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Proporciona la Biblia un «patrón o modelo» de la Iglesia para el Nuevo Testamento?

Este artículo que aborda el tema de la suficiencia de la Escritura, presenta textos de la Biblia que muestran que ciertamente los apóstoles establecieron un patrón o modelo para la iglesia en todos los tiempos. Cuando hablamos de la suficiencia de la Escritura, nos referimos a que la Palabra de Dios provee todo lo que necesitamos saber para ser salvos, para ser santificados, para adorar, y para organizar y operar la iglesia de Dios (2 Timoteo 3:16-17).

Históricamente, los bautistas, los independientes, y los Hermanos siempre han estado especialmente interesados en tener en cuenta la última parte de esta definición, creyendo que en el Nuevo Testamento hay una iglesia «patrón o modelo», y esto a razón de que los apóstoles dejaron deliberadamente, por inspiración divina claro está, un modelo autoritario para las iglesias hasta el final de los tiempos.

Es cierto que la “iglesia patrón o modelo” del Nuevo Testamento nunca ha sido popular entre las denominaciones que reflejan los principios de la etapa temprana de la Reforma, como los luteranos y los anglicanos, que heredan sus sistemas administrativos y litúrgicos (doctrinalmente limpiados) de la Iglesia de Roma. Ellos adoptaron la idea que los cristianos pueden desarrollar por sí mismos la organización de la iglesia y los métodos y la forma de la adoración, limitando de esta manera la suficiencia de las Escrituras para salvación y santificación. (Los evangélicos anglicanos todavía mantienen este punto de vista.)

Sin embargo la mayoría de los evangélicos, hasta hace poco, creían firmemente que tenían el deber de tratar de identificar y obedecer las directrices del Nuevo Testamento en lo que respecta a la iglesia. Pero los tiempos cambian y ahora escuchamos las voces de aquellos que “saben más” que el Señor y que abandonan la suficiencia de la Escritura y su autoridad en lo tocante a los asuntos de la iglesia.

Nos dicen que debemos «hacer iglesia» (así le llaman ellos) de manera diferente y que debemos reorganizar todo para satisfacer la cultura del mundo. La “rueda” de la iglesia ha de ser reinventada. No hay, insisten ellos, un patrón establecido en la Biblia para la iglesia.

El Salvador dijo: «La Escritura no puede ser quebrantada», pero los «reformadores» de hoy en día piensan que la iglesia tradicional del Nuevo Testamento está vencida, convirtiéndose así en no apta para la presente generación. Están a favor de las innovaciones que traen las prácticas del mundo a la Iglesia de muchas maneras.

Las Confesiones de Fe, defienden el patrón bíblico

Hemos quizás oído decir que las Confesiones de Fe de Westminster y la Bautista se alejan del concepto del modelo bíblico de la iglesia, porque dicen (Apartado 1.6) – “y que hay algunas circunstancias tocantes a la adoración de Dios y al gobierno de la Iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que han de determinarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, según las normas generales de la Palabra, que han de guardarse siempre «

Ambas Confesiones, sin embargo, continúan sosteniendo en sus capítulos posteriores firmemente las directrices del Nuevo Testamento acerca de la adoración, del Día del Señor, de la estructura de la iglesia, de sus miembros, de sus oficiales con sus calificaciones, de la importancia de la predicación, de la disciplina de la iglesia, y de las ordenanzas.

Además es obvio, partiendo de las enseñanzas de los pastores e iglesias en los tiempos de estas Confesiones de Fe, que ellos creían sin vacilación alguna que el Nuevo Testamento ciertamente establece las reglas generales para la vida y el funcionamiento de la iglesia, y que éstas normativas eran cruciales. Los asuntos que debían ser “ordenados por la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana” hacen referencia a cuestiones prácticas, tales como el manejo de los fondos y la manera de votación, entre otros.

Una teología sistemática evangélica recientemente publicada define la suficiencia de las Escrituras de la manera más inadecuada y anémica posible: “La Escritura… contiene todas las palabras de Dios que necesitamos para la salvación, para confiar en él perfectamente, y para obedecerle perfectamente.» Pero esta no es una definición adecuada de la Escritura pues suprime cualquier guía práctica sobre el alcance de su autoridad, además evitando toda referencia al ordenamiento de la iglesia. Tal definición acomoda sin reparo alguno las ideas modernas del alejamiento del compromiso práctico a la Palabra de Dios.

1 . Una Iglesia representante es mostrada

Esta es la primera de una serie de mandatos famosos y fundamentales dados a través del apóstol Pablo, quien dice, que su política de orden y práctica para la iglesia es un modelo inspirado a ser implementado:

Por tanto, os ruego que me imitéis» (1 Corintios 4:16)

Sólo en caso de que pensemos que el apóstol sólo está pidiendo que imitemos su conducta piadosa, el prosigue en el versículo 17, diciendo:

Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias.”

