Pregunta: Si a los criminales los llamamos personas al margen de la ley, cómo llamamos a quienes profesan una supuesta fe en Cristo pero se mantienen al margen de la ley moral? O es que la Ley Moral ya no rige la vida del creyente? Aprendamos un poco de las bases y aspectos necesarios para entender este tema de una manera correcta.

La Ley Moral de Dios es una de las doctrinas más importantes de la Palabra de Dios y de manera similar, una de las más ignoradas y mal-interpretadas. La Ley Moral a diferencia de la Ley Ceremonial y de la ley Civil, no ha cesado… es de carácter eterno, reflejando así el carácter eterno de quien provino. La ley Moral no es una carga para el creyente sino una delicia y un deleite, pues le recuerda su imposibilidad para cumplirla a la perfección y aumenta su agradecimiento al saber que Cristo la cumplió por el e imputó su justicia a través de la fe en Él… Bendita Ley de Dios tan dulce para el creyente y tan amarga y pesada para quien rechaza a Cristo!

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La Ley Moral de Dios (o los 10 Mandamientos)


Introducción al Estudio de la Ley Moral de Dios – Parte 1

Pregunta: Si a los criminales los llamamos personas al margen de la ley, cómo llamamos a quienes profesan una supuesta fe en Cristo pero se mantienen al margen de la ley moral? O es que la Ley Moral ya no rige la vida del creyente? Aprendamos un poco de las bases y aspectos necesarios para entender este tema de una manera correcta.


Introducción al Estudio de la Ley Moral de Dios – Parte 2

La Ley Moral de Dios es una de las doctrinas más importantes de la Palabra de Dios y de manera similar, una de las más ignoradas y mal-interpretadas. La Ley Moral a diferencia de la Ley Ceremonial y de la ley Civil, no ha cesado… es de carácter eterno, reflejando así el carácter eterno de quien provino. La ley Moral no es una carga para el creyente sino una delicia y un deleite, pues le recuerda su imposibilidad para cumplirla a la perfección y aumenta su agradecimiento al saber que Cristo la cumplió por el e imputó su justicia a través de la fe en Él… Bendita Ley de Dios tan dulce para el creyente y tan amarga y pesada para quien rechaza a Cristo!


Introducción al Estudio de la Ley Moral de Dios – Parte 3

Esta parte 3 es esencial en la comprensión del estudio de la Ley Moral. En esta sección vemos los 3 propósitos principales de la Ley Moral de Dios o los 10 Mandamientos. Aún si no has visto las 2 partes anteriores, esta recopila de manera breve la esencia de estas.


Introducción al Estudio de la Ley Moral de Dios – Parte 4

¿Cuáles son las 7 principales carcterísticas de la Ley Moral? Este sermón nos muestra la perfección de la ley moral, junto con su carácter indivisible y vigente. Es muy triste que a causa de la ignorancia doctrinal, muchos sean los profesantes de la fe en Cristo que no aman la Ley Moral de Dios como instrumento en su propia santificación. La Ley nos trae a Cristo y Cristo nos convierte para luego llevarnos de luego a la Ley Moral para santificarnos: Somos salvos por gracia y no por el cumplimiento de la Ley, pero ciertamente la Ley nos recuerda que debemos avanzar en nuestra santificación personal y ser santos porque Dios es Santo.


Primer Mandamiento – No tendrás dioses ajenos delante de mi

«No Tendrás otros dioses delante de mi» – Este es el primer y más grande de todos los mandamientos. Nos define precisa, directa y contundentemente el objeto de nuestra adoración, reverencia y servicio. Pero no nos equivoquemos: Por una parte el ecumenismo potencialmente implica la aprobación de un dios que no es el Dios de las Escrituiras o en otras palabras, la aprobación de la idolatría y el sincretismo implica la aprobación de métodos, prácticas y doctrinas que son las de un dios que no es el Dios de la Palabra. Qué más nos enseña el primer mandamiento?


