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La Ley Moral

La reforma histórica siempre ha aseverado que hay 3 "usos" de la Ley Moral: 1) El uso de la Ley en asuntos civiles, 2) el uso en el Evangelismo y 3) su uso en la Vida del Creyente.

Al respecto del primer uso decimos que el uso civil que nuestro Señor hace de su Ley no tiene la intención de promover una sincera obediencia para con Él, sino la de restringir las manifestaciones pecaminosas del hombre, con el fin de otorgar una medida de paz y alivio en la sociedad que lo rodea. Aunque estas personas no rindan una obediencia pura derivada de la verdadera fe æ, muy a menudo rinden una obediencia externa en respuesta al temor que sienten de ser castigados por la ley.

Al respecto del segundo uso decimos que la ley no solamente tiene la potestad y la capacidad de reflejar la perfecta santidad de Dios, sino que para beneficio del hombre (si Dios así lo desea) también tiene la capacidad de mostrarle su pecado: bien dice la escritura

Romanos 3:20 porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
Rom 7:7 Pero yo no conocí el pecado sino por la ley â Y ¡ahí está el punto! – la Ley Moral de Dios es el más glorioso de los espejos que tiene la capacidad de mostrar lo más oscuro y desfigurado del hombre, a saber, su pecado .

Y del tercer (y lastimosamente el más polémico) uso de la Ley, afirmamos sin pudor que La Ley Moral, siendo el reflejo de la santidad y del carácter perfecto de Dios es una antorcha que nos indica a los creyentes el camino de obediencia que debemos seguir a diario. Pero a pesar de ser el uso más útil y relevante para el pueblo de Dios, un amplio sector de quienes dicen pertenecer a ese pueblo de Dios, ha negado la existencia de este tercer uso de la Ley en particular; es decir, muchos profesantes de la fe cristiana NO dicen que la Ley de Dios NO existe… Sólo dicen que la Ley de Dios no está relacionada con ellos de manera alguna, o al menos, no como norma de vida y conducta.

Si fuera a resumir en menos de 30 segundos lo que dijeron 3 notables reformadores al respecto de la Ley Moral como agente santificador, lo haría de la siguiente manera:

  • Felipe Melachton dijo “la ley asiste al cristiano en la mortificación de la carne”
  • Martin Lutero dijo “la ley no es una obligación, sino un deleite. El cristiano es alegremente movido hacia la ley de Dios por el poder del Espíritu. Se conforma libremente a la ley de Dios, no por causa de las demandas, sino por causa de su amor a Dios.”
  • Juan Calvino dijo “La Ley es la guía para el creyente como norma de vida”

Y si me dieran otros 30 segundos para resumir lo que dijeron algunos de los Puritanos ingleses al respecto del tercer uso de la ley, entonces citaría a:

  • James Durham, quien dijo “ninguno es dejado a merced de su propia arbitrariedad, sino que todos son relacionados a una regla (haciendo referencia a la Ley de Dios)”
  • William Pemble dijo al respecto de la Ley Moral “esta es la regla perfecta de santidad y obediencia en la que los cristianos deben andar y así glorificar al Señor”
  • Rutherford “porque después de que Cristo nos ha justificado de la Ley, ahora nos concede la gracia para que la obedezcamos”

Ahora... ¿qué piensa usted del uso normativo de la Ley de Dios para el creyente?

1 Juan 2:3 “Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos”

Un comentario que podría hacer a este excelente post sobre los usos de la ley, es que en consecuencia a este descuido que usted menciona del tercer uso de la ley, es que tenemos tanta inmadurez entre los profesantes hoy en día, pues si no tenemos como parámetro para observar nuestras vidas de creyentes la ley moral de Dios, ¿entonces que parámetro tendremos? ¿Nosotros mismos? ¿Nuestro prójimo? ¿El predicador estrella que vemos por internet? Cualquier otro parámetro que tengamos fuera de la Santa Ley de Dios lo que traerá será confusión, estancamiento, y ambigüedad.

@josue-d-contreras - Gracias por el aporte, hermano.

Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. Gàlatas 2:17.

¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley. Romanos 3:31.

El apóstol Pablo aclara que aunque la salvación es únicamente a través de la fe en los méritos de Cristo, eso no quiere decir que podemos violar la ley de los mandamientos de Cristo, esta aclaración de el es para que sepamos que nosotros aunque debemos obedecer la ley de Cristo, no podemos salvarnos por nuestra obediencia a la ley, sino a través de los méritos de Cristo.