El ejemplo de Pablo en Hechos, y las directrices en sus epístolas, nos muestran cómo es que debemos hacer las cosas, la forma en la que debemos comportarnos, nuestros métodos, nuestra adoración, la forma de gobierno, el nombramiento de ancianos y diáconos en la iglesia, y cualquier otro asunto importante están allí estipulados. Escribiendo bajo inspiración Divina, el apóstol se establece a sí mismo para ser imitado en los asuntos de la iglesia. La palabra «imitador» viene directamente del griego que se traduce «Sed imitadores de mí “. Deberíamos imitar al apóstol.

Efectivamente Pablo nos dice que Dios le ha designado para establecer tal “patrón o modelo”, por lo que todos sus actos registrados al respecto, proporcionarían el modelo para la vida de la iglesia y su actividad a lo largo de los siglos.

Notemos que Pablo no afirma esto en un solo pasaje, sino en cuatro. Hay definitivamente en la Biblia normas y estándares para la iglesia y humildemente debemos buscarlos y aplicarlos.

2 . Prácticas dadas por Pablo

Si observamos 1 Corintios 11:1-2, allí también se utiliza la misma palabra:

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.

Las “instrucciones” significan (en el griego) las cosas que nos han transmitido, o entregados a nosotros – Tradiciones y Doctrinas. Esta palabra se refiere aquí a algo más de las dos ordenanzas de Cristo (el bautismo y la Cena del Señor.) Una vez más podemos apreciar que si existe un patrón o modelo bíblico para la iglesia y que este debe dirigir nuestros pasos.

3 . Una plantilla o molde proporcionado

El tercer texto acerca de cómo Pablo proporciona un modelo, lo hallamos en Filipenses 3:17

Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros

La palabra ejemplo se refiere a un molde o sello a partir del cual se haría una copia exacta del mismo. En otras palabras, los métodos del apóstol Pablo y su forma de hacer las cosas eran tan específicos que se asemejaban a los moldes utilizados para hacer herramientas.

La versión Nueva Versión Americana de la Biblia (NASB) traduce el versículo de una manera bastante interesante: “Hermanos, sed imitadores de mi ejemplo, y observad a aquellos quienes se conducen acorde con el modelo que ustedes tienen en nosotros»

La organización y el funcionamiento de una iglesia, según Pablo, es un plan preciso para ser seguido por el pueblo de Dios en todas las épocas.

4 . Un ejemplo observado

En Filipenses 4:9 Pablo habla de nuevo de la autoridad especial de sus actos, y la forma en que constituían una norma. Escribe: «Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.»

Estas palabras siguen a los seis “todo lo que sea” (v8) que deben ocupar los pensamientos y propósitos de los creyentes en su estilo de vida y servicio para el Señor. Todo lo que ellos vieron hacer a Pablo debía ser reproducido para asegurar instrumentalidad en el Evangelio, el apóstol se refiere al «Dios de paz», o el Dios que reconcilia a los pecadores consigo mismo.

Pablo, por supuesto, no era libre de pecado ni de errores. Él no era divino. Pero está claro que el Espíritu Santo ha preservado en el registro de la Escritura sólo los actos y las ordenanzas del apóstol que proporcionan un patrón perfecto para nosotros. Nosotros no tememos la libertad, por ejemplo, para debatir con altanería si fue Pablo quien se equivocó o si fue Bernabé, en lo que respecta al desacuerdo que tuvieron sobre Juan Marcos. Pablo es quien ha de ser imitado por nosotros, y debemos aprender de su posición en el asunto.

5 . Instrucciones para el “hombre de Dios”

Las conocidas palabras de 2 de Timoteo 3:16-17 también afirman el principio de la suficiencia de la Palabra para la conducta de la iglesia.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Toda la Escritura es inspirada por Dios , y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, que el hombre de Dios sea perfecto , enteramente preparado para toda buena obra.

La Palabra de Dios ha proporcionado un esquema que es preciso, perfecto y siempre-suficiente como modelo para la obra del ministerio…

Debemos tener en cuenta que el «hombre de Dios» es menciona de manera particular. Aunque las palabras se aplican igualmente a todos los creyentes, el hecho de que se apliquen a un pastor, y que se refieran a todas sus buenas obras, demuestra que la administración de la iglesia está incluida allí también. Timoteo está perfectamente equipado con la Palabra de Dios para la plantación de iglesias y para todo el servicio pastoral. La Palabra de Dios ha proporcionado un esquema y modelo todo-suficiente para la obra del ministerio, y este modelo tiene que ser honrado y aplicado.

A Timoteo se le había dicho previamente (1 Timoteo 3:14-15) cómo conducirse en la casa de Dios. Evidentemente, esto se refiere a la organización de la iglesia, ya que todo el pasaje se refiere al nombramiento de los ancianos y diáconos. Timoteo no debe pensar en rediseñar el plan que se le ha dado, y tampoco debemos hacerlo nosotros. Este plan no fue diseñado por el hombre sino por Dios y como tal, es perfecto, totalmente eficiente y glorifica a Dios.

