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El movimiento de las iglesias en casa: Sus distintivos – Parte 2

Distintivos de las iglesias en casa, Parte 1: No sólo son las casas.

Como lo mencionamos en la primera entrega de este artículo (por cierto, ¿la ha leído? haz click aquí para leerla), las diferencias entre las IEC (iglesias en casa) y las iglesias verdaderamente reformadas, ortodoxas en doctrina y práctica, no sólo se limitan al lugar de reunión. Pero es el énfasis que hace este movimiento en el lugar de reunión, lo que en gran parte les ha dado el nombre de «iglesias en casa».

A continuación veremos 5 de esas diferencias de forma y de fondo, y comenzaremos naturalmente por el lugar de reuniones.

1) El lugar de reuniones

A lo largo de la historia, los cristianos han adorado al Señor donde el Señor les ha permitido hacerlo; en un comienzo lo adoraron en sinagogas,

y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. v46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón – Hch 2:45

en casas de familia, en el campo y hasta en cuevas y catacumbas. (Recordemos que el uso de las catacumbas en Roma se expandió durante los siglos II y III, a medida que la (ilegal) religión cristiana creció en popularidad. En Jerusalén era evidente que los nuevos creyentes habían cesado de reunirse en las Sinagogas a causa de la persecución que sobrevino justo después de la muerte de Esteban (Hechos 8:1 y Hechos 11:19). Pero esta persecución no sólo ocurrió en Jerusalén, sino en Antioquía de Pisidia (Hechos 13:50), en Tesalónica (Hechos 17:5) y hasta en Damasco (Hechos 22:4-5) entre otras ciudades.

Cuando observamos los anales de la historia, apreciamos su claridad al respecto de la constante persecución que sufrieron los cristianos. Ellos fueron perseguidos casi de manera ininterrumpida durante gran parte de los primeros 3 siglos de la presente era y esa persecución fue la causa principal por la que ellos, no queriendo llamar la atención de las autoridades durante sus cultos públicos de adoración a Dios, se reunían en casas, y generalmente de manera clandestina. ¿Con base en qué lo afirmamos? Basta mirar los registros históricos:

  • Nero persiguió a los cristianos entre el 64 y el 68;
  • Domiciano lo hizo entre el 81 y el 96;
  • Trajano, entre el 109 y el 111;
  • Marco Aurelio, entre el 161 y el 180;
  • Septimio Severo (202-210);
  • Decio, los persiguió alrededor del año 250;
  • y Valeriano, entre los años 256 y 259.

Ahora, si es evidente por la Escritura que la iglesia primitiva fue perseguida, y si también es evidente por la historia que los creyentes sufrieron grandes persecuciones a causa de su fe y de sus prácticas, lo más coherente y natural sería llegar a la conclusión de que debido a esta persecución, los creyentes se reunían en casas. Y no se reunían porque esa fuera una orden explícita de Dios en la Escritura, ni porque hubiese una sanción apostólica para tal práctica, sino porque en la Providencia de Dios los creyentes estaban siendo perseguidos y fueron las casas los únicos lugares en las que se podía adorar a Dios con algún grado de seguridad. En otras palabras, Dios resguardó a las iglesias locales en casas, pero jamás les ordenó (por su Palabra) que se reunieran en ellas.

Es importante insistir que la Escritura calla por completo al respecto del lugar en la que la iglesia se debía reunir. Sucede muy a menudo que cuando la Escritura calla al respecto de un tema, muchas personas se ven con el derecho de hablar en su nombre y de instituir como una norma algo que Dios jamás inspiró. Sería bueno recordar aquel glorioso argumento reformado que reza: “no pongas palabras en la boca del autor inspirado” queriendo con esto decir “no hables cuando la Escritura calla”. Al aplicar este principio al movimiento de las IEC, podríamos decir que son ellos los que han tomado la providencia particular de Dios para con su pueblo en los inicios de la iglesia del NT, y la han convertido en una orden de Dios; algo que desde luego, es totalmente inaceptable. De nuevo, ¿qué es inaceptable? Convertir una providencia Divina enmarcada dentro de un contexto particular en la historia y generalizarla, convirtiéndola en ley. 

La Escritura no emite ni una sola orden para los creyentes del Nuevo Testamento al respecto de sus lugares de reunión, como si lo hace de manera clara acerca de la estructura de la iglesia, de su doctrina y de las prácticas inherentes a ella como las ofrendas y misiones.

