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MAYORDOMÍA CRISTIANA: Nuestro llamamiento, Décima parte

NOTA DEL EDITOR: para ver la novena parte, dirigirse al siguiente link: «Mayordomía Cristiana: nuestro llamamiento, novena parte».

10. El dar no debe tener nunca un motivo egoísta

Hay un asunto que ya hemos mencionado, pero que es especialmente importante para creyentes que han sido dotados para dar sustancialmente. En Romanos 12:8 tal ofrenda se incluye como un don espiritual y se le da una regla especial: “El que reparte [hágalo] con liberalidad”. Quizás el que ofrenda ha sido bendecido con una riqueza mayor que lo normal, y puede que tenga la tentación de ofrendar de una manera llamativa para conseguir influencia y reconocimiento. Aunque estas tentaciones pueden afectar principalmente a los que ofrendan grandes cantidades, todos deben tener cuidado y evitarlas. La norma es la “liberalidad” y el profesor John Murray comenta lo siguiente al respecto:

«nuestra ofrenda no debe tener los motivos ocultos de asegurar influencia y ventaja para uno mismo, un vicio que frecuentemente se permiten los que tienen afluencia al momento de realizar sus donaciones a los fondos de la iglesia, y ante el cual son propensos a sucumbir muy fácilmente aquellos que son responsables del control de los asuntos de la iglesia”The Epistle to the Romans (La epístola a los Romanos), John Murray, Eerdmans

Una posible paráfrasis de las palabras de Pablo podría ser la siguiente: “el que da, que lo haga sin ninguna condición”. Desafortunadamente, algunas personas equivocadas han usado muchas tácticas para asegurar que sus ofrendas les obtengan influencias. A veces hay personas que quieren que la iglesia adquiera algo que no es aprobado por los oficiales. Entonces, actuando de manera individual, compran la cosa y la donan a la iglesia. Esto constituye una violación del orden y gobierno de la iglesia, porque acaba con el liderazgo y procedimientos bíblicos de la iglesia.

Hemos sabido de personas que donan artículos a la iglesia (por ejemplo, un nuevo piano), y piden que se le ponga una placa con su nombre con el fin de llamar la atención y ganar el aprecio de los demás. A veces, en algunos casos, hay personas que quieren comprarle al ministro o pastor un ‘regalo de gran valor’ (por ejemplo un coche) para asegurar algún privilegio o trato especial (quizá para escapar de la disciplina o las consecuencias de su mala conducta).

La orden de dar sin traer atención* al que da va de acuerdo con las instrucciones del Salvador en el Sermón del Monte:

“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos […]”Mateo 6:1-4

 

NOTA DEL EDITOR: para ver la undécima parte, dirigirse al siguiente link: «Mayordomía Cristiana: nuestro llamamiento, undécima parte».

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Notas del editor:

*. El autor del artículo en otra ocasión dijo lo siguiente: «El ofrendar debería ser, hasta el punto que fuera posible, una actividad secreta que no debería asegurar ventaja o privilegio para el dador. En esta forma, deberíamos reconocer la igualdad de todos los ofrendantes ante los ojos de Dios, no importando si son ricos o pobres».

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