Quienes niegan el modelo o patrón de la iglesia en la actualidad

El auto-denominado movimiento de la “iglesia emergente” deja a un lado el patrón del Nuevo Testamento, de la misma manera como lo hacen otros grupos a quienes no les gusta que se les llame “emergentes” sino “misionales”. Son prácticamente la misma cosa. Ellos creen que las iglesias deben adaptarse a las necesidades rebeldes de la cultura moderna, acercándose al mundo aún más de lo que se acerca las iglesias “buscadoras de sensaciones” de los últimos años. Pero hay sabiduría y autoridad en el modelo bíblico divino, y este es todo-suficiente y válido en todos los tiempos.

Órdenes directas para la Iglesia

Las instrucciones para la Iglesia se presentan en la Biblia de varias maneras. Existen muchas órdenes que nos dicen cómo deben hacerse las cosas y para la muestra, tenemos las muchas instrucciones registradas en las epístolas pastorales.

1 Corintios 16:1-2 es un ejemplo de una de las prácticas de que la iglesia debe obedecer. “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas” Este es un mandato apostólico que pasó a todas las iglesias y que estas debían cumplir. Ellos claramente adoraban de una manera especial en el día del Señor, y recogían en el las ofrendas.

Otro ejemplo de una orden directa la hallamos en Tito 1:5. Aquí Pablo es visto ejercitando su autoridad inspirada con el fin de establecer un modelo para las iglesias, diciendo a Tito: » Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé»

El sistema de gobierno por consentimiento, es también un ejemplo del modelo del Nuevo Testamento, que se expresa por medio de órdenes directas. (Este asunto es calladamente evitado por los anglicanos y por muchos carismáticos y pentecostales.)

Principios que deben aplicarse

Luego tenemos los principios que tenemos que aplicar, como las palabras del Señor en Juan 4:23, «verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad», lo que significa que en la era de la iglesia del Nuevo Testamento, no habría ningún simbolismo en el culto (aparte de la propias ordenanzas del Señor acerca del bautismo y de la Cena del Señor). En consecuencia, no debe haber imágenes, ni acciones físicas (como levantar las manos), ni música extravagante (solo quizás un acompañamiento sencillo) porque lo espiritual, se dice y canta desde el corazón.

Otro principio del Salvador es el lavado de los pies en la Cena del Señor. Aparentemente no fue literalmente copiado por los apóstoles (como parte de la Cena del Señor), más su principio si continuó. El significado es que los ancianos son siervos, no señores que se adornan de túnicas y son honrados en las procesiones y dados los asientos superiores en la casa de Dios. Tampoco los pastores deben ser ricos y cubiertos con los bienes terrenales de este mundo, como los pastores de mega-iglesias carismáticas. Cristo dijo: “El siervo no es mayor que su señor”

Ejemplos y Precedentes Para seguir

Otra manera en la que la Biblia transmite instrucción acerca del “modelo o patrón” de la iglesia es: por ejemplo o por precedente, y existen muchas ilustraciones de la vida en iglesia, a través del Nuevo Testamento. Estas ilustraciones son vinculantes o prescriptivas, a no ser que la Biblia muestre que eran de carácter temporal, o a menos que sea muy obvio que un acto pueda igualmente llevarse a cabo de manera equivalente, como un cálido apretón de manos en lugar de un beso santo.

Este breve artículo no es un tratamiento profundo acerca del “modelo o patrón” de la iglesia, sino un llamado a su reconocimiento y autoridad. El escritor recuerda cómo, cuando era un nuevo creyente de diecisiete años de edad, le fueron enseñados los textos del “modelo o patrón” de la iglesia en la clase para los aspirantes a la membresía. En aquel entonces, estos eran el estándar (y lo fueron durante siglos), mientras que hoy en día incluso los estudiantes del seminario a menudo nunca han oído hablar de ellos.

Las cosas han empeorado de manera más grave con la llegada de las iglesias ‘buscadoras de sensaciones”, las iglesias consumistas, las iglesias emergentes y las misionales. Ninguna de ellos quiere que la suficiencia de la Escritura se interponga en el camino de sus ideas e innovaciones. Todos ellos quieren que el mundo se entrelace con la iglesia, convirtiéndose así en algo contrario a la voluntad del Señor.

Es tremendamente estimulante escuchar preguntas que se hacen acerca del fuego devastador de la innovación contemporánea. Para dar sólo un pequeño ejemplo, la gente se pregunta muy a menudo: Dónde, en el Nuevo testamento, están líderes de alabanza o directores de música modernos? Instintos cristianos parecen estar surgiendo de nuevo, y debemos alentarlos y reforzarlos con las instrucciones de la siempre-suficiente Palabra de Dios.

Nota: Este artículo ha sido traducido a título propio y no por el equipo oficial de traducciones del Tabernáculo Metropolitano.

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