De hecho, jamás será posible deducir que el Nuevo Testamento prohíbe que una iglesia se reúna en un edificio que no sea una casa, y podemos ver este punto de manera clara en 1 Corintios 11:22 En este versículo es evidente que la iglesia en Corinto se reunía en un lugar que no era una casa de familia para sus cultos públicos de adoración a Dios.

Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo. – 1 Co 11:22

De hecho el texto deja en claro que el lugar en el que se reunía la iglesia, 1) No era ninguna de las casas de sus miembros, y 2) Que la iglesia no tomaba la Cena del Señor en las casas de los hermanos de Corinto.

En ninguna parte el Nuevo Testamento se indica que es incorrecto que una iglesia alquile o pueda poseer un edificio. No es asunto de John Rushdoony, ni de Leonard Sweet, ni de Frank Viola ni de George Barna (estos 3 últimos, representantes insignias del movimiento de las IEC en USA y latinoamérica) ni de ninguna otra persona el dictaminar dónde se deben reunir los cristianos a adorar al Señor. El dónde se reúne una iglesia es algo totalmente irrelevante: una verdadera iglesia puede reunirse en una casa, en un auditorio, en un hotel, al aire libre o en cualquier otro edificio conforme sea la Providencia de Dios para con cada iglesia local.

Dicho todo esto, y pudiendo quizás decir muchas otras cosas acerca de este asunto, afirmamos que el lugar de reunión de una iglesia es un mero asunto de orden práctico, punto. Crear una doctrina al respecto de los edificios donde la iglesia se tenga que reunir, es hacer una nueva ley e ir más allá de lo que está escrito. Eso es legalismo. El movimiento de las IEC es legalista en ese aspecto: “si no te reúnes en casas eres un desobediente” incluso, otros paladines reconstruccionistas latinoamericanos con oscuros testimonios van más allá y en el mejor de los casos, llaman «eclesiólatras» a todos aquellos que difieren con ellos, y en el peor, descalifican por completo a toda iglesia, si es que esta no se reúne en una casa.

No nos oponemos a que una verdadera iglesia se reúna en una casa de familia si ésta es lo suficientemente espaciosa para albergarlos. A menudo las iglesias nuevas comienzan en hogares y luego se trasladan a su propio edificio, de nuevo, si el Señor les concede crecimiento. De cualquier manera, si no crecen en demasía, o si no cuentan con el dinero para alquilar un local, o si la ley no les permite reunirse en lugares públicos (Nepal en la década de los 80, la Unión Soviética en los 70 y 80, o China) no hay absolutamente ningún problema si se continúan reuniendo en una casa hasta que la providencia de Dios así lo disponga.

Así que ningún estudioso serio de la Escritura debe aceptar como válida la novedosa doctrina de que las iglesias se tienen que reunir en casa. Recuerden que la Escritura nos muestra que varias iglesias se reunían en casas, pero no nos ordena que nos reunamos en casas, y por el contrario nos provee una posible razón por la que lo hacían: porque estaban siendo perseguidos,

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. – Hch 12:1

 

Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. – Hch 8:1

Así mismo, los registros históricos confirman que los cristianos fueron diligentemente perseguidos y la conclusión más natural a la que una persona imparcial puede llegar es que los cristianos, debido a esa persecución que casi duró 300 años, se reunían en casas.

No sugiero al lector adoptar mi postura: le sugiero que considere el texto bíblico, que no desprecie los registros históricos y que sea honesto con él mismo… ¿Puede honestamente llegar a la conclusión de que la orden de que la iglesia se reuniera en casa, viene de la Palabra del Señor? Yo me anticipo a cualquier respuesta y me atrevo a afirmar lo siguiente: Creo que jamás, ningún estudioso serio de la Escritura podrá ver que en ella hay una orden específica al respecto del lugar de reunión de las iglesias. 

Pero nuestro título deja en claro que las diferencias entre este movimiento de las IEC y la ortodoxia cristiana reformada (iglesias de sana doctrina) no sólo se limita a los lugares de reunión, sino a otros aspectos; a continuación, algunos de estas diferencias expuestas en brevedad.

2) La ausencia de un orden para el culto público

La oposición de las IEC al orden, a la reverencia y a la liturgia[i] histórica es algo ¡clásico!

Muy a menudo los adherentes al movimiento de las IEC están convencidos de que sus reuniones en casas “para adorar a Dios” deben ser en realidad una respuesta natural al “mover soberano del Espíritu Santo” en cada reunión. Por ejemplo, si una hermana tiene “palabra para instruir” entonces que lo haga; si un varón tiene el deseo de enseñar a otros, entonces que también lo haga, y así sucesivamente.

