Artículos

¿Puede un pastor adúltero regresar al ministerio?

Con gran temor y temblor me acerco a opinar al respecto de este tema.  1 de Corintios 10:12 es claro al respecto y es de aplicación universal para quienes caminamos en Cristo.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 1 Corintios 10:12
Soy un pecador redimido por la gracia de Dios y por su misma gracia llamado a pastorear la grey del Señor. Soy consciente que soy “objetivo militar” de Satanás y de la verdad de las palabras de nuestro Salvador en Mateo 26:31, citando la profecía de Zacarías 13:7…
Hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas…Zacarías 13:17
Cuando el pastor de una manada es herido, las ovejas a su cuidado pasan por un tiempo de estrés bastante extremo. Muchas de ellas se extravían y deambulan. Otras buscan regiones donde pastar. Otras por el contrario permanecen al lado de un pastor debilitado y herido que no las puede cuidar ni puede velar por ellas.

Pregunta, Si fueses dueño de una gran hacienda y vieses que uno de los pastores que tiene como misión cuidar las ovejas de su propiedad, es negligente al velar, y en cambio duerme perniciosamente y como consecuencia es herido por el lobo… ¿Le permitirías volver a sus labores…? ¿Le confiarías el cuidado de tus ovejas…?

Existen dos posturas

Frente a este “dilema” existen 2 posturas. La primera de ella responde “No debe pastorear hasta que no sea restaurado, pero que ciertamente puede regresar a sus labores pastorales”. La segunda argumenta «El pastor que ha defraudado a su Señor, pierde su trabajo. Algún día podrá regresar a la hacienda, será recibido, pero jamás para pastorear las ovejas que una vez descuidó»

1) La Postura permisiva o normativa

Esta primera corriente es sostenida principalmente en círculos pentecostales y carismáticos, y aún por pastores reformados como R.C. Sproul Junior y Neo-Calvinistas como John Piper. Ellos plantean que en casos de inmoralidad sexual, el pastor fornicario debe ser destituido del ministerio y disciplinado para que por la gracia de Dios el ofensor sea restaurado a la congregación.

A las posiciones de estos pastores se les denomina “posiciones oblicuas”, es decir, posiciones que no toman ni una dirección ni otra, posiciones que no se van ni para un extremo ni para el otro. En muchos casos, estas posiciones oblicuas son preferidas en favor de una posición que pueda polarizar. Bien, me sorprendió la posición de R.C. Sproul Junior que dice “Mi consejo sería remover al hombre de su oficio ministerial. Pero es precisamente eso, un consejo. No puedo afirmar que la Biblia ni prohíbe ni permite que un pastor así permanezca en el cargo en caso de arrepentirse.1 John Piper también afirma que “En última instancia, creo que la respuesta es sí; Un pastor que ha cometido pecados de índole sexual puede ser nuevamente un pastor…2

2) La Postura restrictiva o regulativa

La segunda corriente representa una aproximación más dogmática al respecto. Sus argumentos corren alrededor de las siguientes líneas “Es un deber bíblico destituir al ofensor y disciplinarlo. Debemos orar para que conforme sea la Providencia de Dios, el tal sea restituido en plena comunión a la iglesia. Sin embargo, debido a la naturaleza peculiar del pecado de inmoralidad sexual, el ofensor queda inhabilitado para ejercer labores ministeriales, pues el requerimiento de “irreprochabilidad” no puede ser cumplido de nuevo por quienes voluntariamente se lanzan a las escandalosas redes de inmoralidad sexual.

El Dr. John MacArthur,  dice “La iglesia debe hacer todo lo posible para atender a aquellos que han pecado… Pero eso no incluye la restauración al oficio ministerial de un hombre que se ha descalificado a sí mismo y renunciado el derecho a presidir. Hacerlo implica adulterar el estándar bíblico y rebajar las normas que Dios ha establecido

¿Qué es lo que opino al respecto de la evidencia bíblica considerada?

Mi opinión se conforma a la postura regulativa magistralmente representada por muchos pastores de antaño: El principio bíblico de la “irreprochabilidad del ministro” no es reciclable, es decir, quienes fueron ordenados ministros y caen en pecados de inmoralidad sexual, siempre podrán ser restituidos a la iglesia local (conforme sea su genuino arrepentimiento) pero jamás podrán presidir la iglesia local (a pesar de su genuino arrepentimiento).

