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No hay excusas para rechazar una iglesia bíblica

 

Cuando consideramos los lugares donde nos congregamos para servir a Dios, inevitablemente debemos considerar aspectos que son importantes en nuestro proceso de toma de decisiones en lo que respecta a nuestra permanencia en dicha congregación.

En un artículo escrito recientemente, titulado ¿Qué es una Iglesia de Sana Doctrina? (http://www.ibgrpereira.com/que-es-una-iglesia-de-sana-doctrina) sugiero al lector contemplar 12 puntos que le servirán como herramienta en el mencionado proceso de toma de decisiones. Sin embargo, este breve artículo no está enfocado en los aspectos que debemos observar, sino en 3 lamentables y equivocadas excusas (valga la redundancia) que muchos profesantes de la fe cristiana y algunos creyentes repiten una y otra vez. Las repiten con el fin de auto-justificarse de la desobediencia de la que son culpables al no someterse al modelo Escritural de una iglesia bíblica.

Estas 3 excusas son:

Excusa 1. “Las predicaciones de este pastor son de gran utilidad, pero allá no alaban al Señor”

Lo que quiere decir este comentario es que en la iglesia bíblica donde se congregó alguna vez y en la que era evidente una predicación Cristo-céntrica, no “ponen la música” cristiana que le gusta y que lo llevaba a un semi-éxtasis. Esa música que si era de tonos suaves le hacía sentir muy “espiritual” pero que si era de tonos fuertes, le hacía sentir motivado, feliz y contento. ¿Cuál es el punto? Una persona que se excuse de asistir a una iglesia bíblica porque no hay bandas ni instrumentos, ni donde tampoco suenan aquellos ritmos de alabanza que le gustan, es una persona que evidentemente prefiere el mundo y su música, muy por encima de la iglesia y de los asuntos espirituales, es así de sencillo.

Esta persona necesita una ayuda externa (que la música y sus ritmos mundanos bien proporcionan) para sentirse mejor en su interior, pareciera ser que el poder de la Palabra para mostrarles su pecado y el poder del Espíritu Santo para compungirlos no fuera suficiente, necesitan algo más: ese algo más es la música que sirve como vehículo para “acercarlos a Dios”. La música es el catalizador de sus sentimientos. Esa música que se toca a altos decibeles las “iglesias modernas”.

Tal persona, sacrifica el sano alimento de la Palabra porque desea embriagarse del éxtasis y el furor de los ritmos musicales que predominan en las “iglesias modernas”. ¿No dice la Palabra que “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”? ¿Por qué, pues, las personas buscan la música y prefieren la música por encima de la Palabra? Porque en las “iglesias modernas” que nos rodean, la prioridad mo es la Palabra sino motivar los sentidos y por ende, hacer sentir bien a las personas que los visitan. Una de las maneras de hacerlo es tocarles la música que a ellos les gusta, es como en nuestras vana manera de vivir antes de ser salvos… si en un club o discoteca, no tocaban la música que nos gustaba, simplemente nos íbamos a otra donde si lo hicieran. La “iglesia moderna” es cuestión de gustos y ellos deben saciar los gustos de los “creyentes modernos”.

Quiera el Señor recordarles, que cierto tipo de música es legítimo, siempre y cuando no altere nuestro modo, mientras no nos incite a pecar o mientras no nos recuerde nuestra vieja vida como si la anhelásemos de vuelta. Pero la verdad bíblica que muchos no quieren aceptar (no es que no puedan, sino que no quieren) es esta: en el lugar de reunión de lo santo, donde se busca adorar a Dios en “espíritu y verdad” no hay lugar para lo mundano; no hay lugar para ideas culturales, sólo para preceptos bíblicos; no hay lugar para “a mí me gusta de esta u de otra manera”, sólo para “hágase Señor tu voluntad y no la mía”.

Así que el cántico, sólo de Salmos e himnos, no se constituye en excusa para abandonar o para no dirigirnos hacia una iglesia conforme al patrón de la Palabra, a la final, el cristianismo, ACLARO, el verdadero cristianismo, no es acerca de lo que a usted le gusta o cómo le gusta hacerlo, es acerca de hacer lo que Dios ordena de la manera que Él lo ordena y el Señor ha hablado claro con respecto a la manera del canto en las congregaciones… no hay excusas.