Y he mencionado este ejemplo que presenta estos dos casos (damas enseñando a varones y cualquier varón enseñando a todos) porque por lo general, estos dos elementos son muy representativos del «culto público de adoración» a Dios que se observa en las IEC. Pero ¿qué dice la Escritura? No hay duda de qué es lo que dice la Escritura a menos que uno la tuerza para su propia perdición. Al respecto de las mujeres, el Apóstol deja claro que a la mujer no le es permitido hablar en un culto público de adoración a Dios

La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. – 1 Tim 2:11-12

Si las “iglesias pertenecientes al movimiento de las IEC” son en realidad bíblicas, ¿por qué permiten que las mujeres enseñen? o, ¿quién les ha dado el derecho de instituir un nuevo orden en el culto público? Y como si no fuera suficiente el hecho de que la Escritura contradice muchas sub-prácticas de su novedoso sistema litúrgico, la historia los desmiente por completo.

Ustedes harán bien en saber que uno de sus argumentos estrella es aquel de los “300 años”. Por lo general el pensamiento de Viola refleja sus creencias:

Las primeras iglesias se reunían consistentemente en los hogares. Hasta el año 300 no conocemos edificios construidos para las iglesias. – Frank Viola y George Barna, Cristianismo Pagano, ubicación 333 en Kindle

Así pues, ellos por lo general asumen que hasta el año 300, las prácticas de la iglesia eran puras (o al menos, contaminadas en un menor grado) y con base en esa suposición, ellos establecen que sus practicas en la actualidad se derivan de aquella forma más limpia de iglesia. Pero si esto es cierto, ¿por qué no imitaron su liturgia? Miren lo que dice el Dr. Nick Needham, una autoridad al respecto de la historia de la iglesia de Cristo, en relación al orden establecido para el culto público… Observe nuevamente con detenimiento lo que dicen los anales de la historia al respecto de las prácticas de las iglesias cristianas por más de doscientos (200) años…

De las descripciones e instrucciones tomadas de los escritos patrísticos, podemos decir que un culto público de adoración a Dios alrededor del Siglo II, regularmente estaría estructurado de la siguiente manera:

  1. Saludo del Obispo (Pastor) y respuesta de la congregación;
  2. Lectura del Antiguo Testamento;
  3. Canto de Salmo o Himno
  4. Lectura del Nuevo Testamento;
  5. Canto de Salmo o Himno;
  6. Lectura del Nuevo Testamento (tomada de los Evangelios)
  7. El sermón del Obispo (Pastor).
  8. La segunda parte se componía de la Cena del Señor (más al respecto de este punto en la siguiente sección, donde dicho sea de paso, el movimiento de las IEC yerra.)

Ahora, si bien esta liturgia no representa ningún poder autoritativo sobre la iglesia, es imposible negar que esta esta liturgia histórica sí es un ejemplo de decencia y orden y reverencia, y también es imposible negar que las iglesias estaban en libertad de ordenar sus servicios como bien les pareciera PERO *** sin torcer la Escritura ***.

Ahora miren lo que dice Viola 1800 años después (Citado del libro del Dr. David Cloud) y miren cómo el movimiento de las IEC tuerce la Escritura una y otra vez:

Considere la descripción de Viola de los servicios de una de sus «iglesias orgánicas». “Una hermana cristiana comenzó la reunión comenzando una canción. Y todos cantaron con ella …luego, una hermana se levantó y comenzó a compartir. Luego, otras dos hermanas la interrumpieron y compartieron las ideas de su propia experiencia. Luego, un hermano se puso de pie para hablar. Habló por varios minutos, y luego una hermana se puso de pie y comenzó a agregar a lo que él había compartido… nadie dirigía esta reunión” – Reconfigurando la Iglesia, pp. 69, 70

¿Cuántas veces el modelo de IEC de Frank Viola, viola la Escritura?  Al menos 1, quizás 2. De nuevo, en este novedoso modelo de “iglesias orgánicas” las mujeres pueden enseñar en las congregaciones; la Escritura lo prohíbe.

vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice – 1 Cor 14:34

Segundo. Viola habla de la “libertad que tienen los creyentes de interrumpir el mensaje que otro está entregando a la iglesia”; el modelo de culto público que el Apóstol establece en Corinto lo desmiente.