No escribo hoy, si se me permite, como pastor, sino como un hermano vuestro en Cristo. No escribo para acusar a nadie, sólo escribo recordándome a mí mismo y humildemente recordando a otros ministros, de los peligros que nos acechan y de las consecuencias (muchas de ellas irreversibles) de nuestras acciones.

¿Por qué entonces vemos a tantos ministros que han caído en pecado, retomar el púlpito?

Existen dos argumentos que son usados para justificar la restitución ministerial del pastor fornicario. Un argumento que recurrentemente es presentado es este “David ejerció sus oficios a pesar de haber caído en el pecado de inmoralidad”, el segundo es, “Dios no habla de la prohibición para que un pastor adúltero pueda ser restituido al cargo que ocupada antes de caer en pecado de inmoralidad sexual”.

Estoy convencido de que es justo responder a estos argumentos.

1) El argumento “Davídico”

La soberanía de Dios se manifiesta claramente en el hecho que Dios de manera soberana removío a Saúl como Rey de Israel, a causa de su pecado PERO dejó a David como Rey, a pesar de su pecado. Dios hizo un pacto con David antes de que este cayera en pecado de inmoralidad sexual, mucho antes que Urías fuese asesinado. Dios prometió a David que su reino duraría para siempre y que de su simiente vendría el mesías.

Este pacto, fue un pacto incondicional, por ende no dependía de nada que lo que David hiciese o dejase de hacer. Su reinado sobreviviría aún la perversidad de Manasés. Así que la perseverancia de David y su permanencia en el Trono de Israel en realidad nos habla claramente de la promesa del Mesías y no de la restauración de los pastores adúlteros al ministerio cristiano, como muchos creen y enseñan.

La vida de David muestra las consecuencias catastróficas e irreversibles del pecado y de la inmoralidad sexual en particular. David permaneció como rey no porque él represente el modelo de restauración de los pastores fornicarios, sino por el carácter inmutable del pacto que contenía las promesas mesiánicas.

2) El argumento del silencio de Dios al respecto

En mi opinión, Dios no calla en lo referente a si una persona puede ser nombrada al oficio ministerial nuevamente después de caer en la práctica de actos inmorales. Por el contrario, Dios habla claramente al respecto, lo que sucede es que si queremos encontrar las respuestas de Dios a nuestras preguntas, entonces tendremos que hacer una exégesis de textos y para ello debemos dejar la holgazanería y la pereza de conformarnos con las mentiras que nos han enseñado.

La clave al desarrollar este punto es enfocarnos en cuáles son las condiciones requeridas por Dios para los oficios ministeriales en su iglesia. Si decimos que la tenencia de un testimonio irreprensible antes de ser ordenado es una condición no negociable, también sigue que lo debe ser en la hipotética re-ordenación de un ministro a quien la iglesia previamente haya juzgado como fornicario y expulsado del ministerio. El punto es este: Si la condición Escritural no cambia, ¿Podrá un ministro que haya caído en pecados de inmoralidad sexual, arrepentirse y volver a cumplir la condición de ser irreprochable? Veamos qué dice Dios en lo que respecta a la irreprochabilidad del candidato al ministerio…

¿Qué es la irreprochabilidad?

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; v3  no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;  v4  que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad v5  (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); v6  no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.1 Timoteo 3:2-5
Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensible1 Timoteo 3:10
Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, v8  sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, v9  retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.Tito 1:7

En los requerimientos de los líderes de la iglesia local, hay una palabra que se repite una y otra vez, y es la palabra “irreprensible” que en nuestra lengua significa una persona que no merece reprensión, es decir, una persona cuyo testimonio no ha dado pie para ser censurado o desaprobado. Pero veamos el original griego… ἀνεπίληπτος, anepilēptos, que significa “sin mancha, sin repudio” y de manera aplicada significa “no expuesto a censura o incriminación a causa de un pecado en particular”. Un verdadero ministro no es Dios. Un verdadero ministro es un mortal pecador redimido, sujeto a tentaciones. Ante ellas, se espera que batalle fiel y firmemente. Nadie puede mostrarme un ministro perfecto, pero nadie puede negar que el ministro debe buscar (aún más que cualquier otra persona) la perfección de Cristo en su santificación personal.

Nadie puede mostrarme un ministro que jamás haya caído en pecado, pero nadie puede negar que el pecado afecta no sólo la vida del ministro sino la de la iglesia que preside.  Amigos, si el poder del Evangelio de Dios no es una verdad en la vida de un ministro, es decir, si la vida de un ministro es un fracaso moral, ¿Cómo va a ser él, el ejemplo adecuado a seguir? No nos engañemos: una persona con una mala o dudosa reputación no debe ser ni ordenado como ministro ni restituido al ministerio.

