Comentario Salmo 1

El camino del justo y del malvado

Sal 1:1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sal 1:2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Sal 1:3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
Sal 1:4 No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.
Sal 1:5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.
Sal 1:6 Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

PROMESAS Y BENDICIONES PARA EL JUSTO

Sal 1:1  Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado

Comentario: Es evidente que Dios bendice a todos los que hacen parte de los redimidos; de los justos, como el salmista los llama más adelante en el v5. La palabra bienaventurados en el original Hebreo proyecta la expresión exclamativa “oh, las bendiciones de“, la cual es atribuída usualmente a lo largo de la Escritura a aquellos que han sido salvos por la gracia de Dios. Esto se deduce del hecho de que jamás la Escritura llama “bendecidos, o bienaventurados” a aquellos que no han creído en las promesas de vida eterna que Dios extiende a todos los que confían en Su Hijo.

Entonces el mensaje del salmo es este: ¡oh, ¡benditos los justos! La pregunta es, ¿cómo viven los justos? Y la respuesta yace en el v1: los justos no andan en el consejo de quienes aborrecen a Dios (malos); tampoco andan en el camino de los que viven quebrantando la Ley de Dios (pecadores); y mucho menos, se unen de modo alguno con quienes se burlan de Dios (escarnecedores).

Pero deseo que miremos esto: si usted se enfoca en este primer versículo, podrá notar 3 escalas dentro del espectro de impiedad o incredulidad. La primera: la de aquellos que meditan. La segunda, la de aquellos que andan. La tercera, la de aquellos que se sientan para establecerse. Pareciera ser que el salmista tiene en mente los diferentes estados de determinación del incrédulo: primero, piensa en el pecado; luego, camina en el pecado; y posteriormente, se establece en el pecado.

El comentarista Barnes dice

El hombre al que se hace referencia aquí no es uno que camina casual y accidentalmente en el pecado; es uno que se ha convertido en un pecador… es uno que ha establecido su lugar de residencia entre los malvados…

Sal 1:2  Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.

Comentario: Pero si el salmista en el v1 dice ¡oh, ¡benditos los justos!, y ha procedido a describir la manera de vida de los justos de manera negativa (es decir, describiendo qué cosas no hacen quienes han sido justificado por la gracia de Dios por medio de la fe en el Señor Jesucristo), ahora procede a describir la vida del justo de manera positiva (esto es, describiendo qué cosas hacen los justificados). Los justos bienaventurados son aquellos que aman la Ley de Dios, que se deleitan en ella y que meditan en ella. En la actualidad, no son pocos los debates al respecto de la Ley de Dios y de su relevancia en la vida del creyente. ¿Cómo no será relevante la Ley de Dios para la vida del creyente, cuando es claro que la Escritura nos enseña que los justos son los beneficiarios del pacto de gracia, a quienes Dios ha regenerado y en quienes Dios ha hecho algo maravilloso? … Ahora, ¿qué es eso maravilloso que Dios ha hecho en ellos? ¡Escribir Su Ley en los corazones de ellos! Jer 31:33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón

Entonces, no es posible contemplar la posibilidad de que aquel a quien el salmista llama !bienaventurado!, no ame la Ley de Dios. Por el contrario, aquel a quien el salmista se refiere como ¡oh, bienaventurado!, es alguien que demuestra su amor por Dios, manifestando amor por Su Ley. ¿Cómo sabemos que el salmista hace referencia implícita al amor que dichos bienaventurados tienen por la Ley de Dios? Porque el texto nos dice que en vez de meditar en el consejo de los malos (como lo hacen los injustos), el justo por el contrario medita en el consejo de Dios (en Su bendita Ley, para ser más precisos) y se deleita en ella … ¡Ah! pero no sólo se deleita meditando en ella de manera pasiva, sino que se deleita en ella cumpliéndola. ¡Sí, hay deleite al meditar en el consejo de Dios… y por supuesto, hay deleite en obedecer la Ley de Dios! (La ley, que para el impío y para el falso profesante es una carga, para el justo es una delicia)

Sal 1:3  Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. Sal 1:4  No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento.