Si habla alguno en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete – 1 Cor 14:27

Supongo que los amigos de las IEC me acusarán de una mala aplicación de este versículo; pero la verdad es que el contexto en el que este versículo se ubica, le aporta al principio regulador de adoración varios elementos importantes, entre los que destacamos: la prohibición de que las mujeres enseñaran y el orden para comunicar el mensaje de Dios por turnos, entre otros. Así pues, la esencia y el principio de este pasaje para nuestros días (días en los que los dones extraordinarios del Espíritu Santo han cesado) yace en el orden cronológico (turno) para comunicar el mensaje de Dios. Este orden excluía por completo en aquel entonces y excluye por completo en la actualidad, la posibilidad de interrupciones en el culto público y de manera más particular, en la entrega del mensaje de Dios a su pueblo. Interrumpir no sólo es reflejo de una pobre educación, sino de poco aprecio por el valor del mensaje de Dios que está siendo comunicado. 

Hoy, habiendo cesado las lenguas, tenemos que sólo uno es aquel que le enseña a la iglesia, y ese es el Obispo (Pastor). Pero no sólo eso. Además de lo dicho anteriormente, la Escritura estipula que quien enseña no debe ser cualquier persona, sino que debe ser un varón apto para tal propósito y que cumpla ciertos requisitos. En otras palabras, aquel que le enseña «justicia a la congregación» debe ser un varón que sea apto para enseñar:

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar – 1 Tim 3:2

 

Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido – 2 Tim 2:24

Es evidente que el movimiento de las IEC no cumple ni con lo uno (la prohibición explícita de que las mujeres enseñen), ni con lo otro (la idoneidad del varón que enseña). Sus “cultos de adoración a Dios” son por lo general charlas doctrinales entre profesantes, puntos de vista personales, opiniones individuales, e interpretaciones propias del texto. ¡Ah! y al respecto de este último punto, muchos de los líderes de las IEC niegan que un texto inspirado sólo tiene un significado; por ejemplo: es válido que una IEC, interprete las órdenes de Pablo al respecto de la mujer como una mera cuestión cultural, mientras que otra IEC la puede interpretar como una actitud misógina por parte del Apóstol. ¿Cuál es el peligro de esta mentira que han adoptado muchas IEC? Que sus interpretaciones particulares terminan convirtiéndose en su propia norma de fe y conducta. Nada es absoluto (ellos odian la verdad absoluta) todo es relativo. ¡Vaya error… el Espíritu Santo hablándoles a unos de una manera y a otros de otra!

La Biblia habla de manera novedosa a todas las edades y debe leerse a la luz de la nueva información que se tenga y de los nuevos descubrimientos que hayan sucedido. También debe entenderse en comunidad y no como un individuo… Cada época obtiene nuevos puntos de vista de las Escrituras en función de lo que esa edad aporta. Esto significa que la revelación siempre está velada en el misterio. Aportamos nuestra cultura, nuestra historia, nuestras perspectivas… La idea fundamentalista de que el texto tiene un solo significado es una invención relativamente reciente – Viola y Sweet, El Manifiesto de Jesús, pp. 139-140

Estoy seguro que de ahora el lector atento puede apreciar lo conveniente de estos grupos para aquellos que no cuentan con la gracia de sujetarse al modelo bíblico establecido por Dios en su Palabra. La supuesta libertad que tienen las IEC de interpretar cualquier texto de cualquier manera y creer que Dios puede estar ministrándolos, es conveniente para quienes odian los absolutos y el dogmatismo.

Otra incoherencia del movimiento de las IEC es el de decir “nadie dirige los cultos…”. Esto es una falacia y es fácil de probar, pues tarde o temprano la persona que “más sepa de doctrina” debe poner orden, clarificar puntos o corregir errores de quienes hablan, a menos que quiera que sus reuniones terminen en vanas tertulias (cosa que a menudo sucede). Sus “cultos de adoración a Dios” siempre terminan siendo dirigidos, directa o indirectamente, implícita o explícitamente por la persona que más sabe de doctrina y/o por la más abierta y decidida de ellas: el argumento de que no hay líderes en las IEC se desestima sin mayor oposición.

 


Contenido de este artículo:

  1. Definiciones básicas y conceptos preliminares
  2. Parte 1 – Distintivos de las iglesias en casa (este artículo)
  3. Parte 2 – Distintivos de las iglesias en casa 

[i] Del latín liturgĭa, que a su vez proviene de un vocablo griego que significa “servicio público”, la liturgia es el orden y forma con que se realizan las ceremonias de culto en una religión. El término también puede utilizarse para hacer referencia al ritual de las ceremonias o actos solemnes que no son religiosos.

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