Veamos el ejemplo de la irreprochabilidad de Daniel en

“Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.  V5  Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios”Daniel 6:4

Este es un ejemplo de irreprochabilidad conforme a la Escritura. Daniel no era una persona perfecta, pero sí que era irreprochable! Fíjense en el testimonio de la Escritura “porque él era fiel”, una persona irreprochable es fiel a Dios y a su Palabra. ¿Acaso un pastor fornicario es alguien fiel e irreprochable? No nos engañemos! Los de adentro no confiarán en él y los de afuera aprovecharán esa mancha para vituperar el nombre de Cristo aún con mas ahínco. De hecho, un pastor fornicario es el más claro ejemplo de una persona infiel, ¿O no? ¿Podría una persona infiel a su propia esposa, serle fiel a la iglesia como prometida de Cristo? Es evidente que la respuesta es un rotundo NO!

También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.1 Timoteo 3:7

¿Qué dicen otros al respecto de este versículo?

¿Tendrá un pastor fornicario, que aspira a ser restituido a sus labores pastorales, un buen testimonio con las personas del mundo… podrá cumplir el tal con este requerimiento? Como he argumentado, pienso que No. Pero les invito a dar un corto vuelo por las perspectivas de algunos comentaristas bíblicos:

William Barclay dice “El líder cristiano debe ser un hombre al que no se le pueda criticar de nada… esto es, irreprochable (ἀνεπίληπτος, anepilēptos). Se usa esta palabra para describir una posición que no está expuesta al ataque o de una vida que no está expuesta a la censura… Los griegos mismos definían la palabra como «no ofreciendo nada que un adversario pudiera utilizar en su contra.» Aquí tenemos el ideal de la perfección. No seremos capaces de realizarlo plenamente; pero sigue en pie el hecho de que un líder cristiano debe ofrecerle al mundo una vida en pureza que no deje ninguna grieta abierta para la crítica.”

 

Henry Mahan dice: “Él debe tener una buena reputación con los hombres que no pertenecen a la iglesia; A pesar que ellos desprecian lo que predicamos, no les debemos dar ocasión para blasfemar el Evangelio a causa de nuestra conducta incoherente e hipócrita. La participación en actividades cuestionables y el comportamiento inapropiado traerá el oprobio de los hombres y abrirá la puerta a Satanás…

 

Matthew Poole argumenta: “el apóstol tendría ministros dentro de la iglesia a hombres que contaran con buena reputación fuera de la iglesia; otros (hombres que no contaran con buena reputación fuera de la iglesia) pueden ser admitidos como miembros de la iglesia, pero no como gobernantes en ella…

 

Joseph Exell comenta: “Sería un gran riesgo introducir en el ministerio a alguien que ha seguido una vida floja, porque los que estaban familiarizados con su historia, estarían listos a sospechar de la pureza de su congregación y de la reputación manchada de su pastor.

 

John Gill: a pesar que a los hombres malvados (versión árabe) no les agrada ni los principios ni la vida de ministros piadosos, y desprecian a sus labores, sin embargo no pueden hablar mal de su vida y conducta. Y esta parte de su carácter es necesaria al invitar a personas inconversas a escucharlos…

 

Albert Barnes expone: La idea es esta, el ministro debe tener una reputación delante de quienes están fuera de la iglesia que avale la integridad de carácter. Él no debe ser adicto a algo que pueda considerarse incompatible con la buena moral. Su conducta debe ser tal que nadie pueda considerarla incompatible con su profesión de fe. Él no puede dar ocasión de escándalo o reproche en su contra en lo que respecta a su interacción personal con mujeres, sino que debe ser considerado como un hombre de una vida pura y santa. Ningún ministro del evangelio, posiblemente, pueda hacerles bien a las personas, a menos que lo consideren como un hombre recto y honesto. No importa lo que predica o profesa; no importa lo ortodoxo, entendido que sea o lo devoto que parezca ser, todos sus esfuerzos serán en vano a menos que lo consideran como un hombre de integridad incorruptible.