Comentario: En un elevado lenguaje poético el salmista procede a formular una comparación entre los justos y los pecadores no arrepentidos y decididos a seguir pecando. Recuerde el carácter decisivo del pecador del que parece estar hablándonos el salmista: el pecador piensa en el mal, camina hacia el mal y se establece en el mal y con el mal. Bien, a pesar del lenguaje poético del salmista, su mensaje a manera de contraste, de hecho no puede ser más claro: vida eterna para los justos descrita en términos de un árbol cuya hoja nunca cae y que siempre da frutos (es evidente que ningún árbol en la tierra se ajusta a esta descripción, por lo que es obvio que este árbol representa la vida eterna para quienes han creído en las promesas de perdón de pecados y vida eterna); y condenación para los pecadores que no desean arrepentirse, descrita en términos de algo que el viento se lleva.

Habiendo hablado de la esencia del futuro eterno de cada uno (del pecador justificado y del pecador malvado), el salmista ahora procede a hablar del Juicio que precede a dicho futuro. Sal 1:5  Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Sal 1:6  Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

Comentario: Al hablar del juicio final en este versículo, queda establecido el punto que el salmista desea dejar en claro, a saber, que el día del juicio habrá una separación absoluta y eterna entre justos e injustos. De hecho, el salmista dice que habrá una vindicación pública y gloriosa de aquellos que justificados fueron por Dios mediante la fe en Cristo; y a la vez, una humillación pública y estrepitosa de aquellos que lo negaron (los malos), que aborrecieron Su Ley (los pecadores) y que se burlaron de Él (los escarnecedores)…

Si deseamos observar lo anteriormente dicho en términos de la progresión pecaminosa del pecador de la que hablábamos, podemos hacerlo sin temer cometer error aplicativo sobre nuestro texto: el día del juicio será un día en el que aquellos que pensaron lo malo, hicieron lo malo y se establecieron (se fijaron) en lo malo, no se levantarán para hacer parte de la iglesia glorificada y triunfante (aquí llamada por el salmista como la congregación de los justos) sino que descenderán al lago de fuego (Apocalipsis 20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.) para perecer, pero no instantáneamente, sino para perecer de manera eterna. (Mat 13:41 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, v42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.)

Para meditar: Sólo hay dos tipos de seres humanos y sólo hay dos posibles caminos para cada tipo: no hay terceras posibilidades, no hay posibilidad de que exista una alternativa que no conozcamos… no hay un destino eterno que el salmista no haya descrito en este salmo. Ahora, ¿qué tipo de persona es usted, ¿es usted un pecador que piensa, camina y desea establecerse en aquello que es malo , y cuyo fin es descrito por el salmista como un fin de ruina, de humillación, de condenación? o, ¿es usted un pecador redimido cuyo futuro eterno es plasmado en un lenguaje elevado, glorioso y triunfante?

¿No está seguro? Permítame urgirlo a que considere este salmo y a que se identifique, o bien con el que ama la Ley, o bien con el que ama el pecado… sea honesto. Si llega a la conclusión de que ama al pecado y es consciente de que su pecado lo tiene en enemistad con Dios, le ruego que considere la vida, obra, muerte y resurrección de Cristo. ¡Sólo en Él usted podrá ser levantado, incluso en este momento, del cenagal del pecado, y ser hecho parte de la gloriosa congregación de los justos a la que se refiere el salmista! … recuerde, en el Día del Juicio sólo habrá paz eterna y gozo inefable para ellos y sólo para ellos.

Entonces, ¿quién eres? … ¿Es tu respuesta, “no lo sé”? … Permíteme hacerte una pregunta que te ayudará a ver tu realidad … ¿En qué piensas y qué haces? Los pecadores perversos piensan en el consejo de los que aborrecen a Dios y se deleitan haciendo lo que Dios aborrece… los pecadores redimidos piensan y se deleitan en la Ley de Dios.

En el instante en el que seas consciente qué tipo de pecador eres, serás también consciente del futuro eterno que te aguarda … en palabras del Apóstol Pablo:

Rom 2:5 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, v6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: v7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, v8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; v9 tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, v10 pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno…