una de las ovejas de su rebaño…

Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas. Eze 34:7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová: Eze 34:8 Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; Eze 34:9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová. Eze 34:10 Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida. Eze 34:11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré. Eze 34:6-11
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