Excusa 2. “La iglesia de verdad me gusta, pero no hay actividades para socializar, ni retiros, ni campamentos, ni ventas para recaudar fondos… es decir, no hay actividades que me permitan desarrollar los dones que Dios me ha dado”

En el peor de los casos, lo que quiere decir este comentario es que a la persona le atraen las actividades extra-bíblicas (a pesar de que muchas de ellas carecen de cualquier garante bíblico) y las prefiere por encima de las actividades bíblicas ordenadas por el Señor. En el mejor de los casos, las personas que argumentan esta excusa desean que estas actividades extra-bíblicas, ocupen el mismo nivel de las actividades bíblicas o al menos, que tengan una proporción adecuada. Este es otro de los males de las “congregaciones modernas”.

El problema con el cristianismo post-moderno es que da por sentado que lo que le han enseñado es verdad. El “profesante promedio de la fe cristiana” da por sentado que todo lo que se habla desde el púlpito de “las iglesias contemporáneas” es la verdad de la Biblia y por esta razón, no siente la necesidad de corroborarlo con la información Bíblica.

Otro de los problemas de este tipo “adulterado de cristiandad” es que ignoran por completo que por más de 2000 años, los cristianos se limitaron a obedecer lo que dice la biblia, se rehusaron a incluir en la “vida de iglesia” las cosas del mundo. Desde el inicio de la Reforma y del protestantismo, las 4 reuniones de la iglesia (el servicio de enseñanza, el servicio evangelístico, la reunión de oración y el estudio de la Escritura) siempre fueron suficientes.

Las personas se gozaban cuando se congregaban y para ellas era claro que el congregarse era un medio de gracia. Para los “cristianos modernos” estas cosas no son suficientes. De hecho, muchos de ellos no hacen mucho esfuerzo para asistir a las actividades que son avaladas por la Escritura en favor de asistir a aquellos que no lo son. Es preferible para la mayoría de jóvenes atender a campamentos, retiros y actividades que no les aburran tanto y no a los servicios con los que honramos a Dios. Es preferible para los profesionales atender a conferencias de cómo manejar su dinero, de cómo ser buen administrador de su casa, etc… en favor de apoyar, por ejemplo, las reuniones de oración de su iglesia.

La realidad de los ejemplos anteriormente mencionados -sólo me limité a citar 2- es una evidencia de su oposición natural al modelo bíblico y a la obediencia a la Escritura. Estos amigos se caracterizan por querer siempre encontrar un balance a su favor, es decir, en hallar la mezcla adecuada de “cosas religiosas” con “actividades cívicas, dinámicas, paseos, ventas, etc.”. El principal objetivo, dicen ellos, es llegarle a una sociedad alejada de Dios que no sienta que somos indiferente a ella. Lo que estos amigos hacen en verdad es esto: mezclan lo santo con lo profano, de tal manera que su olor y apariencia atraiga a los perdidos, sólo para intoxicarlos luego.

Para terminar este punto resumamos simplemente diciendo, la iglesia profesante prefiere el activismo social por encima de la obediencia a la Escritura. El activismo les da la libertad, mientras que la Escritura demanda adherencia y por supuesto obediencia. Así que, es natural que para el mundano, las cosas del mundo sean más agradables que las bíblicas.

Ciertamente no hay pecado en tener un par de días de descanso en un lugar que (obviamente) no sea el local de la iglesia. Ciertamente no hay pecado en tener conferencias (no los Domingos) si estas no alteran el curso de los servicios de la iglesia, etc. El punto es que muchas de las cosas que las “iglesias modernas” hacen (ejemplo: recaudar fondos, sólo por mencionar una) son ilegítimas y no tienen garante bíblico.

Así que amigo, eres inexcusable ante Dios por preferir una iglesia por encima de otra, simplemente a raíz de que la iglesia que descartase se adhiera fielmente a los servicios dominicales, al estudio bíblico y a la reunión de oración, y rechace vehementemente los programas culturales y demás eventos activistas que tanto te gustan. En otras palabras, el cristianismo, ACLARO, el verdadero cristianismo, no es acerca de cuánto usted haga o deje de hacer en una iglesia, sino en cuánto por la gracia de Dios usted obedezca a la Palabra o deje de hacerlo… De cualquier manera… no hay excusas.

