¿Qué es una confesión de fe histórica?

En primera instancia, una confesión de fe es simplemente una afirmación o grupo de afirmaciones que reflejan aquello que cree o que no cree una persona o una comunidad. Por ejemplo, la afirmación “Yo creo en A, en B y en C” es una confesión de su creencia o de su fe; si bien no es histórica en el sentido que a continuación describiremos, sí es una confesión de fe porque es una afirmación que resume aquello que la persona que lo afirma cree.

Ahora bien, cuando hacemos referencia a una confesión histórica de fe, a lo que nos referimos es a un conjunto de afirmaciones doctrinales de orden bíblico que fueron plasmadas en un documento alrededor de los Siglos XVI y XVII y que representan las doctrinas y prácticas del grupo de personas que las afirmaron.

¿Son las confesiones de fe algo nuevo?

La iglesia no ha hecho uso de las confesiones de fe sólo desde el Siglo XVII. De hecho, si nos remontamos al Siglo IV, la iglesia del Señor testifica el uso de uno de sus más importantes credos o confesiones de fe que hoy usamos sin percatarnos de que nos estamos adhiriendo a una confesión de fe. El Credo de Nicea, ampliado luego por el de Constantinopla, por ejemplo, es una confesión de fe aceptada por la iglesia del Señor Jesucristo.

¿Para qué las confesiones de fe ?

Sencillamente, para hacer frente a las variantes religiosas, a los diferentes vientos de doctrina que vienen y van y cambian a través de los años y a las interpretaciones personales al respecto de un tema.

Por ejemplo, la Confesión de Fe de Nicea (conocido como el Credo de Nicea) sirvió el gran propósito de separar y guardar la verdad del error del arrianismo –de donde proceden los falsos testigos de Jehová.

Así pues las Confesiones de fe no son algo novedoso; son por el contrario afirmaciones y resúmenes dogmáticos precisos que se han usado a lo largo de la historia, y que han ayudado a sus adherentes a mantener un “norte doctrinal” .

Las confesiones de fe reformadas del Siglo XVII

Los primeros documentos confesionales de la Reforma fueron documentos que precedieron a la Confesión de Augsburgo de 1530. Además de esto, entre las confesiones de fe históricas más importantes, destacamos la fórmula de la concordia (1577) y el libro de la concordia (1580); las Confesiones Helvéticas Reformadas (1536, 1566), la Confesión Belga (1561), el Catecismo de Heidelberg (1563) y los Cánones de Dort (1619); la confesión presbiteriana de Westminster (1648); y aquella que define las creencias de la Iglesia Bautista Gracia Redentora: la gloriosa Confesión de Fe de Londres de 1689 (la cual usted puede descargar aquí)

Gracia Redentora y la Confesión de Fe

Desde que la Confesión de Fe de Londres de 1689, es un compendio preciso y absolutamente bíblico de aquello que creemos, Gracia Redentora escogió de manera libre adherirse a esta y ser identificada por ella.

Así pues, al decir que somos confesionales, aquello que como iglesia afirmamos es que una confesión de fe histórica, en este caso la Confesión de Fe de Londres de 1689, representa con precisión y exactitud nuestra identidad doctrinal y nos ayuda a ser identificados de manera precisa de otras comunidades religiosas y de sus afirmaciones doctrinales.

¿Está por encima la Confesión de Fe de la Escritura?

Cuando de manera concienzuda afirmamos que la Iglesia Bautista Gracia Redentora es una iglesia bíblica, lo que afirmamos es que no sólo nuestra doctrina, sino también cada cosa que hacemos como creyentes a título individual y colectivo (como iglesia) –es decir, nuestra práctica– es sustentada por la Escritura. No clamamos ser la mejor iglesia sobre la faz de la tierra, ni la más pura, ni la más fiel, pero sí anhelamos la gracia de Dios para servirle más, para proclamar el Evangelio a más criaturas (Mat 28:18-20), y para obedecer más, todo esto, conforme a lo que está escrito en la Palabra de Dios: En palabras más claras, nosotros creemos que no hay obediencia que honre a Dios sino aquella que es rendida conforme a lo que está escrito en Su bendita Palabra.

¿Es importante ser identificados por una confesión?

Se admita o no, todas las iglesias tienen una confesión. La diferencia radica si dicha confesión se adhiere o no en su totalidad a la Escritura. En el caso de las confesiones reformadas de fe (históricas), especialmente, en el caso de la Confesión de Fe de Londres de 1689, todas sus partes se derivan de la Escritura y son absolutamente sustentadas por ella.

Recordemos que Arrio también decía “Yo creo en la Biblia”. Entonces, ¿cómo fue que se produjo la separación del error y la verdad? Por la gracia de Dios, por medio de una declaración doctrinal o confesión de fe.

Gracia Redentora es una iglesia bíblica y confesional…

Somos iglesia bíblica porque nuestras doctrinas se sujetan a la Palabra de Dios y nuestras prácticas son reguladas por ella. Para nosotros es un gozo saber que no hay nada ni nadie con mayor autoridad de aquello escrito en la Bendita Palabra de Dios.

Pero también somos una iglesia confesional porque una confesión reformada de Fe histórica –en nuestro  caso., la de Londres de 1689– representa nuestras doctrinas y nos identifica de otras iglesias, que si bien pueden ser verdaderas iglesias cristianas, no son confesionales (en el sentido histórico de la palabra) ni reformadas.