Primer Mandamiento – No tendrás dioses ajenos delante de mi (Parte 2)

Este sermón es parte del estudio de la Ley Moral de Dios. Hoy concluímos el estudio del primer mandamiento, Éxodo 20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mi … ¿Sabes que es un «dios» a la luz de la Palabra? Veamos cuán propenso es el hombre a inventarse «dioses» producto de la perversión de su propio corazón.


Segundo Mandamiento – No te harás imágenes de ningún tipo ni las adorarás…

La Ley Moral de Dios no es un listado negativo sino el manual Divino para la santificación del Creyente. En los Diez Mandamientos, el Señor nos deja en claro tanto las prohibiciones que como las virtudes opuestas que debemos cumplir.

El segundo mandamiento no es la excepción. En el segundo mandamiento Dios nos deja en claro cuál es la manera correcta de adorar a Dios. No nos equivoquemos amigos, si es pecado para el amigo católico adorar a Dios a través de imágenes hechas a manos, es de la misma manera pecado para el «evangélico» adorar a Dios haciendo de la música un medio intermedio para acercarnos a Él.

Si bien es cierto que Dios nos ha dado creatividad y se goza cuando la usamos de manera piadosa para Su gloria, la creatividad no es permitida en el culto a Dios.

No hagamos ni de los objetos ni de la música, ni de ninguna otra cosa creada, un medio o un intermediario para adorar a Dios


Tercer Mandamiento – No mencionarás el nombre de Dios en vano

El Tercer Mandamiento no es simplemente «no jurar en vano». Esa es la manera tradicional que nos han enseñado y que a su vez opaca el gran alcance moral de este mandamiento. No es sólo con nuestras palabras que ofendemos a Dios, sino también con la actitud equivocada en el momento de orar o cantar Salmos e Himnos al Señor.

El Primer Mandamiento nos enseña quien es nuestro Dios.
El Segundo Mandamiento nos enseña cómo adorar a nuestro Dios.
El Tercer Mandamiento nos enseña a tener siempre la actitud correcta al momento de adorarle, bien sea en palabras, oración, pensamiento o testimonio.


Cuarto Mandamiento – Guardarás el Día del Señor

El Día del Señor, el Día de Reposo Cristiano o como quiera que se le conozca, no es un día común y corriente, sino un día por el contrario, con características especiales y únicas.

Dios bendijo este día por encima de todos los otros en particular. No sólo lo bendijo, sino que lo santificó (lo separó de los demás) con un propósito en particular: que todas las personas en ese día le alabasen y sirviesen.

Pero mirando alrededor nos damos cuenta de que el Día del Señor es una completo monumento al entretenimiento y ocio personal y no un día donde congregados, alabemos a Cristo recordando su poder creador, pero sobre todo, su poder redentor. Es un día donde congregados, celebramos el reposo perpetuo que los creyentes tienen ser salvos por obras. Es un día, donde congregados, los creyentes anhelan el reposo eterno en presencia del Salvador.

Sugiero, que no miremos a nuestro alrededor sino que nos miremos nuestro propio caminar en Cristo… ¿Guardamos el Día del Señor? O no lo hacemos porque no sabemos como? O no lo hacemos porque no creemos que sea relevante para el creyen te del Nuevo Testamento?

Bien sea por ignorancia o por rebeldía, la violación del Día de Reposo Cristiano es una violación a la ley moral de Dios y debemos «darnos prisa» para demostrar nuestro amor a Dios, no por palabras sino anhelando la gracia para obedecer sus mandamientos, incluyendo el Cuarto Mandamiento.


Quinto Mandamiento – Honrarás a padre y madre

El Quinto Mandamiento de la Santa Ley Moral de Dios es un llamado a honrar a Padre y a Madre… No sólo en el sentido literal de la palabra (es decir, a nuestros progenitores) sino a toda autoridad tanto en el mundo secular como en nuestras iglesias. ¿Por qué? Porque (Romanos 13:1) Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.


Sexto Mandamiento – No matarás

No sólo se mata usando un arma… Nuestra lengua puede convertirse en el medio perfecto de un corazón homicida, un corazón que critique, ultraje, envidie, menoscabe o acuse al prójimo. Tengamos cuidado de no caer en la trampa de condenar un homicidio y de condonar los comentarios que acaban con la honra e integridad de otra persona.