Excusa 3. “Es una iglesia donde se predica la sana doctrina, pero no sentimos el mover del “espíritu”…

Debo preguntar a todo amigo que esgrime esa excusa para no regresar a una congregación bíblica, lo siguiente, amigo: ¿Qué quiere decir usted con “espíritu”? Si usted se refiere al Espíritu Santo del Dios Vivo que inspiró la Escritura, entonces, no! En una congregación bíblica, el Espíritu Santo no se “está moviendo” para causar desorden, ni algarabías entre sus miembros, ni gritos, ni tampoco para que una persona de la congregación grite “Amén, Santooooo!”. Si usted se refiere al Santo Espíritu de Dios, entonces, no! Él no tira las personas al suelo, ni mucho menos les hace actuar como poseídos, ni tampoco repetir sílabas de manera aleatoria como (santa rama basasala mahayana santa ribariba). Tampoco el Espíritu de Dios jamás hará que alguien baile dentro del tempo (habrase visto tal cosa sin referente bíblico alguno) ni tampoco el Espíritu Santo incitaría a los jóvenes a saltar como cabras al ritmo de sones mundanos, ni tampoco hará que sus cuerpos sientan cosas para confirmarles su nivel de su espiritualidad como “mariposas en el estómago”, “piel de gallina”, etc…

Dios es un Dios de orden y ordena que en la congregación haya orden. “todo hacedlo en orden” dice la Escritura. Cuando se habla de orden en la congregación, debemos tener cuidado porque orden no significa silencio, orden significa adherencia al modelo que Él nos ha dejado para servirle de manera pública, como Él manda. El daño que la teología carismática y pentecostal ha causado a la iglesia profesante es de proporciones épicas. Muchos de ellos dicen y enseñan que el Espíritu Santo toma control de la vida del creyente. Evidentemente esto es un error teológico de escalas mayores. El Espíritu Santo mora en el corazón de cada persona y morará allí como garantía de la certeza de la redención, es decir, el Espíritu Santo no entra y sale del creyente, sino que permanece en el creyente para siempre. El Espíritu de Dios que habita en nosotros no nos abandona, sólo lo contristamos o le amamos produciendo por su gracia, frutos para el Señor en abundancia.

El Espíritu Santo jamás, querido lector, escúcheme por favor, jamás “movería” a un creyente a violar la propia palabra que Él mismo ha inspirado, esto implica que por ejemplo, el Espíritu Santo jamás le “diría a un pastor” que le diga a la iglesia que Dios le está hablando a él y que ahora quiere que todos en la iglesia den lo que tienen en sus billeteras para que sean bendecidos. El Espíritu Santo jamás incitaría a que los cuerpos de las bailarines de las “iglesias modernas” para que se muevan sensualmente. El Santo Espíritu de Dios jamás permitiría desmayos o histerias de risa colectivos… lean la Escritura, jamás Dios ha hecho cosa alguna y si ustedes en verdad son propiedad de Dios, entenderán que jamás lo hará.

El Espíritu Santo jamás sería cómplice de personas que clamen tener poderes sobrenaturales para sanar a otras. Tampoco el Espíritu Santo estaría en un lugar donde se estafe al pueblo de Dios, donde se pidan primicias o aún, donde se hagan ventas de empanadas para pagar el arriendo del local: estas cosas no son inspiradas por el Espíritu Santo, ¿por qué pues una persona prefiere una iglesia en desorden y desobediencia en favor de una iglesia que ame a Cristo, que se someta a la autoridad de Su Palabra y que honre de manera reverente al Santo Espíritu de Dios? La respuesta es dura pero es quizás una realidad que muchos no quieren aceptar… no tienen el Espíritu Santo para diferenciar el error de la mentira.

Ahora, cuanto más vemos estas manifestaciones herejes y desobedientes de las “iglesias modernas” a nuestro alrededor, mejor entendemos que los días son malos y que el final está más cerca. Y cuanto más vemos a personas escogiendo iglesias de acuerdo con sus gustos y no de acuerdo con la información bíblica que el Señor nos ha dejado, más comprendemos lo que ellos quieren, a saber: sentirse bien, pasarla bien, estar activos, sentirse útiles y sentirse “hacen algo para Dios”. Y cuanto más vemos su testimonio, pareciera ser que para ellos la prioridad es este mundo y no el que el Señor nos prometió.

Así que amigo, eres inexcusable ante Dios por desconocer la descripción que el Espíritu Santo hace de sí mismo en la Palabra. Eres inexcusable por preferir una iglesia por encima de otra, porque creíste que el Espíritu de Dios era quien en una iglesia, causaba las manifestaciones estrafalarias que se ven en la mayoría de “iglesias modernas” en la actualidad. En otras palabras, el cristianismo, ACLARO, el verdadero cristianismo, no es acerca de cuánto “se mueva el espíritu” sino de cuánto caso usted le haga a la Palabra que Él ha inspirado, a la iglesia que Él inauguró y a la manera de servirle en ella… Repito por tercera vez, amigo no hay excusas.

No te engañes a ti mismo

Quienes se excusan en argumentos anti-bíblicos para no asistir a una iglesia bíblica, son como los ladrones que dicen “mi familia tenía hambre, así que siento el asesinato que acabo de cometer, porque lo único que quería hacer era robarle la billetera para comprar alimentos para mi familia”

¿Por qué las personas prefieren estos lugares mundanos y no una iglesia bíblica?

