Definamos qué es el servicio a Dios

En términos generales, el servicio a Dios es todo lo que hacemos como iglesia para exaltar, honrar y santificar el Nombre que es sobre todo nombre. Servir a Dios de manera más particular podría equivaler a adorarlo dentro del marco del servicio público de adoración a Él. Pero se puede decir que el creyente le sirve a Dios, no sólo cuando le adora (cuando ora y canta salmos e himnos a Su nombre), o cuando ofrenda o evangeliza; también decimos que servimos al Dios vivo cuando nos involucramos en el avance de Su causa en este mundo caído.

Activismo no siempre equivale a servicio a Dios, Escrituralmente hablando.

Una cosa es mantenerse ocupado “haciendo cosas para el Señor”, y otra muy diferente es ocuparse en “servir al Señor” como Él desea que le sirvamos. A lo primero se le llama activismo, a lo postrero, servicio cristiano.

El activismo puede ser definido como todo aquello en lo que una iglesia se involucra para recaudar fondos, promover, impedir, dirigir o intervenir en reformas sociales, políticas, económicas o ambientales con el deseo de hacer cambios en la sociedad, y así -según ellos- servir a Dios.

El activismo financiero de “iglesias cristianas”

Por ejemplo, en lo que respecta al activismo relacionado con la recaudación de fondos, las iglesias cristianas han caído a los niveles del Catolicismo-Romano. No pocas iglesias carismáticas tienen grupos de personas que cocinan alimentos para la venta; en nuestro país por ejemplo, y para ser más precisos, en nuestra ciudad, el activismo se puede ver en actividades que van desde la venta de empanadas y tamales, hasta las rifas. Estos esfuerzos por recaudar dinero son una muestra de activismo no bíblico.

El activismo social de “iglesias cristianas”

Más recientemente hemos visto “iglesias reformadas” que es están encaminando con paso firme hacia un activismo social y político. En lo social, su foco –por ejemplo– es dar de comer al necesitado porque estas iglesias han caído en aquella falacia de que el “Evangelio sin pan no entra”. En Gracia Redentora afirmamos que si bien, en determinadas ocasiones podemos suplir las necesidades de las personas (primeramente de los miembros de la iglesia), la iglesia no fue instituida por el Señor para dar de comer al necesitado, sino para proclamarles el Evangelio, que sería lo equivalente a suplir su necesidad más grande.

Así que el Evangelio entra en el ser humano, no por el mercado que se le regale a la persona en necesidad, sino porque el Evangelio es…

Rom 1:16 … poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

El activismo político de “iglesias cristianas”

¿Es el acceso a cargos público la solución para arreglar este mundo caído? Hay quienes creen que el cristiano es llamado a subyugar el mundo a los pies del Señor (para que el lector lo entienda, la idea es algo más o menos como la de una campaña que busca que el cristianismo domine en todas las esferas de la vida). Según sus adherentes, es menester que cada iglesia local se esfuerce por participar en política o ayude a otras iglesias que sí lo hacen. Sólo accediendo “al poder” –dicen ellos– se pueden llevar a cabo cambios socio-políticos significativos que permitan que el Evangelio sea predicado a más y a más personas.

En Gracia Redentora creemos varias cosas al respecto de este tipo de activismo:

  • Es mundano (del mundo)
  • La iglesia no fue llamada a participar en política (aunque sus miembros están en la plena libertad de elegir a quienes ellos consideren sea el candidato que refleja sus convicciones)
  • La participación en marchas en pro de un asunto social o en contra de otro, no es algo en lo debemos participar, si queremos continuar dando un buen testimonio.
  • Este mundo está bajo la justa condenación de Dios.
  • Que vivimos en tiempos malos, que estos son los últimos días, y que la problemática social no mejorará sino que por el contrario, se agudizará.
  • Que el Reino del Dios a quien servimos…

Jua 18:36 no es de este mundo; si “su” reino fuera de este mundo, “sus” servidores pelearían … pero “su” reino no es de aquí.

Gracia Redentora es una iglesia que sirve

En Gracia Redentora solemos decimos “somos una iglesia por la gracia de Dios que se esfuerza por trabajar para la gloria de Dios”. Esto no quiere decir que la gloria de Dios requiera de nuestro esfuerzo como iglesia; esto quiere decir que en nuestra iglesia, el Señor ha formado una actitud sacrificada para que participemos del avance de su causa pero conforme a los parámetros trazados por Dios en Su Palabra.

La membresía de nuestra iglesia está convencida de que siendo “un cuerpo”, todo el cuerpo debe estar involucrado en el servicio a Dios, aparte claro está de congregarse para los servicios públicos de adoración. Es decir, además de congregarse para ofrecer alabanza pública a Dios y de ofrendar para suplir las necesidades inherentes a nuestra iglesia local, todos los miembros estamos involucrados –comenzando desde el pastor– en un aspecto práctico de servicio a Dios, sea este servir a la mesa en cada Día del Señor, participar en las labores de Evangelismo, recoger y/o enseñar a los niños de nuestra escuela dominical, o servir como ujieres en la recepción, atención y bienestar de quienes asisten a nuestras reuniones.

Gracia Redentora cree, en pocas palabras que…

Servir a Dios de manera bíblica es participar activa y sacrificadamente en todos los aspectos prácticos relacionados con el mantenimiento, edificación y avance de la causa de la iglesia local, que son legítimos a la luz de la Escritura.