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MAYORDOMÍA CRISTIANA: Nuestro llamamiento, Tercera parte

NOTA DEL EDITOR: para ver la segunda parte, dirigirse al siguiente link: «Mayordomía Cristiana: nuestro llamamiento, segunda parte».

3. La manera de la mayordomía

En 1 Corintios 16:1-2, Pablo habla de la frecuencia y del espíritu de la mayordomía y dice:

“En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte algo, según [Dios nos] haya prosperado”

En este pasaje concreto, el propósito de la ofrenda es benevolencia para los creyentes afligidos; pero la actitud respecto a la “ofrenda” y su frecuencia, es muy instructiva para toda mayordomía. La frase “según [Dios nos] haya prosperado” tiene una inmensa importancia. La expresión “haya prosperado” significa literalmente: “ha ayudado en el camino”. Esto implica que las circunstancias de uno pueden variar de una semana a otra, algo que en aquel tiempo era ciertamente verdad. Los hogares cristianos calculaban sus necesidades y daban una porción de su dinero al Señor. Entonces, si su ingreso se incrementaba, ellos lo veían como que el Señor los prosperaba a fin de que destinaran más para la ofrenda. Si Dios les ayudó en su camino, no era únicamente para su propio beneficio, sino también para su mayordomía, y en ese espíritu daban. Si los corintios no hubieran contribuido según el Señor los prosperaba, se habrían sentido culpables de malversar [mal usar] lo que el Señor les había dado.

La frase: “Según [Dios nos] haya prosperado” nos recuerda que un incremento de los ingresos y otras fuentes ocasionales de ingreso deberían reflejarse en nuestra ofrenda.

La frecuencia de la ofrenda semanal, que involucraba un cálculo inteligente de los fondos disponibles, demuestra la necesidad de revisar continuamente nuestra mayordomía. No es muy idóneo establecer un pago regular a través del banco y olvidarlo durante seis meses o más. Desde luego que usamos la transferencia directa de fondo; pero para obedecer el mandato divino deberíamos ser sensibles a las necesidades fluctuantes de la obra de Dios y estar consientes de lo que Dios nos ha provisto, de forma que podamos ayudar a suplir esas necesidades. Este texto nos llama a ser constantemente sensibles, vigilantes y responsables de nuestras ofrendas. La frase: “Según [Dios nos] haya prosperado” nos recuerda que un incremento de los ingresos y otras fuentes ocasionales de ingreso deberían reflejarse en nuestra ofrenda.

No nos sorprende que el apóstol enseñe que la ofrenda debería ser dada en el día de la adoración, puesto que la mayordomía es un acto de adoración, gratitud y dedicación. Adoramos con nuestras mentes, nuestros corazones y también con nuestros bienes, reconociendo que nada de lo que poseemos es nuestro, y que somos siervos del Señor. Incluso cuando ofrendamos a través de transferencias bancarias, es útil honrar también la ofrenda en la adoración del domingo y hacer al menos una ofrenda representativa y orar que Dios acepte y bendiga la mayordomía de su pueblo. Deberíamos, después de todo, asegurarnos de dar de corazón, especialmente cuando el dinero se transmite mediante un proceso remoto. Nunca olvide el acto de adoración.

 

NOTA DEL EDITOR: para ver la cuarta parte, dirigirse al siguiente link: «Mayordomía Cristiana: nuestro llamamiento, cuarta parte».

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