 

El pecado de índole sexual es simplemente la manifestación exterior de la concupiscencia que reina en el interior. Un pastor fornicario es una persona que no es íntegra, que no tiene “dominio propio”, es alguien que predica pero que no practica, es una persona que no es digna de confianza, es un blasfemo del nombre de Cristo y un desacreditador del Evangelio… Ahora, que antes de nuestras conversiones hayamos hecho todo eso, no es siempre una sorpresa en la vida de algunos nacidos de nuevo… Pero que después de su conversión, un pastor (se asume nacido de nuevo) decida voluntariamente ser reprochable cometiendo escandalosos pecados que manchan su hoja de vida para siempre, denota el carácter dudoso e indeleble de la legitimidad de su llamado al oficio ministerial, e insisto una vez más, lo inhabilita permanentemente para regresar a su cargo.

¿Es el mundo secular más apegado a la Escritura que la misma iglesia?

Después de esto, lamentablemente lo digo para vergüenza nuestra, parece ser que el mundo secular es más estricto que la iglesia en lo que respecta a los impedimentos e inhabilidades para ejercer ciertas funciones. Por ejemplo, en Colombia:

  • No podrán ser inscritos como candidatos a cargos de elección popular, ni elegidos, ni designados como servidores públicos, ni celebrar personalmente, o por interpuesta persona, contratos con el Estado, quienes hayan sido condenados, en cualquier tiempo, por la Comisión de Delitos que afecten el patrimonio del Estado *** es decir, quienes sean reprochables de peculado culposo, por uso o por apropiación
  • Además de los impedimentos o inhabilidades que consagren las disposiciones vigentes, no podrán ser elegidos miembros de Juntas o Consejos Directivos, ni Gerentes o Directores quienes Hubieren sido condenados por delitos contra la administración pública, la administración de justicia o la fe pública, o condenados a pena privativa de la libertad… ***  es decir, quienes sean reprochables de mala administración

Si estos son dos ejemplos claros de impedimentos para que una persona reprochable tome un cargo público, ¿por qué quieren algunos rebajar los estándares de la Palabra, permitiendo que un pastor fornicario con un antecedente de inmoralidad ejerza un cargo que demande ser ejemplo de las virtudes opuestas a las que ha renunciado?

Dios perdona al pecador arrepentido, ¡Esto incluye al pastor fornicario! 

Jamás debemos olvidar las verdades de las promesas bíblicas que nos hablan del perdón de Dios para con los pecadores arrepentidos. Un verdadero pastor cristiano es otro pecador redimido que se beneficia de igual manera de la gracia perdonadora y redentora del Señor. Un pastor genuinamente arrepentido es perdonado, aun si cae en actos fornicarios. La perseverancia de la gracia de Dios en él, permanecerá en él y le hará regresar de sus caminos errados. Si este pastor ha nacido de nuevo reconocerá su pecado público de manera pública e inequívoca y sin esgrimir excusa alguna o sin intentar ser justificado para conservar su estatus.

Ultimadamente el Señor ordena la destitución permanente del líder inmoral y la expulsión de la iglesia, con el fin de protegerla de su mal ejemplo. Si Dios es un Dios santo, ¿Qué hace uno de sus representantes promoviendo valores opuestos? Es, pues, un gran disparate que la iglesia, a la que el Señor desea proteger, se lastime a sí misma restaurando a un pastor fornicario que no ha dado buen ejemplo de fidelidad ni confianza. Tal «ex-ministro» es una persona que ya no es irreprensible ante los ojos de la iglesia y mucho menos, ante los incrédulos.

Insistimos, si el tal se arrepiente, Dios perdonará su maldad, aún si esta es la escandalosa ofensa del pecado de inmoralidad sexual.

¿Cómo puede ser posible?

¿Cómo es posible que algunos bien intencionados hermanos consideren que sea posible restituir al cargo ministerial a alguien que a causa de su pecado, ha renunciado al deber cristiano de mantenerse puro en favor del pecado sexual impuro? ¿Cómo es posible que algunos pastores consideren que sea posible restituir al oficio ministerial a alguien quien ha perdido la autoridad moral para ser ejemplo para el rebaño? ¿Cómo es posible que existan iglesias que restituyan a pastores que han mostrado facciones de lobos?

¿Merecemos todos, una oportunidad?

La respuesta es No, no la merecemos. Creemos que la merecemos pero la Biblia nos muestra que no la merecemos. El problema radica en el hecho de que secularmente es aceptable la segunda oportunidad. Pero lo que es aceptable en un mundo caído de bajos estándares no es necesariamente aceptable para Dios. Dios nos ha rescatado en Cristo de la culpa del pecado y de nuestra vana manera de vivir, pero que jamás se nos olvide que todo pecado lleva una consecuencia y que algunos pecados no sólo llevan consecuencias visibles sino consecuencias que durarán hasta el día de nuestras muertes.