Séptimo Mandamiento – No cometerás adulterio

La Palabra fornicación en su raíz original, procede de PORNEIA, lo que significa cualquier tipo de lujuria indebida. La palabra adulterio no significa estrictamente hablando el sexo indebido e ilegal entre uno de los miembros del matrimonio y una persona extraña, sino que abarca el abandono del compromiso marital de compañerismo… el abandono temporal o definitivo de los votos maritales, pero aún más, significa infidelidad y deslealtad.

De esta manera, podemos decir que el Séptimo Mandamiento no sólo prohibe absolutamente todos las prácticas lujuriosas en pensamiento, palabra o hecho, sino que condena la infidelidad y deslealtad en toda su extensión.


Octavo Mandamiento – No robarás

Al examinarte a la luz de la Palabra, quizás estés más cerca de lo que piensas de infringir el Octavo Mandamiento, NO HURTARÁS.

Un ladrón no es sólo el que hurta la pertenencia de otro, sino también el que priva a otra persona de su derecho, Ladrón no sólo es el raponero de las calles, ladrón puedes ser tú, si robas a Dios de tiempo de servicio. Ladrón no sólo es el que entra a una casa de noche, sino quien defrauda en los negocios, quien presta a usura, quien es aficionado a los juegos de azar, quien compra o vende objetos robados, quien piratea software o música, quien no trabaja por lo que le pagan, quien toma prestado y no paga, quien roba la gloria a Dios, quien roba la paz que Dios le ha dado a otro hermano, etc…

Así que amados, roguemos del Señor la gracia para estar siempre alerta y apartarnos de estas prácticas deshonrosas y para ser buenos administradores de la provisión con la que Dios nos bendice.


Noveno Mandamiento – No dirás mentira alguna

Una mentira es en realidad un conjunto de afirmaciones falsas que son entrelazadas maliciosamente por una persona con el fin de engañar a otra. Si el Noveno Mandamiento claramente nos ordena a los creyentes no mentir, esto debería inevitablemente llevarnos a hacemos la siguiente pregunta: ¿De quién somos hijos… de Dios o de Satanás? Son pocos los que admiten que son hijos de Satanás, pero lo más terrible del asunto es que dicen mentiras, practican el mentir a diario, sienten la necesidad de mentir para ocultar algo que en verdad es, o para dar a conocer algo que en verdad no es.

Ten cuidado y examina minuciosamente a la luz de la Palabra dónde te encuentras. Si has creido en Cristo y la Palabra de Dios en realidad es «luz a tus pies y lumbrera en tu camino» y andas tras Cristo, guardando sus mandamientos, amando su palabra (su palabra es verdad), vas de seguro caminando tras las huellas del Maestro hacia las moradas celestiales. Si por el contrario mientes de continuo y tu vida gira en torno a mentiras o quizás te has especializado tanto en mentir que te estás creyendo tus propias mentiras, estás atrapado en el laberinto de las mentiras de Satanás, y este hará todo lo que pueda hacer para que jamás salgas de allí.

Sólo Cristo te puede sacar de allí por medio de Su bendita Palabra… (Juan 8:31) Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;(Juan 8:32) y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.


Décimo Mandamiento – No codiciarás nada que no sea tuyo

Si la providencia es perfecta e inmutable, es decir, si la manera como Dios gobierna su creación y sus criaturas para su gloria es perfecta, entonces deberíamos estar seguros que Dios no se equivoca al darnos o al quitarnos ciertos beneficios o comodidades. Deberíamos estar contentos con su provisión. Por tanto la codicia es la muestra de descontento del ser humano con la Providencia de Dios. Simplemente digamos que por un lado la codicia es el afán por tener cosas que Dios no le ha dado a usted y por el otro, la codicia también es la muestra de su inconformismo con lo que Dios le ha provisto.

Un sermón práctico que define la codicia desde una perspectiva netamente cristiana y nos alerta de los peligros de la codicia; también nos provee ciertos remedios en contra de lo que muchos consideran, el cáncer escondido del creyente.