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MAYORDOMÍA CRISTIANA: Nuestro llamamiento, Octava parte

NOTA DEL EDITOR: para ver la séptima parte, dirigirse al siguiente link: «Mayordomía Cristiana: nuestro llamamiento, séptima parte».

8. La seguridad financiera y la mayordomía

Hay un grandioso versículo en 2 Corintios 9 en donde el apóstol Pablo parece responder a nuestros temores humanos. Al enfrentarnos con el reto de ofrendar con generosidad, quizás pensemos: “Pero ¿y si repentinamente nos encontramos con tiempos difíciles? ¿Y si nunca estuviera otra vez en la posición de adquirir ciertas cosas que me gustaría tener? ¿Y si mi ingreso me llegara a faltar?». En respuesta a pensamientos como estos, Pablo dice:

“Poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”2 Corintios 9:8
Dios cuidará de usted, dice Pablo. Toda gracia, en abundancia, fluirá hacia usted para que siempre tenga lo suficiente (fíjese bien, no demasiado, sino lo suficiente) para agradar al Señor, servirle y crecer en gracia.

Esta no es una promesa de recompensa material por nuestra mayordomía, sino una promesa de gracia, la cual es el favor de Dios. La promesa puede cumplirse en la forma de un apetito modesto y humilde, de tal forma que vivamos contentos sin muchas de las cosas que las personas del mundo consideran esenciales. Indudablemente el Señor nos dará un celo más grande por Su obra y nos usará para producir fruto eterno.

2 Corintios 9:10-11 (la oración de Pablo en favor de los corintios) enseña que Dios repondrá y que bien puede incrementar los recursos de los mayordomos fieles, a fin de que su mayordomía se incremente más. El apóstol escribe: “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad”. 

Es Dios quien provee los recursos para la mayordomía, quien da los resultados, y quien aun incrementa los recursos de los mayordomos fieles para que puedan ofrendar todavía más.

Es Dios quien provee los recursos para la mayordomía, quien da los resultados, y quien aun incrementa los recursos de los mayordomos fieles para que puedan ofrendar todavía más. ¿Comprendemos que el Señor nos ha prosperado para este propósito? ¿Le defraudamos inconscientemente guardando para nosotros mismos lo que nos ha dado para Su obra? Dios suministra o provee la “semilla” para que Su pueblo siembre. De este ingreso (dice Pablo basándose en Isaías) viene nuestro pan, y de ello tenemos que cubrir los gastos de la familia y del hogar; pero la porción que sembramos para la cosecha del Señor, Dios la multiplicará. Por lo tanto, nunca dejemos de orar por la ofrenda que damos, pidiendo que el Señor magnifique su efecto en la obra del reino. Bien podría ser que estemos entre aquellos a los que el Señor llamará a una mayordomía que se incremente constantemente, gobernando nuestras circunstancias de tal manera que estemos
“enriquecidos en todo para toda liberalidad”.

 

NOTA DEL EDITOR: para ver la novena parte, dirigirse al siguiente link: «Mayordomía Cristiana: nuestro llamamiento, novena parte».

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