Es necesario observar que el impedimento para que un ministro ejerza de nuevo no es un castigo de Dios, ¡Es una orden suya! Es importante diferenciar entre castigo y orden. El pecado se puede perdonar y el castigo se puede levantar, pero la orden se tiene que obedecer sin importar si hay o no arrepentimiento. De ahí que quienes no se arrepienten, tampoco pueden obedecer, y esa es la razón por la que los ministros y pastores fornicarios regresen a sus labores, aún después de haber pecado, porque no sea han arrepentido y por ende, no quieren obedecer.

¿Qué debe hacer la iglesia?

Si un ministro cae en pecado de índole carnal, aproximémonos a él con firmeza pero con amor en el Señor. Lidiemos con la situación con inteligencia no con emociones. Que nuestro amor por Dios al obedecer su Palabra sea mucho más grande que el aprecio que naturalmente le podamos tener a nuestro ministro.

En caso de inmoralidad sexual comprobada, el ministro debe abandonar su posición de inmediato. La iglesia está en la obligación de disciplinarle y lo debe excluir de la comunión entre los santos, habiendo presentado pruebas irrefutables por boca de dos o más testigos. Sin embargo, todo debe ser hecho con amor cristiano evitando a toda costa revelar detalles innecesarios o excesivamente grotescos.

¿Qué debe buscar la iglesia?

Al disciplinar a un ministro fornicario, debemos buscar la gloria de Dios, la protección de la iglesia, guardar el testimonio ante el mundo y como último punto no siendo necesariamente el punto menos importante, debemos buscar en oración la restitución de la persona a la iglesia conforme sea la voluntad de Dios.

¿Qué debe hacer el ministro que ha caído en descrédito a cusa de inmoralidad sexual?

El hombre que solía ejercer labores ministeriales, tiene un largo camino por recorrer y una profunda examinación qué hacer. Para comenzar, el tal debe preguntarse ¿Soy en verdad creyente? Esta pregunta podría sonar ridícula para una persona orgullosa, más nunca, para una persona que entiende la magnitud de su pecado.

Uno de los peligros en el proceso disciplinario de un ministro fornicario es su propio ego. El orgullo de la mayoría de ministros que cae en pecados de inmoralidad sexual es tan, tan grande que le impide siquiera pensar en la idea de que su ministerio se disuelva. Eso sería el golpe más duro que puedan recibir, de ahí que su orgullo no permita considerar esta idea como la consecuencia natural de su pecado.

El ministro debe por el contrario ser humilde y conceder que el enemigo ha ganado una batalla y que lo ha herido seriamente. Él debe entender que la guerra no ha sido perdida y que mientras que su herida no le impide caminar en pos de Cristo, si le impide ser ejemplo de un andar irreprensible en pos del Salvador.

¿Restauraremos al ministerio al pastor adúltero más no al pastor homosexual?

¿Cuál sería la diferencia si un pastor fornicario, en lugar de tener relaciones con una mujer, las tuviese con otro hombre? El pecado porneia cubre tanto lo uno como lo otro. ¿Afectaría menos a su familia y a la congregación que preside si se trata de una mujer en lugar de un hombre? ¿En caso de que un ministro fornicario caiga en inmoralidad sexual con el sexo opuesto puede ser restaurado al ministerio, pero no sí su inmoralidad es con miembros del mismo sexo?

Amigos, no podemos tener doble estándares ni ser hipócritas.

Que Dios nos guarde…

Quiera el Señor proveernos de su gracia y guardarnos de caer en tal pecado. No somos infalibles y necesitamos a diario de su fuerza. Tampoco somos inmunes a las tentaciones que vienen a nuestras mentes, pero si podemos evitar alimentarlas para que no florezcan ni den frutos de deshonra.

Oh! Señor, guarda a quienes has llamado para pastorear tu grey y concédeles degustar la miel de la gracia y el poder sobre el pecado para que jamás te deshonren ni perjudiquen tu iglesia. Pero si algún día, Santo Señor, permites que algún verdadero siervo tuyo llegase a caer, quieras oh! Altísimo, darle la humildad suficiente para reconocer que no es digno de liderar a Su pueblo en el caminar celestial.

Con temor reverente y temblor te pido una vez más que guardes del pecado de impureza sexual, a quienes verdaderamente has llamado a servirte como ministros… Amén.

Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.1 Corintios 10:12
0
  Artículos relacionados