Porque, así les cueste alguna dificultad para aceptarlo o lo nieguen de plano, la mayoría de estas personas buscan las añadiduras y no el reino de Dios. Buscan lo que más cerca les quede de sus casas y no lo que más cerca esté de conformarse a una iglesia conforme al patrón del Nuevo Testamento. Estas personas buscan que la iglesia se acomode a sus personas pero se rehúsan acomodarse al modelo bíblico de la iglesia. Estas personas buscan los méritos de la cruz, pero no quieren llevar sus carnes, ni sus pasiones ni deseos a la cruz del Salvador.

Ni tan frio ni tan caliente

Típicamente, quien escoge una “iglesia moderna” por encima de una bíblica es alguien que quiere vivir su cristianismo en un punto medio… sin ser tan extremistas como algunos (los reformados, por ejemplo) pero sin ser tan herejes como otros (los de la unción del chicle, y los del baile del caballito en las congregaciones). Quien prefiere iglesias donde prima el mover “del espíritu” (será más bien, de sus propias concupiscencias) a través de profecías, algarabías, bailes, retiros y encuentros, en realidad prefiere lo que le gusta a su cuerpo por encima de lo que beneficia su alma.

3 grupos de personas…

Tenemos entonces, para concluir 3 grupos de personas… 1) Las personas que sólo buscan “las añadiduras” 2) Las personas que buscan el reino de Dios pero que al mismo tiempo buscan las añadiduras y 3) Las que sólo buscan el Reino de Dios y su justicia en Cristo.

¿A cuál de ellas pertenecemos? Bueno, la única posición bíblica es la número 3.

Si en un lugar se aprecia la promoción de las “añadiduras”, sal de allí pronto, es una iglesia hereje!

Si en un lugar se aprecia la promoción de las “añadiduras” mientras que se predica “el reino de Dios” sal de allí pronto, es una iglesia que pronto lo será!

Si en un lugar se predica a Cristo y sólo a Cristo y se vive un testimonio verdaderamente cristiano donde la doctrina y la práctica van de la mano, y donde hay gozo y paz en la obediencia a la palabra y en el servicio a Cristo, así no te gusten los himnos que allí se cantan, ruega el favor de Dios para que seas plantado allí, esa es una iglesia bíblica. Allí aprenderás por la gracia de Dios lo que ahora ignoras y te deleitarás en el orden y reverencia que antes te aburrían.

Qué triste…

Qué triste que la música del mundo, el activismo socio-religioso y las grotescas manifestaciones que se ven en las “iglesias modernas” de nuestros días, sean los motivos para que una persona deseche un lugar bíblico donde habrá alimento para nutrir el alma, en favor de uno donde hayan esteroides para fortalecer su carne.

Qué profundamente triste es ver que en la inmensa mayoría de las iglesias pentecostales y carismáticas, las personas prefieren la mentira adornada antes que la verdad desnuda, la emoción antes que la razón y el activismo social antes que la obediencia. 

Pero qué gozo!

Qué gozo al ver cómo Dios continúa juntando a los suyos.

Hermanos, no cesen de orar para que en vuestras congregaciones haya menos carnalidad pero sí más espiritualidad, no aquella “espiritualidad externa” con la que se disfrazan la mayoría de las “iglesias modernas” sino con aquella que es hechura de Dios, como por su misma mano y con su mismo Espíritu. Oremos para que el Señor traiga a nuestras congregaciones a más y más de sus hijos… oremos para convencerles con paciencia… oremos para que podamos reflejar las virtudes de Aquel que cambió nuestro corazón y renovó nuestras inclinaciones y cambió nuestros gustos.

Pastores, oren para que no se vean tentados a darle a las personas lo que quieran para que se queden en la iglesia. Aquel día será un día que jamás olvidarás, porque ese día no sólo será el principio del fin de un ministerio cristiano sino que será el día donde tu autoridad será menoscabada para siempre, no habrá marcha atrás.

Oren, pastores y fieles ministros del Evangelio, para que el Señor saque a sus hijos de “discotecas mimetizadas de iglesia” de “plazas de mercado disfrazadas de congregaciones” y de “centros y clubes culturales camuflados de comunidades religiosas” y a quienes aún están por venir y ser parte de su santa iglesia.

Dios lo está haciendo en nuestra congregación, ruego y ruega tú, para que lo haga de una manera aún más grande en la tuya. Quiera el Señor que así sea, Amén.

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